"Lula" se apoyará en América del Sur

El líder izquierdista y ex obrero metalúrgico tomó las riendas de la primera economía latinoamericana. Cuatro años de gestión. Un pacto social para los cambios.

APOYO. “Lula” da Silva, con la banda presidencial y junto a su esposa, retribuye el saludo de los brasileños.
APOYO. “Lula” da Silva, con la banda presidencial y junto a su esposa, retribuye el saludo de los brasileños.
02 Enero 2003
BRASILIA.- En una emocionante ceremonia en el Congreso Nacional, Luiz Inácio "Lula" da Silva asumió ayer la presidencia de Brasil con la promesa de combatir el hambre e introducir mejoras sociales en la primera economía de América Latina. En el plano internacional, "Lula" expresó que sus prioridades serán Sudamérica y el Mercosur, y precisó que su política externa estará dirigida a una América del Sur estable, próspera, unida en democracia y justicia social.
"Lula" da Silva, de 57 años, prometió que en sus cuatro años de mandato logrará erradicar el hambre y recuperar la dignidad de su pueblo. Tras firmar el acta de toma de posesión de su cargo, el líder izquierdista y ex obrero metalúrgico convocó a los brasileños a emprender una gran tarea cívica contra el hambre. "En un país que cuenta con tantas tierras fértiles y con tanta gente para trabajar, no hay ninguna razón para hablar de hambre", puntualizó. "Mientras haya un hermano brasileño con hambre nos sobrarán razones para cubrirnos de vergüenza. Si al final de mi mandato todos los brasileños tienen la posibilidad de desayunar, almorzar y cenar, habré cumplido la misión de mi vida", dijo emocionado.
El nuevo mandatario anunció además que realizará durante su gobierno una reforma agraria pacífica y ordenada, que afectará exclusivamente a los grandes latifundios improductivos. En su primer discurso como mandatario criticó duramente la gestión de su antecesor, el socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso, al afirmar que la victoria de la oposición de izquierda en los últimos comicios presidenciales revela el agotamiento de un modelo que, en lugar de generar crecimiento, produjo estancamiento, desempleo y hambre.

Los puestos de trabajo
Al mismo tiempo, dejó en claro que los cambios que propone para el país no serán resultado de impulsos voluntaristas, y exhortó a los brasileños a tener paciencia y perseverancia. "Tenemos que controlar nuestras muchas y legítimas ansias sociales para que puedan ser atendidas en el momento justo", dijo. "Nadie puede cosechar los frutos antes de plantar los árboles, y empezaremos a cambiar ya, pues un largo camino empieza por los primeros pasos", anticipó. En el terreno económico, el nuevo presidente prometió crear condiciones macroeconómicas favorables para reanudar el crecimiento sostenible y prometió que la generación de diez millones de puestos de trabajo será su obsesión. Al mismo tiempo enfatizó que para alcanzar esos objetivos se necesita estabilidad monetaria y disciplina fiscal, además de un combate implacable a la inflación. El presidente reafirmó su voluntad de promover un pacto social para producir las reformas necesarias en materia previsional, tributaria, política, de legislación laboral y agraria, e impulsar así un nuevo ciclo de desarrollo nacional. Ese pacto será necesario, ya que el nuevo gobierno asume sin una mayoría en el Congreso, donde la aprobación de enmiendas constitucionales requieren del voto favorable del 60% de diputados y de igual proporción de senadores. Según "Lula", se vive un momento particularmente propicio para el pacto social, pues dijo que tiene de su lado la voluntad nacional, el empresariado, los partidos, las Fuerzas Armadas y los trabajadores, "todos hermanados en el mismo deseo de que el país cumpla su destino histórico". (TELAM/DPA)

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