Una política cultural para la juventud

17 Junio 2008
El rock es una de las manifestaciones culturales preferidas de una buena parte de la juventud y nuestra provincia no es ajena a esta expresión musical. Se asegura que en Tucumán hay más de 400 bandas y uno de los principales problemas que enfrenta este movimiento es la escasez de salas, según afirman los músicos. En el suplemento 4 AM dedicamos un amplio espacio a considerar este asunto, que merece algunas reflexiones.
En opinión de un integrante del grupo Músicos Unidos por el Rock, el Gobierno debería definir una política cultural amplia e incluir al rock. Considera que debe promoverse un debate abierto en el que participen todos los sectores de la cultura, mientras que un baterista sostuvo que el Estado debería funcionar brindando soluciones a los problemas más urgentes, como la desocupación y la pobreza, así como implementar una política cultural que permitiera mostrar las prácticas artísticas, porque ese también es su rol social.
Un miembro de Unión de Músicos Independientes Tucumanos Autoconvocados señaló que están realizando un análisis de las trabas legales que tiene la actividad con la idea de elaborar un documento que demuestre que hay leyes y ordenanzas perjudiciales para los artistas. En su opinión, el Estado no estaría obligado a abrir lugares para recitales aunque estaría bien que lo hiciera-, pero sí debería fomentar la producción artística con una buena cartelera, concursos y subsidios. La agrupación elaboró un proyecto de ley para grabar, apoyado en la ley de mecenazgo, que apunta a que los empresarios que aporten económicamente para la edición de discos que reciban reducciones impositivas. Consideró que el marco legal de la actividad es responsabilidad del Estado, y debería responder a una política cultural que aparentemente no existe. Debería haber una actitud más activa e inclusiva desde el Gobierno.
Según el titular del Ente Cultural, el rock es una asignatura pendiente en la gestión, pero afirmó que el respaldo a esta expresión se manifiesta a través de subsidios para que las bandas organicen sus shows o graben sus discos. “Eso es parte de la política cultural de esta gestión, y se viene haciendo con regularidad y no sólo con el rock, sino también con el teatro, el folclore y otras expresiones artísticas”, afirmó y agregó que le gustaría contar con más medios y salas para apoyar el rock.
Tomando los distintos puntos de vista, surge la idea de que no hay desde el Estado una política cultural orientada a la juventud no sólo en el rock, sino también en los otros géneros musicales o en las otras artes como el teatro, la danza y la plástica. Los subsidios o apoyos económicos esporádicos no definen de por sí un plan de trabajo, basado en ideas rectoras que tiendan no sólo al estímulo de los artistas, sino también a otorgar becas, a formar públicos, a impulsar la constitución de elencos teatrales en el interior de la provincia a través de talleres, acciones que llevó a cabo durante años con éxito el Consejo Provincial de Difusión Cultural. Da la impresión de que al Estado le interesa en particular motorizar los espectáculos de convocatoria masiva, que naturalmente proporcionan réditos políticos.
Por cierto, su rol debe ir mucho más allá y apuntar no sólo a la recreación o al entretenimiento a través de las expresiones artísticas, sino de formar en el ámbito de la cultura a la comunidad, mediante, por ejemplo, acciones planificadas en las escuelas, en los colegios, o incentivar la realización de encuentros intercolegiales en teatro, música, literatura, artes plásticas. Si no se siembra, no habrá cosecha o esta será muy magra.

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