Una brasa ardiente que realmente quema

El kirchnerismo tiró toda la responsabilidad de las retenciones a sus diputados y senadores. Los parlamentarios quedaron expuestos ante el ruralismo y la comunidad. Por Fernando García Soto, Redacción de LA GACETA.

23 Junio 2008
Tal como ocurre en el ajedrez, en la última semana el kirchnerismo decidió sacrificar parte de su estructura con el objetivo de salvar al rey y a la dama. Como alfiles y torres, los diputados y los senadores nacionales que responden al oficialismo se vieron obligados a entrar en escena en un juego que se presumía de alto riesgo, y quedaron expuestos ante el hoy poderoso sector ruralista y ante la comunidad que maneja las cacerolas, nada menos.
Es evidente que algunos de los parlamentarios que integran el Frente para la Victoria no tenían muy en claro el objetivo de la disposición presidencial de derivar al Congreso el controvertido tema de las retenciones móviles a las exportaciones de granos. Parte de ellos creyó que realmente el Poder Ejecutivo buscaba imprimirle más democracia a la medida, o más institucionalidad, como había señalado la presidenta Cristina Kirchner, el martes pasado. Tal vez por eso la mayoría de los diputados nacionales tucumanos que responde al oficialismo haya aceptado reunirse con la dirigencia ruralista de nuestra provincia, el viernes al mediodía. Seguramente, de haber sabido que pocas horas después del encuentro el gobernador, José Alperovich, se encargaría de aclararles que el proyecto debía ser aprobado "a libro cerrado" -sin debates y sin la posibilidad de introducirle cambios-, no habría aparecido ni uno de ellos en el hotel Tucumán Center, donde se realizó el cónclave.
Ese día, los productores pudieron constatar por sí mismos que algunos de los parlamentarios peronistas no se llevan muy bien entre ellos. También descubrieron que de todos los diputados que deben votar a favor de las retenciones sólo uno -o una, para ser más precisos- evidenció un verdadero convencimiento sobre las bondades de este esquema. A la salida del encuentro, cuando les tocó enfrentar a la prensa, los legisladores nacionales no sabían ni qué decir. Palabras más, palabras menos, se las arreglaron para intentar transmitir que alguna modificación había que propiciar en la iniciativa oficial, pero también deslizaron que se debían a un proyecto nacional. O sea, se entendió que iban a tratar de conseguir algún logro para el ruralismo, pero sin sacar demasiado los pies del plato. Tantas dudas demostraron en ese momento, que hasta la diputada Beatriz Rojkés -esposa del gobernador y vicepresidenta tercera de Néstor Kirchner en la conducción del PJ nacional- no pudo ocultar la incomodidad del problema, cuando les dijo a los periodistas que, en situaciones como la actual, es duro ser oficialista.
Tiene razón la diputada Rojkés, porque la brasa ardiente que les tiró el matrimonio presidencial a los legisladores realmente quema. La idea generalizada de que el Congreso actúa como una escribanía que sólo está para reafirmar las decisiones del Poder Ejecutivo podría quedar palmariamente expuesta ante una sociedad "calentita" y poco dispuesta a tolerar las habituales "picardías" de los políticos. Realmente, el horno no está para bollos.
El sábado, los productores autoconvocados de Tucumán acordaron levantar el paro y volver a vender granos. Esta decisión, que descomprimió por ahora la protesta en la provincia, se tomó más como forma de unificar una postura nacional al respecto que como resultado del estado de ánimo de los agricultores. De hecho, muchos en Tucumán pretendían continuar con la medida de fuerza, e incluso habrá varios que seguirán sin vender soja.
¿Son capaces los diputados tucumanos de agachar la cabeza y aprobar las retenciones como quiere el kirchnerismo, pese al descrédito que esto les representará? Los periodistas que siguen los temas parlamentarios aseguran que sí, que no se opondrán a una orden tan determinante. Sin embargo, la tensión del ambiente social y político podría actuar como un contracondicionante. También es posible que alguno sienta vergüenza y decida legislar y hacer que se respete la institucionalidad.

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