Dormidos (o no)

El Congreso nacional estuvo a punto de sancionar una ley que convertía al azúcar en un alimento de riesgo para la salud. Exitosa gestión de diputados para impedir la norma. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.

09 Junio 2008
Es indudable que el conflicto entre el Gobierno y el campo, la crisis energética y otros problemas que el Estado nacional parece no atender convenientemente, distraen la atención de los sectores empresarios. Tal vez por esto se explique que el jueves la Cámara de Diputados de la Nación estuvo a punto de sancionar una ley que colocaba al azúcar como producto perjudicial para la salud, sin que se conociera ni siquiera una gestión de los azucareros argentinos para impedir este propósito.
La semana pasada se decidió el tratamiento sobre tablas en Diputados de la polémica ley de obesidad, que ya contaba con media sanción de la Cámara de Senadores, donde fue aprobada por unanimidad en noviembre de 2007. La norma obliga a obras sociales y empresas de medicina prepaga a prestar atención médica, psicológica y quirúrgica a quienes padezcan trastornos alimentarios.
La sanción definitiva de la ley era prácticamente un hecho hasta que un grupo de diputados nacionales de Tucumán advirtió que esta contenía un artículo que podía cambiar el curso de la historia de las provincias azucareras argentinas, o al menos generar un cúmulo de complicaciones. El artículo 11 del proyecto que giró Senadores establecía que la publicidad a través de cualquier medio "de alimentos con elevado contenido calórico, grasas y azúcar y pobres en nutrientes esenciales, deberá contener la leyenda ?El consumo excesivo es perjudicial para la salud?". O sea, se iba a equiparar al azúcar a elementos dañinos como las grasas, y lo peor es que cada alimento azucarado que se difundiera en el país debería presentar una publicidad altamente adversa para el producto.
Tal vez con el tiempo se habría tenido que modificar este artículo, ya que el azúcar realmente es un alimento esencial para el organismo, en especial entre los niños. Está claro que el exceso de este producto puede ser perjudicial para la salud, lo cual no es exclusivo del azúcar. Por caso, los alimentos elaborados sobre la base de harinas también deberían advertir sobre los riesgos de su ingesta exagerada, como ocurre con los que contienen alcohol, como los vinos, la cerveza, etcétera.
El azúcar sería hoy un alimento considerado de alto riesgo en la Argentina si no fuera por la oportuna reacción de los diputados Gerónimo Vargas Aignasse, Alfredo Dato, Beatriz Rojkés y José Ignacio García Hamilton, que frenaron el tratamiento de la ley de obesidad, y obligaron a que el proyecto vuelva al Senado para que excluya la palabra azúcar del texto del artículo 11. Luego de soportar el escarnio de los impulsores de la ley en pleno recinto, los parlamentarios tucumanos aseguraron que actuaron por propia iniciativa y no por recomendación de referentes de la actividad azucarera. Los diputados fueron oportunos, no así los tres senadores nacionales por Tucumán, que votaron la ley adversa al azúcar. La senadora por Fuerza Republicana, Delia Pinchetti, reconoció su error y anticipó que apoyará el cambio que introdujo Diputados.
¿Y los azucareros? No presionaron desde las gradas de la Cámara Baja para que se excluya al azúcar de la norma nacional. De los hechos se desprende que podían estar "dormidos" ante un suceso tan trascendente para la actividad, lo que es grave, o que alguna facción del sector sabía sobre la cuestión y dejó que avanzara la ley para obtener algún beneficio particular, lo cual sería gravísimo.

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