El caso que acabó con el poder del juarismo en Santiago

25 Junio 2008
SANTIAGO DEL ESTERO.- Este no fue un crimen más. Por el doble homicidio, los habitantes de la provincia dejaron de temer al poder de Carlos Juárez y de su esposa, Nina Aragonés. Los familiares de las víctimas, junto a organizaciones sociales y con apoyo de la Iglesia, realizaron cientos de marchas de silencio, de las cuales llegaron a participar 10.000 personas, para reclamar justicia. Con la asunción de Néstor Kirchner, legisladores y organizaciones santiagueñas a reclamar su ayuda para lograr la intervención federal a la provincia por este hecho. El Congreso nacional aceptó las razones de los santiagueños, que llevaron el caso como emblema de los cientos de crímenes impunes, y envió al ex fiscal Pablo Lanusse para que encabece el gobierno interventor en abril de 2004.La Justicia condenó a Antonio Musa Azar a prisión perpetua, algo impensado años atrás para cualquier magistrado provincial, dado que el principal acusado fue mano derecha de los gobiernos de los Juárez. Durante el juicio, Azar proclamó su inocencia y la de su hijo, y acusó a la ex gobernadora Aragonés de ordenar la acusación en su contra por negarse a arrestar al entonces vicegobernador Darío Moreno y a su hijo para involucrarlos en los crímenes. Además, dijo ser un chivo expiatorio en la causa y que un juez federal le confió que los Juárez montaron un plan para matarlo y que ofrecían $ 200.000 a quien lo ejecutara. (DyN)

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