El peatón, víctima del caos del tránsito

09 Junio 2008
En varias oportunidades, hemos comentado que Tucumán es una provincia de grandes contrastes. Con frecuencia, lo que funciona bien en otras sociedades, en la nuestra es difícil lograrlo. Hace unos días, nos referimos al incremento de las multas por el empleo del celular mientras se conduce un vehículo. Hacíamos referencia a la vocación transgresora de buena parte de los tucumanos. Si en una comunidad los vehículos son más importantes que los peatones, significa que algo muy preocupante sucede.
 Los especialistas en materia vial afirman que en Tucumán, cada dos días mueren tres personas en accidentes. Estiman que cerca del 45 % de las víctimas mortales en choques son peatones, mientras que en el ámbito nacional representan el 44 %.
   Según los datos proporcionados por la Dirección de Emergencias de la Provincia, los principales protagonistas de estos percances son los niños, como consecuencia de su imprudencia, y los ancianos, por su falta de agilidad y de reflejos. El 10 % de los heridos que asiste la repartición son peatones, explicó el titular de la dirección. También dijo que la mayoría de estos casos no se trata porque, en general, las víctimas fallecen en los accidentes.  
    Según el médico, el problema de fondo es que no se respetan las normas: la mayoría de los transeúntes que cruzan las calles no lo hacen por las sendas peatonales y mucho menos por las esquinas, y los automovilistas tampoco respetan al que atraviesa la calzada caminando, que es quien tiene prioridad siempre.
    En el informe que publicamos en nuestra edición del viernes, señalamos que las avenidas Mate de Luna, Roca y Ejército del Norte figuran entre las más riesgosas para los peatones. Se caracterizan por ser anchas, tienen platabandas muy angostas y en la mayoría de las esquinas no poseen sendas peatonales demarcadas.
   Otro sector problemático es la esquina de Colón e Independencia. En opinión de los vecinos, el tránsito es pesado y no hay semáforos. Con frecuencia se debe esperar hasta 20 minutos para cruzar sin riesgo de ser atropellado. En Alem e Independencia es común que conductores de bicicletas y motos atropellen a los transeúntes. De manera que pareciera que todo está pensado en función de los vehículos, no de los peatones.
 En menor medida, se responsabiliza de los accidentes a los mismos peatones: algunos circulan distraídos escribiendo mensajes de textos en los teléfonos móviles o, absortos, escuchando música con auriculares.
   Se trata, por cierto, de una cuestión cultural, de respeto por el prójimo, como sucede, por ejemplo, en algunas ciudades argentinas como Mendoza, donde la prioridad la tiene siempre el peatón.
   En Tucumán, ocurre todo lo contrario: es el ciudadano el que debe estar atento a que no lo atropellen y, si al cruzar una calle se demora, suele ser insultado vilmente por los conductores.
    Este desinterés por la vida propia y por la del prójimo se refleja en el escaso acatamiento a las normas de tránsito. Por ejemplo, hace dos lustros se estableció que todos los motociclistas debían circular con el casco puesto. La Municipalidad realizó varias campañas de concientización, pero nunca se incorporó el hábito. Otro tanto ocurrió con el uso del cinturón de seguridad en el caso de los automovilistas.
   Es posible que con la incorporación de la educación vial en las escuelas se logre revertir con el tiempo este espíritu de rebeldía que produce más daños que beneficios; de esa manera se contribuirá a vivir con mayor armonía y menos peligros.

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