Tras ascender, los clubes enfrentan días clave

23 Junio 2008
Luego de obtener un ascenso, el primer objetivo que se plantea cualquier equipo es defender en los campos de juego la plaza que ganó con sacrificio, esmero y pasión. Para que ello tenga posibilidades de éxito, le cabe a la dirigencia llevar adelante un riguroso plan administrativo y económico. La historia respecto de los fracasos en esta materia es larga, sobre todo en entidades que del interior del país y que intentan pelear de igual a igual en torneos de la AFA con las directamente afiliadas. Los hechos demuestran que al asunto se le debe dar carácter de empresa, ya que intervienen muchos factores, no ya sólo deportivos. Improvisación, planes asentados sobre bases poco sólidas, e ideas oportunistas y sin sustento son trabas para alcanzar la meta. Si se evita caer en esas prácticas, la alegría obtenida en la cancha cuenta con más chances de ser duradera y abarcativa.
Tucumán fue testigo en la primera parte de la temporada de un acontecimiento histórico: los ascensos en serie que lograron San Martín -a Primera división-, Atlético -al Nacional B- y Atlético Concepción -al Argentino B-. Lógicamente, ninguno de los logros contó con la misma base ni los caminos para la obtención del objetivo fueron iguales. Pero el haberlo conseguido les da a las tres entidades la razón a un viejo aserto: no hay fórmulas predeterminadas. Se puede tener un presupuesto generoso, un gran plantel, un cuerpo técnico eficiente, mucha vergüenza deportiva e incluso suerte para lograr la meta. Pero en la rueda mágica y misteriosa que es la competencia deportiva nunca debe olvidarse que a veces es más difícil mantenerse que llegar. Y en ese sentido, los pasos que den las entidades en los próximos meses serán los más importantes para asegurar el futuro. Darlos con precisión y firmeza desde el principio puede allanar la concreción del objetivo. De los casos citados, ya generó un llamado de atención el club de Banda del Río Salí. Fueron de público conocimiento los padecimientos sufridos por los integrantes del plantel en su camino a la gloria. Y una vez que se alcanzó el ascenso los problemas no terminaron: las deudas con los jugadores, un complicado panorama dirigencial y un estado de incertidumbre con respecto al futuro tornan inquietante el porvenir.
Al menos, los bandeños tienen a favor que la competencia por el Argentino B -que también jugarán Famaillá, Concepción FC y La Florida- recién se iniciará en setiembre, lo que significa que cuentan con un breve tiempo para enderezar el rumbo institucional.
San Martín y Atlético gozan de días de una merecida alegría. Pero el lapso que tienen por delante para armar las estructuras con que encararán los duros desafíos que les esperan no es extenso. De hecho, los certámenes de Primera y de la Nacional B iniciarán sus acciones en agosto, por lo cual, definir el plan de trabajo es una cuestión apremiente al tiempo que requiere precisión. Contra reloj es mayor el riesgo de equivocarse; por ello, el temple con que se asuma esa iniciativa será fundamental.
El club de Ciudadela enfrenta la empresa de mayor envergadura y por ello deberá resolver cuestiones más delicadas: desde un plantel competitivo hasta cuáles modificaciones hará en el estadio. Este último punto es clave: la cancha quedó chica para albergar a los simpatizantes durante el Nacional B, y se entiende que jugando en Primera el interés que despertará será mayor. Desde diciembre de 2007 se anunciaron mejoras y ampliaciones, pero hasta el presente poco se avanzó. Sin embargo, el plan se mantiene y por ello se espera el inicio de obras en los próximos días. De ser así, se comenzará a dar respuestas a las atendibles exigencias de la hinchada.

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