02 Enero 2003 Seguir en 
WASHINGTON.- Más de 11.000 soldados estadounidenses entrenados para combatir en el desierto partirán hacia Golfo Pérsico, con vistas a invadir Irak. El traslado de tropas, así como de tanques y helicópteros de ataque, será el primer despliegue de una división completa de combate en la zona desde la Guerra del Golfo en 1991. Gran parte del equipo de la división ya está esperando en la región. El secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, ya puso en alerta a miles de soldados que, cuando sean desplegados, podrían duplicar en breve el personal de casi 60.000 efectivos estadounidenses -incluidas las tropas de la Marina y la Fuerza Aérea- que ya se encuentran en la región.
La celebración del Año Nuevo no impidió, entretanto, que los inspectores de armas de la ONU prosiguieran con su trabajo en Irak. No obstante, la festividad hizo que tuvieran que abandonar sus planes de usar helicópteros para supervisar áreas remotas del país y, por lo tanto, se limitaron a registrar zonas próximas a Bagdad.
Obsesión
El presidente estadounidense, George W. Bush, intenta pasar a un segundo plano el caso del programa nuclear de Corea del Norte e insiste en que la mayor amenaza es el presidente iraquí, Saddam Hussein, comentó la prensa en Washington. En sus declaraciones de Año Nuevo, Bush reiteró su esperanza de que la disputa con Pyongyang pueda resolverse mediante la diplomacia, e insistió en que Hussein estuvo "cerca" de producir armas atómicas y que hace 11 años que el régimen iraquí desafía a la ONU. Bush parece soslayar la amenaza de Corea del Norte de retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNPN), señaló un diario de Washington. Esta situación genera críticas a Bush, y en el Congreso ya se habla de que hay que tratar con urgencia el problema. En 1993, Corea del Norte trató de retirarse del TNPN, citando una cláusula de emergencia nacional. El entonces presidente Bill Clinton estuvo a punto de ordenar un ataque contra el ahora reactivado complejo nuclear de Yongbyon. (Reuter/TELAM)
La celebración del Año Nuevo no impidió, entretanto, que los inspectores de armas de la ONU prosiguieran con su trabajo en Irak. No obstante, la festividad hizo que tuvieran que abandonar sus planes de usar helicópteros para supervisar áreas remotas del país y, por lo tanto, se limitaron a registrar zonas próximas a Bagdad.
Obsesión
El presidente estadounidense, George W. Bush, intenta pasar a un segundo plano el caso del programa nuclear de Corea del Norte e insiste en que la mayor amenaza es el presidente iraquí, Saddam Hussein, comentó la prensa en Washington. En sus declaraciones de Año Nuevo, Bush reiteró su esperanza de que la disputa con Pyongyang pueda resolverse mediante la diplomacia, e insistió en que Hussein estuvo "cerca" de producir armas atómicas y que hace 11 años que el régimen iraquí desafía a la ONU. Bush parece soslayar la amenaza de Corea del Norte de retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNPN), señaló un diario de Washington. Esta situación genera críticas a Bush, y en el Congreso ya se habla de que hay que tratar con urgencia el problema. En 1993, Corea del Norte trató de retirarse del TNPN, citando una cláusula de emergencia nacional. El entonces presidente Bill Clinton estuvo a punto de ordenar un ataque contra el ahora reactivado complejo nuclear de Yongbyon. (Reuter/TELAM)







