Distanciamiento entre kirchneristas

Alperovich es quien desconfía de la diputada Córdoba por la relación que esta mantiene con el matrimonio Kirchner. Razones del pasado y cuestiones electorales del futuro. Por Juan Manuel Asis -Redacción LA GACETA.

25 Junio 2008
Ambas son kirchneristas; las dos son diputadas nacionales; están en el mismo bloque en el Congreso y terminarán votando en favor de las retenciones móviles. Entonces, ¿qué distancia a Beatriz Rojkés de Alperovich de Stella Maris Córdoba?, ¿qué las convierte en enemigas a los ojos de la opinión pública y del peronismo?, ¿cómo seguirá la relación política entre ellas? La semana pasada, la primera dama se levantó de una reunión con ruralistas cuando hablaba la ex intendenta de Las Talitas; después no se invitó a Córdoba a un encuentro de diputados nacionales del PJ con el gobernador, José Alperovich. Ese ninguneo tiene razones, y para intentar esbozar una respuesta hay que trasladarse al pasado, a 2003 y hasta la interna del Partido Justicialista de 2007, y viajar al futuro, hacia los comicios de senadores de 2009. En el medio hay intereses y, básicamente, desconfianza mutua.
Alperovich recuerda con dolor que en los primeros meses de su anterior gestión (2003-2007), el presidente Néstor Kirchner no lo atendía ni siquiera por teléfono. Se entendía que era el castigo que debía soportar por haber perdido la elección de senadores nacionales en manos del bussismo, donde, precisamente, la segunda en la lista del peronismo -encabezada por Julio Miranda- era Córdoba. La ex jefa municipal es una kirchnerista de la primera hora, con llegada fácil a Cristina Fernández y a Néstor Kirchner. Esa proximidad es la que levantó sospechas entre los alperovichistas, que responsabilizaron a Córdoba por la frialdad expresada por el patagónico hacia el gobernador tucumano.
Durante la interna del PJ, donde se exacerbaron las pasiones, la diputada Córdoba -que secundó a Fernando Juri- deslizó que el proyecto de Alperovich en nada se parecía al de Kirchner. Todo sumó para que el titular del PE ponga a la parlamentaria bajo sospecha. El, más que su esposa, Beatriz Rojkés, es el que está alejado de Córdoba. Alperovich fue quien le cerró la puerta del despacho a la diputada, cuando convocó al resto de los parlamentarios, para que "todos puedan hablar tranquilos". Ocurre que el mandatario sigue sospechando de la proximidad de Stella Maris a los Kirchner, y más que dejar hablar tranquilos a los diputados, lo que habría tratado de evitar es que al matrimonio presidencial le llegaran precisiones sobre su posición en torno del conflicto con el campo. Este hecho lleva otra pregunta: ¿acaso Alperovich no está convencido de la política nacional sobre el agro? Un dato a tener en cuenta es que el titular del PE afirma que no dio mandato para votar a los diputados tucumanos. "Cada uno hará lo que sienta", señaló.
En cambio, Córdoba está convencida e identificada con el proyecto kirchnerista; es un soldado de la primera hora. Lo defiende a capa y espada, fe que le valió integrar en 2005 la nómina de diputados por mediación de Kirchner, detrás de Rojkés de Alperovich. Cuando se le pregunta sobre su identificación con el kirchnerismo suele repetir: "yo no tengo doble discurso". Su postura tiene reconocimientos por parte de Cristina: la Presidenta dispuso que coordine con Aníbal Fernández una reunión internacional sobre la trata de personas. Está cerca del círculo del poder, y eso molesta a los que quieren ocupar también esos espacios. Según Córdoba, en este momento de debilidad de la gestión nacional no es duro ser oficialista y eso marca una diferencia política.

La única
Si se mira a 2009, la única candidata puesta para senadora en 2009 es Rojkés de Alperovich. "Eso no se discute", afirman en la Casa de Gobierno. A la presidenta del PJ le seduce esa posibilidad, aunque sonríe diciendo que nadie le hizo la propuesta aún. ¿Y quién la acompañará en la boleta? Es temprano para hablar del tema, pero no para atender las señales sobre quién se quiere que sea o que no sea el número dos. Algunos entienden que Córdoba está más dedicada al proyecto nacional del kirchnerismo que preocupada por esos comicios. Otros sugieren que la deuda que podría tener el kirchnerismo con ella -para gestionarle un lugar en la lista- ya se amortizó.
Pero también hay que entender que la relación Kirchner-Alperovich se modificó desde 2003 a la fecha. La aparición del gobernador en los actos de los Kirchner deben tener una contraprestación nacional para la provincia porque -según los alperovichistas- el mandatario pasó de tener que devolver a tener que cobrar los favores políticos. Sin embargo, pese a la creencia de los oficialistas, todavía hay un nivel de dependencia y sometimiento hacia los Kirchner. Ante ese panorama, la pregunta final es si así como se modificó la relación, Alperovich estará en condiciones de armar la lista de senadores o deberá esperar guiños de Kirchner, como en 2005. Parece prematuro analizar las alternativas electorales para dentro de un año, pero en política a las señales hay que interpretarlas mucho tiempo antes de las definiciones.

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