Brutal asalto en la comisaría de El Bracho

Cuatro delincuentes armados llegaron a la dependencia policial en un ómnibus, en el que mantuvieron a los pasajeros como rehenes. Golpearon a un sargento.

DESPROTEGIDA. Los investigadores creen que los ladrones sabían que la seccional sería un blanco fácil.
DESPROTEGIDA. Los investigadores creen que los ladrones sabían que la seccional sería un blanco fácil.
31 Diciembre 2002
No es un chiste, pero si lo fuera entraría en la categoría de los colmos. Un grupo armado asaltó el domingo a la noche la comisaría de El Bracho. Luego de golpear al único policía que estaba de guardia, le robaron algo de dinero, la pistola reglamentaria, una ametralladora y una escopeta que estaba secuestrada como parte de una causa judicial. Pero antes, los osados delincuentes habían tomado como rehenes a los pasajeros de un ómnibus, vehículo en el cual fueron hasta la comisaría, y luego lo dejaron abandonado en San Cayetano.
Los investigadores están desde ayer desconcertados. No pueden entender que un grupo de ladrones sea tan decidido como para copar una comisaría, aunque se trate de la de un pueblo chico. El increíble periplo comenzó a las 21.30, cuando desde la terminal de ómnibus de San Miguel de Tucumán partió el interno 3 de la empresa Transporte Automotores "Bus del Este", que conducía José Luciano Acevedo. La empresa hace el recorrido desde la terminal hasta los puestos, en el límite con Santiago del Estero, siempre por la ruta 9. En el ómnibus iban los pasajeros Carlos Valdez, Nancy Guzmán, Héctor Concha, Ramona Coronel, María del Valle Coronel y Ramona Soto, además de dos menores y los cuatro delincuentes. El viaje transcurrió normalmente hasta Mancopa donde, de improviso, los asaltantes se pararon y sacaron de entre sus ropas una escopeta recortada, pistolas y revólveres. En ese momento llovía copiosamente. Los desconocidos tomaron rápidamente el control de la situación y obligaron al chofer a seguir manejando, pero ya con el itinerario que ellos le iban a marcar. Los hombres lo hicieron salir hacia la derecha de la ruta y llegaron hasta la localidad de Esquina. Después tomaron la ruta 306 y fueron hasta El Bracho. Todo el tiempo estuvieron amenazando a los pasajeros.

El ataque
En la comisaría estaba el sargento Carlos Leal, sentado detrás de un escritorio. "Vi que llegaba el ómnibus, y un chango se bajó y entró. ?Vengo a hacer una denuncia?, dijo, y yo le pedí que me esperara, que iba a ir a buscar papel. Cuando me di vuelta me pusieron un revólver en la cabeza", aseguró el policía. En ese momento entraron otros dos asaltantes, mientras un cuarto se quedaba en el colectivo. "Estaban muy nerviosos, como drogados. Me sacaron la pistola y después me empezaron a pegar entre todos", afirmó Leal. El sargento recibió golpes en la espalda, en la cabeza y en el rostro. Después los hombres les dedicaron a destrozar la comisaría. Primero forzaron un armario de una de las oficinas, de donde sacaron la pistola ametralladora Nº 42371 y una escopeta. No conformes con eso rompieron otro armario donde se guardan efectos personales de los policías, pero no se llevaron nada. Después continuaron golpeando a Leal, hasta que lo dejaron tirado, se subieron el ómnibus y escaparon.

La fuga
Los delincuentes obligaron a Acevedo a regresar luego a San Miguel de Tucumán, mientras les quitaban dinero a los pasajeros. En total se llevaron más de $ 1.000 ya que, por ejemplo, Ramona Coronel llevaba $ 800, según la denuncia. Cuando llegaron a San Cayetano le ordenaron al chofer que se detuviera, y ellos bajaron y escaparon.
Lea, en su moto, había dado a aviso de lo que había sucedido. Pero a pesar del operativo que se realizó, no se pudo encontrar a los audaces delincuentes. Anoche, efectivos al mando de los comisarios José Melián y José Brito seguían la pista de algunos sospechosos que habían protagonizado el colmo de un policía: que lo asalten en una comisaría.

Ni móvil ni radio ni teléfono


Los investigadores afirman que los delincuentes conocían perfectamente el movimiento de la comisaría de El Bracho, y por eso se dirigieron allí para asaltarla. Al mismo tiempo advierten que podría tratarse de gente que vive en esa misma zona.
La dependencia policial está ubicada sobre la calle principal del pueblo, y rodeada de casas. Pero a la hora que se cometió el asalto llovía y no había vecinos a las puertas de las casas. Muchas veces la comisaría interviene en los reiterados accidentes que ocurren sobre la ruta 9. Pero casi no tiene personal. Sólo un policía permanece de guardia. La dependencia, además, carece de móvil, de radio y de teléfono, por lo que se debe recurrir a un teléfono público, ubicado a una cuadra, para dar aviso en caso de ser necesario.
Ayer los vecinos de El Bracho estaban desconcertados. "Por aquí nunca pasa nada. Es un pueblo muy tranquilo, y que de golpe alguien venga y asalte la comisaría es una cosa insólita. Pero es un ejemplo de cómo está la seguridad en la provincia", afirmó el vecino Atilio Mercado. "Por lo menos ahora vamos a tener de qué hablar. Estábamos muy aburridos", admitió Luisa Balbino con ironía.

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