31 Diciembre 2002 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El juez de instrucción porteño Julio Lucini, a cargo de la investigación por las irregulidaridades detectadas en el llamado caso "García Belsunce II", excarceló ayer a tres de los detenidos en la causa, aunque a dos de ellos decidió procesarlos por el delito de falsedad ideológica.
La medida recayó sobre el médico Juan Carlos March, que firmó el acta de defunción "trucha" de María Marta García Belsunce, asesinada en un country de Pilar hace poco más de dos meses. El juez además resolvió procesar a Oscar Sierco, empleado de la casa funeraria, por el mismo delito. Pero, atento a las penas que preve esa imputación, el juez Lucini dispuso dejar en libertad a March y a Sierco, y dictarles la "falta de mérito" por la figura de asociación ilícito por las que también habían sido detenidos.Marcelo Serrin, en tanto, también empleado de la funeraria y quien se encontraba arrestado, recibió la falta de mérito en los dos delitos que se le imputaban y quedó en libertad. Lucini también ordenó exhumar dos cadáveres ante la presunción de que las partidas que explican sus muertes fueron confeccionadas con datos falsos. El juez resolvió que las exhumaciones se lleven a cabo antes del fin de semana próximo y ordenó que se tomen 60 declaraciones, para lo cual habilitará la feria judicial del mes de enero.
Muchas pericias
En la causa principal que investiga el crimen de García Belsunce, seguían esperando pruebas que le sirvieran al fiscal de Pilar Diego Molina Pico para dictar las órdenes de detención. Los resultados de las pericias de sangre que se habían encontrado en la vivienda, en tanto, hasta esta noche no habían llegado al fiscalía. Es que las conclusiones de las pericias dactiloscópicas sobre las huellas que quedaron impregnadas en las paredes de la casa se esperaban para ayer, pero los expertos pidieron unos días más ya que "el cotejo se había vuelto bastante complicado".
También se esperan resultados de las pericias balísticas y químicas y los estudios anatomopatológicos del cuero cabelludo de la víctima para saber si quisieron sellar con "la gotita" los orificios de las balas.
Mientras tanto, los investigadores policiales estaban abocados a analizar los llamados que se hicieron desde la casa de la víctima, antes y después del crimen. (DyN)
La medida recayó sobre el médico Juan Carlos March, que firmó el acta de defunción "trucha" de María Marta García Belsunce, asesinada en un country de Pilar hace poco más de dos meses. El juez además resolvió procesar a Oscar Sierco, empleado de la casa funeraria, por el mismo delito. Pero, atento a las penas que preve esa imputación, el juez Lucini dispuso dejar en libertad a March y a Sierco, y dictarles la "falta de mérito" por la figura de asociación ilícito por las que también habían sido detenidos.Marcelo Serrin, en tanto, también empleado de la funeraria y quien se encontraba arrestado, recibió la falta de mérito en los dos delitos que se le imputaban y quedó en libertad. Lucini también ordenó exhumar dos cadáveres ante la presunción de que las partidas que explican sus muertes fueron confeccionadas con datos falsos. El juez resolvió que las exhumaciones se lleven a cabo antes del fin de semana próximo y ordenó que se tomen 60 declaraciones, para lo cual habilitará la feria judicial del mes de enero.
Muchas pericias
En la causa principal que investiga el crimen de García Belsunce, seguían esperando pruebas que le sirvieran al fiscal de Pilar Diego Molina Pico para dictar las órdenes de detención. Los resultados de las pericias de sangre que se habían encontrado en la vivienda, en tanto, hasta esta noche no habían llegado al fiscalía. Es que las conclusiones de las pericias dactiloscópicas sobre las huellas que quedaron impregnadas en las paredes de la casa se esperaban para ayer, pero los expertos pidieron unos días más ya que "el cotejo se había vuelto bastante complicado".
También se esperan resultados de las pericias balísticas y químicas y los estudios anatomopatológicos del cuero cabelludo de la víctima para saber si quisieron sellar con "la gotita" los orificios de las balas.
Mientras tanto, los investigadores policiales estaban abocados a analizar los llamados que se hicieron desde la casa de la víctima, antes y después del crimen. (DyN)







