La madre de Gramajo cree que él conoce a su atacante

"El nunca abría la puerta sin cerciorarse previamente de quién lo buscaba", dijo. La Policía sigue la pista de un sospechoso, pero aún no hay detenciones. La víctima sigue en grave estado, tras dos cirugías.

ENIGMA. Lilia de Gramajo (izquierda), dice que él es muy precavido. LA GACETA / HECTOR PERALTA
ENIGMA. Lilia de Gramajo (izquierda), dice que él es muy precavido. LA GACETA / HECTOR PERALTA
08 Junio 2008
"Mi hijo debía conocer a su atacante. Desde que fue asaltado y herido en 2005, cuando asesinaron a mi marido, se acostumbró a observar a través de la ventana a quien llamaba a su puerta. Aunque sólo es una conjetura, ni a mí, cuando venía a visitarlo, me dejaba entrar si no se cercioraba que era yo quien golpeaba", dijo a LA GACETA Lilia Raquel Monteros de Gramajo, la madre del comerciante que se dedica a la compra y venta de autos, que fue herido de gravedad en la cabeza de un balazo, en un misterioso ataque que se perpetró el lunes último.
Hasta anoche, Eduardo Gramajo, de 39 años, continuaba internado en estado delicado y sin conocimiento, después de haber ido sometido a dos intervenciones quirúrgicas. La noche del ataque, la víctima, luego de ser baleada, logró arrastrarse hasta la casa contigua a su domicilio, donde reside su tía Angelina Gramajo, de 78 años,
Lilia de Gramajo es docente; luego de la muerte de su esposo dejó el domicilio de Necochea 135 y se fue a Yerba Buena, donde comparte la vivienda con su hija menor. Expresó mucha angustia por el violento suceso que conmocionó al vecindario de de Villa Luján, próximo a la plaza de esa barriada.
"¿Por qué tenía que pasarle otra vez? Eduardo no se mete con nadie. El sólo vive para su trabajo. No le conozco muchos amigos y es muy reservado. Confío en Dios y sé que lo ayudará a recuperarse. Sólo él puede decirnos la verdad de lo que pasó esa noche", agregó la señora, mientras aseaba, junto a su hermana, la casa que habita su hijo en la segunda cuadra de calle Necochea.
La investigación para esclarecer el ataque está orientada hacia un sospechoso al que la víctima conocería. Los pesquisas ya efectuaron algunos procedimientos judiciales. Incluso hubo un allanamiento pero aún no hay detenidos.

Hombre discreto
En el barrio los vecinos sólo hablan sobre la discreción e introversión del comerciante de autos. "No salía mucho y, cuando se lo veía, se mostraba educado e indiferente. En realidad no se metía con nadie", destacó la señora Estela Pérez, que vive en la cuadra siguiente a la víctima
Cayetano Brandán, que suele frecuentar la semillería que funciona en Mendoza y Necochea, contó que el hombre era muy reservado. "Aunque siempre saludaba nunca hablaba de él sino de autos", dijo. "Acá sólo venía a comprar cigarrillos", explicó Marcela, que atiende un negocio polirubro de la zona.

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