Alvarado dijo ser inocente, pidió perdón y lloró cuando lo condenaron
Juicio oral. El hombre fue encontrado culpable de haber intentado violar a una joven, a la que golpeó y mutiló en 2004. Los jueces dictaron una pena de 14 años de prisión. El fiscal resaltó el valor de la joven. "Un fallo ejemplificador".
21 Junio 2008 Seguir en 
"Soy inocente de todo lo que se me acusa, pero le pido disculpas a ?M?". Estas palabras utilizó Luis Gerardo Alvarado al hacer uso de su derecho de declarar por última vez ante los jueces, previo al debate de los magistrados y posterior sentencia. Una hora y media después, el hombre estalló en llanto cuando los camaristas que lo habían escuchado atentamente lo sentenciaron a 14 años de prisión, al encontrarlo culpable del delito de abuso sexual en grado de tentativa en concurso real con el delito de lesiones gravísimas doblemente agravadas.
"Sentimos una alegría enorme. Consideramos que finalmente se hizo justicia. Fueron años muy difíciles para ella y para toda la familia, que estuvo a su lado durante todo este tiempo. Esto no remediará lo ocurrido, pero por lo menos sabemos que este animal no saldrá de la cárcel durante mucho tiempo", expresaron la hermana y el cuñado de la víctima mientras los guardias intentaban esposar al condenado. Los jueces ordenaron que, apenas se haya leído la sentencia, Alvarado fuera trasladado al penal de Villa Urquiza, a pesar de que aún la sentencia no está firme.
Alvarado llegó el juicio, acusado de un aberrante ataque. El 21 de noviembre de 2004, según la investigación que supervisó el fiscal X de Instrucción, Guillermo Herrera, el hombre sorprendió a "M" cuando esta se dirigía a cumplir su trabajo en una panadería. A la fuerza, el depravado la obligó a ingresar a los predios de la Escuela Universitaria de Educación Física y allí intentó violarla. Como la joven se resistió, el hombre comenzó a golpearla brutalmente. Entonces la joven, según declaró ella en la audiencia, le quitó la remera con la que él se tapaba la cara y lo arañó. El atacante reaccionó y le mutiló los senos a mordiscones. Antes de escapar le golpeó el rostro con un ladrillo.
Durante los alegatos que se escucharon ayer, el fiscal de Cámara Daniel Marranzino aseguró que el ataque perpetrado por Alvarado había sido debidamente comprobado durante el debate oral. Ponderó la actitud de la víctima, al considerar que, "a pesar del tiempo transcurrido y los momentos que vivió, jamás se notó que buscaba venganza con sus declaraciones". Si bien Marranzino reconoció los problemas de adicción que sufre el imputado -recomendó que sea sometido a tratamiento-, aseguró: "en esos momentos estaba en pleno ejercicio de sus facultades mentales, por lo que quiso lo que quiso e hizo lo que hizo". El fiscal solicitó que se condenara a Alvarado a ocho años de prisión.
Por su parte, Alvaro Zelarayán, representante legal de la víctima, solicitó en cambio que se lo condenara a 15 años de prisión. "Estamos ante un caso tan aberrante que no tiene antecedentes en la historia delictiva de la provincia. Lo que sucedió fue increíble", expresó el profesional. Zelarayán agregó, además, que Alvarado sabía perfectamente lo que hacía el día que protagonizó el hecho. "Golpeó y mutiló a la joven, y luego, con plena conciencia, huyó a la casa de su hermano, donde nunca fue a dormir", expresó.
En tanto, Guillermo Orso, defensor del acusado, cuestionó las actuaciones de la Policía y pidió que se declararan nulas las actas del procedimiento y la entrega de la remera que llevaba puesta Alvarado para que se le realizaran las pericias genéticas, por considerar que fue entregada por su hermano de manera irregular. El abogado también criticó el testimonio de la ginecóloga, que en el debate aseguró que "M" no iba a poder dar de amamantar a sus hijos. "No existirá una imposibilidad de que el hijo de la víctima pueda recibir anticuerpos de leche materna. Hay amigas o parientes que pueden brindar a un menor lo que su madre no puede brindar. Este no es un caso terminal", explicó Orso, que solicitó la absolución de Alvarado o, en su defecto, que reciba una condena de tres años de prisión. Después de más de una hora de deliberaciones, los miembros de la sala II de la Cámara Penal Emilio Herrera Molina, Alberto Piedrabuena y César Vera, por unanimidad, condenaron a 14 años de prisión al imputado.
Alvarado, después de escuchar la sentencia en su contra, comenzó a gritar. Luego estrelló su cabeza contra el vidrio del ventanal de la sala y, por último, se refugió debajo del banco donde se ubican los acusados. Orso consideró como excesiva la condena. "Habrá que esperar los fundamentos de la sentencia para definir cuáles serán los pasos que daremos. De todas maneras creo que es durísima, y más aún si se tienen en cuenta las irregularidades que existen en el caso", explicó.
"Es una condena dura, sin lugar a dudas. Pero creo que los jueces decidieron dictar un fallo ejemplificador por la gravedad del hecho. Estoy conforme porque creo que se hizo justicia", señaló Zelarayán.
"Sentimos una alegría enorme. Consideramos que finalmente se hizo justicia. Fueron años muy difíciles para ella y para toda la familia, que estuvo a su lado durante todo este tiempo. Esto no remediará lo ocurrido, pero por lo menos sabemos que este animal no saldrá de la cárcel durante mucho tiempo", expresaron la hermana y el cuñado de la víctima mientras los guardias intentaban esposar al condenado. Los jueces ordenaron que, apenas se haya leído la sentencia, Alvarado fuera trasladado al penal de Villa Urquiza, a pesar de que aún la sentencia no está firme.
Alvarado llegó el juicio, acusado de un aberrante ataque. El 21 de noviembre de 2004, según la investigación que supervisó el fiscal X de Instrucción, Guillermo Herrera, el hombre sorprendió a "M" cuando esta se dirigía a cumplir su trabajo en una panadería. A la fuerza, el depravado la obligó a ingresar a los predios de la Escuela Universitaria de Educación Física y allí intentó violarla. Como la joven se resistió, el hombre comenzó a golpearla brutalmente. Entonces la joven, según declaró ella en la audiencia, le quitó la remera con la que él se tapaba la cara y lo arañó. El atacante reaccionó y le mutiló los senos a mordiscones. Antes de escapar le golpeó el rostro con un ladrillo.
Durante los alegatos que se escucharon ayer, el fiscal de Cámara Daniel Marranzino aseguró que el ataque perpetrado por Alvarado había sido debidamente comprobado durante el debate oral. Ponderó la actitud de la víctima, al considerar que, "a pesar del tiempo transcurrido y los momentos que vivió, jamás se notó que buscaba venganza con sus declaraciones". Si bien Marranzino reconoció los problemas de adicción que sufre el imputado -recomendó que sea sometido a tratamiento-, aseguró: "en esos momentos estaba en pleno ejercicio de sus facultades mentales, por lo que quiso lo que quiso e hizo lo que hizo". El fiscal solicitó que se condenara a Alvarado a ocho años de prisión.
Por su parte, Alvaro Zelarayán, representante legal de la víctima, solicitó en cambio que se lo condenara a 15 años de prisión. "Estamos ante un caso tan aberrante que no tiene antecedentes en la historia delictiva de la provincia. Lo que sucedió fue increíble", expresó el profesional. Zelarayán agregó, además, que Alvarado sabía perfectamente lo que hacía el día que protagonizó el hecho. "Golpeó y mutiló a la joven, y luego, con plena conciencia, huyó a la casa de su hermano, donde nunca fue a dormir", expresó.
En tanto, Guillermo Orso, defensor del acusado, cuestionó las actuaciones de la Policía y pidió que se declararan nulas las actas del procedimiento y la entrega de la remera que llevaba puesta Alvarado para que se le realizaran las pericias genéticas, por considerar que fue entregada por su hermano de manera irregular. El abogado también criticó el testimonio de la ginecóloga, que en el debate aseguró que "M" no iba a poder dar de amamantar a sus hijos. "No existirá una imposibilidad de que el hijo de la víctima pueda recibir anticuerpos de leche materna. Hay amigas o parientes que pueden brindar a un menor lo que su madre no puede brindar. Este no es un caso terminal", explicó Orso, que solicitó la absolución de Alvarado o, en su defecto, que reciba una condena de tres años de prisión. Después de más de una hora de deliberaciones, los miembros de la sala II de la Cámara Penal Emilio Herrera Molina, Alberto Piedrabuena y César Vera, por unanimidad, condenaron a 14 años de prisión al imputado.
Alvarado, después de escuchar la sentencia en su contra, comenzó a gritar. Luego estrelló su cabeza contra el vidrio del ventanal de la sala y, por último, se refugió debajo del banco donde se ubican los acusados. Orso consideró como excesiva la condena. "Habrá que esperar los fundamentos de la sentencia para definir cuáles serán los pasos que daremos. De todas maneras creo que es durísima, y más aún si se tienen en cuenta las irregularidades que existen en el caso", explicó.
"Es una condena dura, sin lugar a dudas. Pero creo que los jueces decidieron dictar un fallo ejemplificador por la gravedad del hecho. Estoy conforme porque creo que se hizo justicia", señaló Zelarayán.
Sufrió una crisis de nervios
Llorando a los gritos, Luis Alvarado recorrió esposado y custodiado por dos uniformados el camino que separa la sala de juicio de la Alcaidía de Tribunales. Los policías llamaron a médicos para que lo atendieran por la crisis de nervios que padecía. De allí fue llevado a la cárcel, donde, según las estimaciones, estará hasta 2016 como mínimo.
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