Vecinos se unen para capturar al abusador serial

Los habitantes de distintos barrios del sur de la capital se organizaron para lograr que el pervertido no vuelva a atacar a menores. Las madres están atentas a la presencia de extraños. Aseguran que el buscado la pasará mal si vuelve por la zona. Zonas peligrosas.

PREVENCION. En los barrios del sur de la capital, la mayoría de los niños caminan por las calles acompañados por sus padres. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
PREVENCION. En los barrios del sur de la capital, la mayoría de los niños caminan por las calles acompañados por sus padres. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
22 Junio 2008
Los vecinos de varios barrios del sur de la capital están alertas. Temen que el abusador serial vuelva a atacar a otra menor. "Entre varias madres nos organizamos para estar atentas a la presencia de sí algún extraño en bicicleta, en moto o a pie se aparece por el barrio", aseguró a LA GACETA Iris Ponce de Orqueda. El pervertido consumó, en los últimos meses, cinco ataques a niñas -preferentemente entre 7 y 11 años de edad- en ese sector de la ciudad.
En el barrio ATE, ubicado sobre la margen oeste del canal sur, los habitantes no ocultan en sus rostros la tensión e indignación porque el delincuente sexual aún no fue localizado o capturado. "Cuando nuestros hijos ingresan o salen de los turnos de la escuela que funciona en el barrio Mutual de Policía estamos más atentas y precavidas. Ninguna nos paramos en la puerta de las casas o acompañamos a los niños. Sólo nos ubicamos en lugares estratégicos del vecindario o en otras dependencias de nuestras viviendas más bien ocultas", explicó Iris, mamá de dos nenas y un varón, de entre 5 y 10 años de edad.
Las mujeres del vecindario no están solas en esta tarea. "Nuestros esposos también ayudan cuando están en casa. Incluso algunos de nuestros familiares se encargan de observarlos sin llamar la atención. Pero no es justo que esta situación siga prolongándose. No podemos vivir mucho tiempo con los nervios de punta. Tampoco entiendo cómo puede atacar impunemente y desaparecer o que alguien puedan identificarlo para atraparlo", expresó Mercedes Mansilla de Agüero, de un pasaje paralelo a la Américo Vespucio al 1.400.

Angustia generalizada
"No podemos permitir que el terror y la angustia nos destruyan. Aunque por este vecindario desconocemos que hubo algún ataque sabemos que intentó abusar de dos chicas en el barrio Los Plátanos. Si se animó a atacar allí también puede hacerlo acá o en otros barrios cercanos", dijo Marcela Paredes, una estudiante universitaria, que a diario recorre tres cuadras hasta el barrio Mutual de Policía para esperar y viajar en algún colectivo de la línea 12.
En el barrio 72 Viviendas, el panorama es otro. "Acá le tenemos más miedo a los ladrones, que al abusador. No creo que se anime a meterse en estos lados, aunque dicen que le gusta merodear por esta zona. Más vale que no se atreva. La pasará muy mal si llega a arrimarse por aquí", afirmó desafiante Micaela Sánchez, mientras barría la vereda de su casa en el sector de viviendas pintadas de ocre.
En los barrios Rosa Mística, El Peladero y San Bautista, la basura y los escombros casi tapan por completo el polvoriendo camino. "Acá, más vale no hablar del abusador. La gente de este barrio está más preocupada en comer; en conseguir algo para su diaria existencia. No creo que ese individuo se anime a entrar aquí", aseveró "Juancho", que circulaba en un carro.
"Cuando la Policía quiere encontrar a alguien, lo halla. Ellos saben, mejor que nadie dónde puede guarecerse ese aprovechador. Y por este lugar difícil que se esconda o ataque", narró Rosa Maños, compañera del ayudante del carrero.
En los barrios Santa Rita, San Fernando y Victoria II, a lo largo de la Amador Lucero, entre avenida Independencia y Comandante Olleros, la preocupación por la presencia del abusador serial está latente. En esos vecindarios hay varios descampados, matorrales y cortadas.

Sin diferencias
"No es muy fácil la convivencia en estos lugares, pero a la hora de defendernos de los degenerados, los mentirosos y los atorrantes, las diferencias entre vecinos desaparecen y nos unimos. Creo que ese tipo, de acuerdo con lo que leemos o vemos por los medios, es muy educado y se viste bien. Y un individuo de esa característica por estos lados sería descubierto rápidamente", contó Sandra Cores, despachante de una verdulería.
"Para mí si es un abusador serial, aún sigue atacando. Son muchos los que no se animan a denuncia los ataques o el tipo cambió de zona. Además los abusados varones que son menores, por lo general, los padres no se animan a hacer la denuncia. Eso sería un castigo y una deshonra no sólo para el chico sino también para su familia ", opinó Lita Luna, del Victoria II.

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