Cartas de lectores

21 Junio 2008
CHARLY GARCIA
Hace muchos años, en los momentos finales de mi adolescencia, vi en la tapa de una revista de actualidad una foto de Carlitos Chaplin, inmovilizado en una silla de ruedas. Esa imagen me paralizó, dejándome la sensación amarga de que alguien, en nombre de la información, ingresaba sin permiso en los recuerdos más luminosos de mi infancia, manchándolos innecesariamente. Hace pocos días, frente a las imágenes que mostraban a Charly García maniatado, boca abajo en una camilla, una sensación similar apareció. Charly, aquel niño prodigio que a los siete años se atrevió a improvisar sobre Chopin en su examen final del Conservatorio de Música de Buenos Aires. Ese adolescente que desde “Sui Generis” proclamó a una generación de argentinos que hacer el amor no era malo. El joven brillante, que en las narices de una censura atroz describió con ironía poética el horror del Proceso en “Los Dinosaurios”. El mismo que en “Alicia en el país” cantó a las contradicciones eternas de esta tierra nuestra. Charly, el genio del oído absoluto, el creador que generó por casi cuatro décadas canciones inolvidables, aparecía abatido, degradado. ¿Frente a situaciones como estas, por respeto, no sería mejor acallar un micrófono, apagar una cámara, bajar la mirada? Está bien que se informe si consideran que un hombre en crisis es noticia. Pero por ese camino, muy pronto alguien anunciará temerariamente: “Charly se muere”, por ejemplo. ¿No sería mejor dejar a una persona como él en manos amigas, protegido, en ambientes más íntimos o familiares, bajo la mirada de médicos que cuiden y curen, y no bajo el poder de enfermeros que hablan de “reducir” a un paciente o noteros del chimento que tapan su ignorancia con mugre? Este artista que, entre otras cosas, regaló a los más chicos una versión del Himno Nacional que cantan con emoción renovada y aplauden de pie. Este hombre está mal, deambulando por una crisis profunda y dolorosa. Frente a esto, ¿no sería mejor que quien sienta que le debe algún momento intenso de su vida, piense silenciosamente en él? O mejor todavía, ¿que eligiendo su canción preferida la escuche y suelte al aire su agradecimiento? Seguramente será la caricia que el alma y el cuerpo de este genio incomparable y este hombre dolorido necesitan.

                       

RELOJES
Sobre la avenida Mate de Luna se pueden detectar, en la parte inferior del puente peatonal, sobre calles José Ignacio Thames y Amador Lucero, dos relojes electrónicos digitales en malas condiciones, ya que uno de ellos indica siete horas de atraso respecto del otro. También los datos sobre las temperaturas ambientales que marcan tienen una diferencia de dos grados centígrados (uno respecto del otro). Deberíamos ver la posibilidad, como miembros de una comunidad, de sincronizar y corregir los valores que muestran ambos relojes. Se mejorarían, así, los preparativos para la visita de numerosas personas extranjeras que vendrán a nuestra provincia con motivo de la Cumbre del Mercosur. Creo que dichos relojes siempre deben funcionar correctamente, sin descuidar el mantenimiento.

 Eugenio C. Gaggiotti
                           profesor.fisica@yahoo.com


QUEMA DE PASTIZALES
Quiero saber si se están quemando pastizales o basurales en zonas aledañas a la capital. Pregunto esto porque desde hace dos o tres días hay en el ambiente humo que se asemeja a una neblina constante. Esto ocurre desde la mañana y se incrementa durante el resto del día. ¿Acaso  no está prohibida esta práctica, y más aún, tan cerca de donde viven miles de personas a las que se les puede provocar serios daños de salud? ¿No hay autoridades que se encarguen de controlar que no pase esto, que se repite todos los años? Creo que los funcionarios tienen la obligación de ocuparse de esta situación que tantos inconvenientes nos provoca a los tucumanos.

Mariano Petra
              marino_quiel@hotmail.com

AMOR
“El verdadero amor es el oblativo, que implica no sólo un sentimiento, sino entrega, abnegación y sacrificio” (Ph. Lersch). Si nuestras relaciones vinculares efectivas se apoyaran sólo en el sentimiento, vanos serían nuestros intentos de que sean duraderas. Sabemos que el sentir en nuestro corazón depende muchas veces de factores ajenos a nuestra voluntad, tales como laborales, estrés, hormonales, psíquicos, etcétera. No puede el amor entre hermanos, entre padres e hijos, entre amigos y mucho menos entre cónyuges, estar sujeto a nuestros estados emocionales ni depender de ellos. De esa manera, muy pocos matrimonios quedarían en pie. Basta consultar con aquellos ejemplares esposos que llevan varios años de casados, disfrutando felices, sosteniendo sus familias, cargando con el yugo del hogar. Cuando al amor matrimonial lo acompañan el sentimiento y la pasión es mucho mejor, porque hay mayor plenitud; pero cuando por distintas circunstancias esto no ocurre, ahí está lo que nos diferencia como personas: nuestro intelecto, nuestra voluntad y nuestra madurez, que llevan a sostener la mayor empresa construida, que es el hogar. De lo contrario, se caería en un subjetivismo cargado de sensiblería afectiva, reacciones típicas del hombre light de la posmodernidad (E. Rojas), y los hijos serán el blanco adonde apunten todos los dardos (Cormarc Burke: “Felicidad y entrega en el Matrimonio”).

Mercedes F. C. de Ramallo
www.reddepadres.com.ar

LES LUTHIERS
No puedo evitar el deseo de agradecer a Les Luthiers la enorme felicidad que nos hicieron pasar a mí y a mi hijo en el teatro San Martín, que estaba colmado de gente feliz. La magia de esos momentos se acrecienta en contraste con esta actualidad espantosa que nos satura de tanta ramplonería en los medios, de tanta televisión basura y soez. Ver esta maravilla en escena es asaz gratificante, al punto que por primera vez en mi vida experimenté simultáneamente dos sensaciones contrapuestas. Mientras reía sin parar por el ingenio humorístico, tenía los ojos llenos de lágrimas de emoción, por tanto talento artístico. Yo, que tuve la suerte de ver espectáculos maravillosos como “Los Piccolis de Podreca” o el “Ballet Berioska”, por citar algunos, nunca me sentí tan deslumbrado y desbordado de felicidad. Pero esto tiene una explicación: no se trata de un conjunto humorístico común; esto es arte con mayúscula, y ante ello me inclino.

Mario A. Figueroa
Pasaje S. Dumont 1.826
S.M. de Tucumán


BASURA EN UNA AVENIDA
 La Avenida de las Américas a la altura del 2.200, desde la calle Estrada hacia el norte, se encuentra en total estado de abandono. Allí arrojan basura desde carros de tracción a sangre, vecinos desconsiderados y responsables de construcciones aledañas. Los desperdicios son tirados incluso sobre la misma avenida, lo que impide la libre circulación. Tampoco contamos con alumbrado público, por lo que la avenida se transforma en una trampa peligrosísima. Su mantenimiento se realiza sólo hasta la calle Estrada, como si a partir de allí no existiera. También quiero dejar constancia de que pago los impuestos en tiempo y forma, pero no existe ninguna contraprestación por parte del municipio.

Valentina Vidoz
Barrio Altos de América- Mza B- Casa 13-
San Miguel de Tucumán

Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán  ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas  por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA  se reserva el derecho de publicación.

Tamaño texto
Comentarios