Once años después revivieron el horror de la muerte de Rita

En 1997, la nena de siete años, fue violada y desnucada en Villa Mariano Moreno. Uno de los imputados es el padre de la menor. La madre ayer defendió al hombre y pidió Justicia. Las pruebas clave.

ACUSADOS. Juan Santillán, Miguel Cata y Luis Juárez esperan de pie el ingreso de los jueces a la sala. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
ACUSADOS. Juan Santillán, Miguel Cata y Luis Juárez esperan de pie el ingreso de los jueces a la sala. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
19 Junio 2008
Rita Juárez tenía sólo 7 años cuando la asesinaron. Su cuerpo fue encontrado en un descampado en Villa Mariano Moreno el 30 de marzo de 1997. Había desaparecido la noche anterior. La violaron, la quemaron con cigarrillos, la golpearon con piedras y finalmente la desnucaron. El atroz crimen conmocionó a la provincia.
Ayer, 11 años después del hecho, comenzó el juicio. En el banquillo de los acusados están su padre, Luis Juárez, y otros dos hombres, Miguel Cata y Juan Santillán. Los tres negaron estar involucrados en el crimen, pero pericias genéticas, que fueron cuestionadas por los defensores, los complican.
Rita desapareció en la noche del 29 de marzo; había salido a acompañar a su madre, Nilda Selva Orellana, a hacer compras. Hasta el mediodía del día siguiente la buscaron familiares y policías. El cuerpo estaba en medio de un matorral, tapado con diarios. Ayer la mujer defendió a su concubino, con quien tiene otros siete hijos, y afirmó que no sospecha de nadie. "Si yo supiera quién fue no esperaría que ustedes hicieran justicia. Lo mataría con mis propias manos", dijo en medio de una crisis de nervios mientras miraba a los jueces Jorge Duhart, Ana Lía Castillo de Ayusa y Miguel Iácono. El testimonio fue conmovedor, pero dejó varias dudas, que fueron remarcadas por el fiscal de Cámara, Manuel López Rougés. La mujer afirmó que Rita se perdió cuando la mandó a comprar un yogur a un almacén ubicado a 10 metros de donde ella estaba parada con otros dos hijos. "Yo no la vi cuando entró. Como a los 10 minutos apareció mi marido y le pedí que fuera a buscarla, pero ya no estaba", dijo sollozando la mujer.
La investigación duró casi seis años. El fiscal Pedro Gallo concluyó que los tres imputados habían estado en una casa tomando vino (más de dos damajuanas) y que en esas circunstancias atacaron a la nena. Luego, escondieron el cuerpo. "Me están culpando injustamente. A mis hijos siempre los amé. Todavía estoy sufriendo mucho por lo que pasó. Quiero que se haga justicia y que se encuentre a los verdaderos culpables", afirmó Juárez.
Gallo considera clave las pruebas que colectó contra los imputados. Durante la investigación, una vecina que ayer se desdijo afirmó haber visto salir del descampado el 30, antes del mediodía, a alguien al que reconoció como un tal "Chino", y que se sospecha que se trataba de Juárez. Por otra parte, en la casa de Cata se secuestró una carretilla en la que se encontró sangre perteneciente a la víctima. Y una pericia indicó que un vello púbico hallado en el cuerpo de la menor era similar a otro de Santillán. Además, las pericias genéticas indican que los tres mantuvieron relaciones con la pequeña.
Sin embargo, los tres imputados, que están en libertad, dicen ser inocentes. "Es una causa armada. A mí no me gustan las chiquitas", dijo Santillán como respuesta a una pregunta. "Mi carretilla estaba limpia. No sé de dónde salió esa sangre", afirmó por su parte Cata.
Dos gemelas que nacieron poco después del crimen fueron bautizadas Rita en honor a su hermana, explicó ayer Nilda Orellana. "Después de los que nos pasó nunca más dejé salir sólos a mis hijos a la calle- afirmó- Vivimos encerrados. Quiero saber quién fue la bestia que hizo esto". A pocos metros de ella, su esposo miraba el piso y lloraba.

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