La Corte Suprema de Justicia otea el conflicto rural
La independencia de los ministros del máximo tribunal es considerable aún, pese a las presiones del Gobierno nacional. La administración Kirchner y su agujero negro. Por Angel Anaya - Columnista.
10 Junio 2008 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Lentamente, poco menos que a paso forzado, la Justicia va llegando al conflicto campo versus Gobierno, mientras la tesitura de este pareciera no importarle. Jueces ya hubo y hay en primera instancia que resolvieron de una u otra forma, pero lo esencial no es ese nivel sino el definitorio de la Corte Suprema, donde la reticencia es profunda pero la independencia sigue siendo considerable a pesar de que Kirchner confió en ellos cuando nominó a los progresistas. El matrimonio presidencial está haciendo todo lo posible para que los magistrados supremos actúen, si bien seguramente no lo desea, pero es demasiado grande el agujero negro que les obliga a esa táctica, aun a costa de plantarse ante la Iglesia frente al país. Agujero negro de tal naturaleza que impone desatender al ombudsman Eduardo Mondino, quizá el más poderoso adversario concreto por razón de sus facultades. El defensor del pueblo puede accionar judicialmente en caso de ignorársele, pues integra el abanico institucional de la Constitución y es como una isla con faro en medio del temporal a la que los poderes republicanos deben atender (artículo 86) en la "protección de los derechos humanos y los demás derechos, garantías e intereses tutelados" por la Carta Magna. A la Iglesia y otros cultos que se sumaron puede eludirlos, por más que esa actitud deje sorprendida a muy buena parte de la sociedad. ¿Qué ocultan los Kirchner? Más rechazo; más cohesión
Eludir a Mondino, sin embargo, puede ser posible ante la relativa disciplina que se advirtió en ciertos piquetes agrarios y de camioneros o, al menos, pretextándola. Pero el defensor del pueblo tuvo una previsión consistente al no solicitar un levantamiento definitivo del paro rural, sino su suspensión necesaria con normalización de tareas, pues de haber exigido una decisión como aquella habría significado un desistimiento del problema en discusión. Pero esto no parece posible a la vista de las dificultades que la Comisión de Enlace agropecuaria enfrentó para lograr que sus bases camineras le respondiesen. Es cierto y evidente que conforme el kirchnerismo y sus voceros endurecen las intransigencias, la cohesión de los sectores agrarios se torna más consistente. Cuál es el límite de la tensión es el interrogante cada vez más urgido pero mucho indica que el matrimonio presidencial lo considera más prolongado, a pesar de estar soportando una interna donde el vicepresidente K Julio Cobos busca una salida y la sugiere públicamente con sus circunloquios: "no creo que ningún dirigente quiera alargar un conflicto con el único fin de desgastar a la otra parte, cuando también hay desgaste en el gobierno". El dirigente es sin duda Néstor Kirchner, a quien Cobos elude tras su desacreditante rol de vocero hace dos semanas. (De nuestra sucursal)







