Alternativas de un duro juego
La desconfianza de la Sociedad Rural sobre el diálogo con la Presidenta. Si el Congreso aprueba la resolución 125, la crisis se reanudará de inmediato. Renovación. Por Angel Anaya, columnista diario LA GACETA.
24 Junio 2008 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Las carpas blancas de la juventud kirchnerista ante el Congreso han sido muy poco más que una demostración de cierta competencia interna del matrimonio presidencial. Competencia con ecos en la interna oficialista y en la que Cristina procura actuar más sinuosamente que Néstor, irremediablemente frontal, por más que tengan el mismo objetivo: vestir con disfraz constitucional la resolución 125. Más allá de las frases de circunstancias, el vicepresidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, expresó con alguna sonrisa que no se explicaba muy bien el sentido de la invitación de la Presidenta a dialogar mientras en Diputados se comenzaba a tratar el proyecto confirmatorio de la piedra del escándalo. Pero lo real es que Cristina dialoga, aunque sea sobre bueyes perdidos, mientras Néstor trata de sembrar pavor en los legisladores de la ruralia. Es muy difícil -ni ellos mismos lo saben- pronosticar un resultado, pero lo cierto es que Kirchner tiene una maestría disciplinaria tan poderosa como la de los electores decepcionados que vean claudicar a sus representantes. Por lo que además no pocos cálculos sobre el comportamiento de senadores y diputados no parecen tener en cuenta que un 60% de los primeros y que han de participar en la definición, llevan en sus bancas hasta dos y tres mudanzas; proporción algo menor en Diputados, amén de la diáspora radical conocida.Con un presente cargado de conjeturas acerca del resultado parlamentario, el análisis prefiere eludir las consecuencias del destino final del trofeo en disputa, pero quienes observan en la crisis un carácter fuertemente histórico y sin antecedentes desde la militarización de la política en 1930, prefieren ver los árboles fuera del bosque que los confunde.
Si el "modelo" kirchnerista impone la resolución 125, la crisis que esta originó se reanudará de inmediato, con el alto riesgo de los bloqueos de rutas y abastecimientos que afectan a la sociedad y a las comunidades rurales. Si no ocurre así, la recomposición política que debió producirse con la restauración constitucional proseguirá, lo que no implica un golpe de Estado, como dialécticamente afirma el kirchnerismo sino, a lo sumo, una profunda renovación en el gabinete nacional y la razonable independencia presidencial. Necesariamente, también, la recuperación de los poderes republicanos, especialmente del Congreso. En este caso, las elecciones del año próximo pueden constituir un capítulo decisivo de renovación política y el relevo de los viejos cuadros partidarios por quienes hace tiempo aparecen como generaciones sin lastres del pasado. Un pasado en el que el kirchnerismo ha quedado cautivo intentando una revancha que pierde de vista el futuro. Son muchos los testimonios de ese modelo de ojos en la nuca. El último y uno de los más ilustrativos ha sido el de la evaluación regional de la Unesco sobre la decadencia argentina en la educación, por debajo del promedio general. (De nuestra Sucursal)







