20 Junio 2008 Seguir en 
"Ella no podrá amamantar nunca". Las palabras de la médica Carolina Valdivia estremecieron al público que se encontraba en la sala donde se lleva a cabo el juicio contra Luis Gerardo Alvarado, acusado de haber abusado sexualmente, haber herido en el rostro y haber mutilado los senos de "M". El violento ataque se produjo en los interiores de la por entonces Escuela Universitaria de Educación Física, en noviembre de 2004.
La profesional le explicó al tribunal, integrado por Emilio Herrera Molina, Alberto Piedrabuena y César Vera, que ella la atendió cuando ingresó al Hospital Centro de Salud. "Las lesiones que sufrió son definitivas. Sólo se le podrá realizar cirugías para reconstruir esa parte de los senos, pero será por una cuestión estética, puesto que nunca podrá recuperar la función de amamantar", expresó.
Valdivia les explicó a los jueces que si la víctima alguna vez da a luz deberá realizar un tratamiento especial. "Al no poder darle la leche materna a su hijo, correrá serios riesgos de sufrir infecciones de distintos niveles", agregó y explicó que también los hijos de "M" sufrirán las consecuencias.
"Como no podrá suministrar leche materna a sus hijos, tendrá que recurrir a las fórmulas conocidas como leche maternizada. Con estos productos los niños no reciben los anticuerpos que necesitan para evitar contraer enfermedades", explicó. Durante la tercera audiencia del debate oral, la hermana de la víctima -su nombre se mantiene en reserva- confirmó que fue quien tomó las fotografías para mostrar los daños que había sufrido la joven.
También declararon Miguel Angel Alvarado y Daniel Sotelo, hermano y cuñado, respectivamente, del imputado, a quien se acusa de abuso sexual y lesiones gravísimas agravadas. Ambos confirmaron, tal como lo hicieron otros dos hermanos y otro cuñado, que el acusado sufría serios problemas de adicción a las drogas cuando cometió el hecho.
Alvarado fue el único de los parientes que afirmó que su familia estaba averiguando cómo hacer para lograr que realizara un tratamiento de rehabilitación. También denunció supuestas irregularidades cometidas por la Policía a la hora de detener a su hermano en su casa. "Nunca me dijeron nada. Simplemente, dos policías armados con itakas pasaron directamente a la casa y lo llevaron detenido. Fui con ellos a la seccional 11ª y después me llevaron a mi casa para que les entregara la remera blanca de mi hermano que estaba rota y tenía manchas de sangre. Después que yo les di eso me enteré del delito del que estaba siendo acusado", comentó. Hoy se escucharán los alegatos y, posiblemente, se dicte sentencia.
La profesional le explicó al tribunal, integrado por Emilio Herrera Molina, Alberto Piedrabuena y César Vera, que ella la atendió cuando ingresó al Hospital Centro de Salud. "Las lesiones que sufrió son definitivas. Sólo se le podrá realizar cirugías para reconstruir esa parte de los senos, pero será por una cuestión estética, puesto que nunca podrá recuperar la función de amamantar", expresó.
Valdivia les explicó a los jueces que si la víctima alguna vez da a luz deberá realizar un tratamiento especial. "Al no poder darle la leche materna a su hijo, correrá serios riesgos de sufrir infecciones de distintos niveles", agregó y explicó que también los hijos de "M" sufrirán las consecuencias.
"Como no podrá suministrar leche materna a sus hijos, tendrá que recurrir a las fórmulas conocidas como leche maternizada. Con estos productos los niños no reciben los anticuerpos que necesitan para evitar contraer enfermedades", explicó. Durante la tercera audiencia del debate oral, la hermana de la víctima -su nombre se mantiene en reserva- confirmó que fue quien tomó las fotografías para mostrar los daños que había sufrido la joven.
También declararon Miguel Angel Alvarado y Daniel Sotelo, hermano y cuñado, respectivamente, del imputado, a quien se acusa de abuso sexual y lesiones gravísimas agravadas. Ambos confirmaron, tal como lo hicieron otros dos hermanos y otro cuñado, que el acusado sufría serios problemas de adicción a las drogas cuando cometió el hecho.
Alvarado fue el único de los parientes que afirmó que su familia estaba averiguando cómo hacer para lograr que realizara un tratamiento de rehabilitación. También denunció supuestas irregularidades cometidas por la Policía a la hora de detener a su hermano en su casa. "Nunca me dijeron nada. Simplemente, dos policías armados con itakas pasaron directamente a la casa y lo llevaron detenido. Fui con ellos a la seccional 11ª y después me llevaron a mi casa para que les entregara la remera blanca de mi hermano que estaba rota y tenía manchas de sangre. Después que yo les di eso me enteré del delito del que estaba siendo acusado", comentó. Hoy se escucharán los alegatos y, posiblemente, se dicte sentencia.
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