Los socios de Kirchner
El gobernador y Beatriz Rojkés están cada vez más encerrados dentro del esquema de poder del ex presidente. La crisis golpea con dureza a la juventud según la UCA. Singular visión sobre el papel de los medios. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
08 Junio 2008 Seguir en 
La crisis del campo desató consecuencias inesperadas y reveló costados ocultos del entramado institucional. Hasta el 11 de marzo, Cristina Fernández de Kirchner administraba sin tropiezos una república cuya conciencia crítica se hallaba anestesiada por las bondades del crecimiento de la economía. La inflación era un invento de los opositores despechados tras la contundente derrota de octubre. José Alperovich sólo sufría disgustos por errores políticos que eran producto de su sobractuación y no por reacciones de la sociedad. La Legislatura obedecía con placidez a los llamados del gobernador, sin mayores sobresaltos.Bastó que una cuestión impositiva, como la de las retenciones móviles a la soja, fuera manejada con impericia por Cristina y su equipo, para que estallara una crisis política sin precedentes desde la vuelta a la democracia en octubre de 1983. La protesta, que nació en los medios rurales, penetró en las ciudades y generó los tan temidos cacerolazos, que habían quedado asociados con la imagen de Fernando de la Rúa
Se derrumbó, entonces, el velo que encubría la verdadera cara del poder kirchnerista Néstor conduce y Cristina ejecuta, por lo cual más de una vez en la Casa de Gobierno de Tucumán, el enigma por resolver es a quién se ve primero: si al ex presidente o a la presidenta en ejercicio, en la Casa Rosada. Se dibuja, imprevistamente, la contradicción entre el poder real y el formal. Entre esos tironeos se devalúa la institución presidencial porque los peronistas -incluso los conversos- privilegian siempre al más poderoso.
La crisis de la soja no alcanzó a tapar el desborde inflacionario, que databa de antes del 11 de marzo. Las sucesivas purgas de funcionarios en el Indec así lo confirmaron. Tampoco pudo encubrir la agudización del fenómeno de la pobreza, que se agravó por el salto de los precios.
La proliferación de subsidios distribuidos con criterios electoralistas no extirpa los males de fondo. La Universidad Católica Argentina (UCA) pudo establecer que 825.000 jóvenes menores de 25 años no trabajan ni estudian, mientras que otros 4 millones permanecen en la indigencia. Esas cifras forman parte de un estudio de la realidad social argentina durante 2004 y 2007, o sea bajo el mandato de Néstor Kirchner.
La delincuencia juvenil y la expansión de la droga son dos consecuencias derivadas del cuadro sociopolítico estudiado por la UCA. "La mayor responsabilidad es siempre del Gobierno, que tiene poder para resolver los problemas en forma pacífica", señaló el experto Guillermo Ledesma, al tratarse la "Justa distribución de bienes" en la Segunda Semana Pastoral realizada en Mar del Plata.
Comisario en acción
Con Beatriz Rojkés en la vicepresidencia tercera y con Alperovich en una de las vocalías del consejo justicialista, el matrimonio quedó encerrado dentro del corral kirchnerista. El estilo verticalista del pejotismo congeló, momentáneamente, el proyecto de expansión nacional del gobernador. Alperovich fue publicitado como el prototipo de sojero eficiente en las últimas semanas. Se hizo tan famoso por su eficiencia que los líderes de la Federación Agraria Argentina no se cansaron de preguntar suspicazmente, por las recetas de productividad que empleó.
El gobernador quedó magullado por el costo pagado por su férrea solidaridad con la Rosada, pero se sintió aliviado con la reanudación del suministro de gas a industrias claves de la economía, como son la azucarera y la textil. Dicen que Guillermo Moreno -el comisario político de Kirchner- se ocupó personalmente de ajustar las clavijas. El auxilio llegó en el momento preciso. "Tucumán es una provincia privilegiada", se ufanó Alperovich. La ayuda federal es la contrapartida de la domesticación por parte del matrimonio gobernante en la Argentina.
La diputada Rojkés y su esposo, desde sus diferentes jerarquías partidarias, avalaron el duro documento que Kirchner redactó en réplica al llamado de la Iglesia a que el Gobierno y el ruralismo se predispusieran para disipar tensiones y generar el diálogo. Se enrareció, otra vez, la relación entre Iglesia y el binomio que manda en la Rosada y en el PJ.
En estos días de fuego, Néstor Kirchner ratificó su visión del papel de los medios en la compleja situación nacional, a causa del conflicto por la soja. "Son los nuevos fierros", les dijo a los diputados nacionales, versión de la que se hizo eco esta columna hace siete días. Había reconocido antes que no el golpe de Estado militar pertenecía al pasado. El diario porteño "Crítica digital" señaló el jueves pasado que Kirchner cree que los medios "son los fierros mediáticos" de los ruralistas. Lo que no encaja con la percepción de los problemas es golpista. Es una lectura intolerante.
Fogosidades por encargo
El encolumnamiento del Gobierno con la Rosada es tan rígido que Guillermo Masso -director de Emergencias Sociales- y el legislador Héctor Romano escracharon con entusiasmo y fogosidad militante a la sede de la Sociedad Rural. Masso y Romano, en rigor, no son justicialistas y reivindican su pertenencia a Libres del Sur, un partido piquetero asociado al PJ. La espontaneidad y la comprensión ideológica de la cuestión quedaron en entredicho, según constató José Frías Silva, directivo de la institución asediada, tras hablar con los manifestantes. "Muchos no sabían ni por qué estaban en esa marcha", explicó.
Sin embargo, la profundidad del distanciamiento de la Rural con la administración alperovichista se conocerá con exactitud cuando se sepa si concede el auspicio de la Provincia a la tradicional muestra de setiembre. Las diferencias en materia de política agropecuaria se sintieron en años anteriores, porque Alperovich no había tolerado las críticas. El malestar de los ruralistas con la administración federal era ayer inocultable. La tónica escéptica prevalecía entre ellos porque descreen de la flexibilidad gubernamental. Las retenciones están fuera de la agenda, Por eso la vigilia es tensa.
Los legisladores alperovichistas, con sólidos intereses agrarios, se desplazaron con cautela para evitar ser hostigados por agricultores exaltados. Ronda el pésimo recuerdo del desastre delarruista que causó la impugnación generalizada al mundo político.
Con un pie adentro y otro afuera, Osvaldo Cirnigliaro buscó mejorar su posición, ante la amenaza de expulsión que pende sobre su cabeza. El presidente subrogante Sergio Mansilla mueve los hilos de la trama, con la aquiescencia de la Casa de Gobierno. Los tres legisladores que plantearon el examen de la conducta del laborista tienen diferente procedencia interna dentro del peronismo.
El presidente de la Legislatura, Juan Luis Manzur, está ajeno a ese clima. Ahora tiene las manos libres para contratar la construcción del nuevo edificio de la Legislatura, con el cheque en blanco que le extendieó una inmensa mayoría -salvo el radical José Cano-. Toda una hazaña que intrigó a más de un dirigente político que no llegó a ocupar una banca en este período parlamentario. Cuando baje la marea de la crisis sojera, habrá nuevos alineamientos.







