“Nunca peleó con nadie, ni se volvía agresivo”

Testigos declararon a favor de un acusado.

19 Junio 2008
Luis Gerardo Alvarado escuchó atentamente los testimonios de sus dos hermanos y de un cuñado. Todos aseguraron que el acusado de abuso sexual y de haber mutilado a una joven hace casi cuatro años, era adicto a la marihuana, a la cocaína y a las pastillas, aunque reconocieron que cuando estaba drogado no era un hombre violento. Estos fueron las declaraciones más importantes que se escucharon durante la segunda audiencia del juicio oral.
Según la acusación, Alvarado sería el agresor que, el 21 de noviembre de 2004, interceptó a “M” cerca de la entonces Escuela Universitaria de Educación Física. A los golpes, la introdujo al predio y comenzó a tocarle y besarle todo el cuerpo. Como la víctima le quitó la remera con la que se tapaba el rostro, el imputado de abuso sexual y de lesiones gravísimas agravadas, le mordió los pechos y, antes de retirarse, la golpeó con un ladrillo en el rostro.

Desde los 13 años
En la jornada de ayer, ante el Tribunal integrado por Emilio Herrera Molina, Alberto Piedrabuena y César Vera, y propuestos por el defensor Guillermo Orso, testificaron Miguel Angel Moratta y Gustavo y Pedro Alvarado. Los tres fueron coincidentes en señalar que el acusado comenzó a drogarse desde que tenía 13 años. También dijeron que consumía sustancias casi todos los días.
Interrogados por Alvaro Zelarayán, representante legal de la víctima, los testigos también fueron categóricos a la hora de asegurar que Alvarado, cuando se encontraba bajos los efectos de los estupefacientes, no era una persona violenta. “Nunca peleó con nadie ni se volvía agresivo”, explicó Pedro Alvarado. Los parientes también generaron sorpresa al confirmar que nunca le habían recomendado que iniciara un tratamiento para dejar de consumir drogas.
Durante la audiencia de ayer y por pedido del fiscal de Cámara Daniel Marranzino, también declaró Walter Hugo Frías, el policía que fue el primero en ayudar a la joven abusada.
Para hoy está previsto que declare un hermano del acusado, una hermana de la víctima y la médica que atendió a “M” en el Centro de Salud. Si no hay demoras, es probable que se realicen los alegatos y, si el tiempo lo permite, se podría escuchar la sentencia.

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