"Desde ese día ya no puedo quedarme sola"

"M", la joven que fue mutilada por un hombre que la atacó en un camino y abusó de ella, contó la pesadilla que vive desde entonces. Un testigo aseguró haber visto al acusado tratar de abusar de otra chica esa misma jornada. El imputado no declaró.

18 Junio 2008
“Me mutiló los senos porque le quité la remera con la que se ocultaba la cara, y lo arañé para defenderme porque quería violarme”. Con voz firme, “M”, declaró ante el tribunal que juzga a Luis Gerardo Alvarado, el joven  acusado de haber cometido el salvaje ataque el 21 de noviembre de 2004 en el interior de la entonces Escuela de Educación Física de la UNT.
La víctima, cuya identidad se mantiene en reserva, durante casi media hora no sólo relató cómo fue el ataque en el que recibió brutales golpes en el rostro con un ladrillo (ver “Dramático relato”) sino que además contó los cambios que se produjeron en su vida. “Nos mudamos con toda mi familia porque tenía vergüenza de que la gente me viera el rostro. Desde ese día ya no puedo quedarme sola, tengo que estar acompañada por alguien, porque tengo miedo. Siento ruidos y me asusto. También temo que alguien entre por la ventana”, comentó en uno de los momentos más emotivos de la primera audiencia del juicio oral.
“M”, de 26 años y que actualmente está de novia, les explicó a los jueces que, después del ataque, sólo fue sometida a operaciones quirúrgicas reconstructivas en el rostro. “Me cansé; no quería saber nada más con los médicos. Lo mismo me pasó con los psicólogos que me estaban atendiendo. Quería rehacer mi vida y no acordarme más del tema”, declaró. Alvarado, acusado de abuso sexual en concurso ideal y lesiones graves agravadas, se negó a declarar ante el Tribunal integrado por Emilio Herrera Molina, Alberto Piedrabuena y César Vera. “Estoy muy nervioso”, explicó, y confesó haber sido adicto a las drogas.
Los jueces, ante la negativa, pidieron que se leyera la declaración que realizó como imputado ante el fiscal Guillermo Herrera. En aquella oportunidad, el acusado, negó haber cometido el hecho.
Alvarado, según el relato que realizó ante la Justicia, dijo que durante el día anterior consumió cocaína y cerveza durante casi toda la tarde y que, por la noche, fue a un baile donde tomó pastillas con sangría. “No me acuerdo de nada; sólo que me desperté en la comisaría”, señaló en su declaración donde confirmó además que estaba recibiendo atención psicológica y psiquiátrica por su adicción.
Sin embargo, los dichos del acusado fueron puestos en duda por el canillita Juan Carlos Chocobar. “Ese día lo vi cuando estaba repartiendo diarios. Me saludó normalmente como si nada”, expresó. Ante la sorpresa del Tribunal, el testigo relató un incidente que ocurrió momentos después. “Cuando volví, lo vi que tenía agarrada a la fuerza una chica que gritaba que la quería violar. Le pedí que la soltara; él lo hizo y después saltó una tapia y se escapó. Esa chica no es la víctima; después me enteré de que él había atacado a otra joven”, señaló. Chocobar explicó que la joven a la que él auxilió era oriunda de Santiago del Estero y estaba de visita en la casa de un familiar. “Ella, desesperada por lo que le había ocurrido, me rompió la camisa. Me pedía que la ayudara y le dije que hiciéramos la denuncia en la comisaría. Ella, por vergüenza, se negó”, señaló ante una pregunta del fiscal de Cámara, Daniel Marranzino.
También declararon el subcomisario Andrés Ocaranza y el sargento Gustavo Rodolfo Caro. Este último relató que fueron los mismos familiares del acusado los que entregaron ropa con manchas de sangre que serían de la víctima y que se encontraba en el barrio Echeverría, donde fue detenido.

Dramático relato
* “Ese dia iba a trabajar a la panadería. Eran como las 8. Se me apareció el tipo y me quedé helada. Intenté correr y él me tomó de los pelos. Arrastrándome me hizo ingresar a la Eudef. Todo duró como 10 minutos”.

* “El me decia que no gritara, que él se sacaba las ganas y que me dejaba ir. Como no quería y daba alaridos, me dijo que me iba a matar. Ahí comenzó a pegarme. El hablaba bien; no se notaba que haya estado mal. Sabía perfectamente lo que quería hacer” .

* “Me besaba y me tocaba todo el cuerpo. Había conseguido arrancarme la musculosa, pero no me podía sacar las calzas que tenía puestas, pero lo mismo me manoseó todas mis partes íntimas”.

* “En un momento logré quitarle la remera con la que se tapaba la cara y arañarlo. El se enojó y me mutiló los pechos. Ahí grité más fuerte”.

* “Me ordenó que me callara porque venía gente. Yo hice un silencio y, cuando escuché pasos, comencé a gritar nuevamente. En ese momento me pegó con algo en la cara. Ahí creo que me desmayé”.

* “Cuando me di cuenta estaba arriba de un auto, toda ensangrentada. Creo que a la par mía había una señora que trataba de calmarme. Estaba muy dolorida por los golpes que recibí”.

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