29 Diciembre 2002 Seguir en 
VIENA.- Los miembros de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que supervisaban las actividades nucleares en Corea del Norte dejarán ese país el martes, en respuesta a la exigencia del gobierno comunista y en medio de una creciente tensión diplomática entre Pyongyang y Washington. En el marco de este conflicto, el ejército popular norcoreano desplegó en los últimos días, al parecer temporalmente, ametralladoras en la zona desmilitarizada fronteriza con Corea del Sur, en violación del acuerdo del armisticio que puso fin en 1953 a la Guerra de Corea. El hecho fue detectado por el comando de la ONU que vigila el alto el fuego entre ambos países desde aquel conflicto bélico. El acuerdo del armisticio sólo admite rifles y armas cortas.
Esos episodios ocurren en medio de una delicada crisis, diplomática por ahora, entre Estados Unidos y Corea del Norte. En 1994, por un acuerdo firmado con EE.UU., Corea del Norte aceptó suspender sus actividades nucleares a cambio de combustible y de la construcción de dos reactores de agua liviana. Recientemente, Pyongyang anunció que volvía a poner en marcha varias instalaciones atómicas, luego de que Washington suspendió la entrega de combustible tras asegurar que Corea del Norte había admitido tener un programa nuclear clandestino.
El gesto prepotente
Desde que comenzó la crisis, Pyongyang insistió en entablar negociaciones con EE.UU., pero Washington le exigió que abandone antes sus programas nucleares. La disputa fue subiendo de tono. Washington advirtió a Pyongyang que tenía capacidad para librar dos guerras simultáneas (en alusión a la de Irak); pero Corea del Norte redobló la apuesta y respondió esta semana que está preparado para una confrontación nuclear contra el "prepotente y chantajista" Estados Unidos. Además, expulsó a los inspectores de la AIEA que supervisaban la central nuclear de Yongbyon, que puede producir plutonio con fines militares.
Corea del Sur pidió cooperación internacional contra la escalada nuclear en la península de Corea. (TELAM)
Esos episodios ocurren en medio de una delicada crisis, diplomática por ahora, entre Estados Unidos y Corea del Norte. En 1994, por un acuerdo firmado con EE.UU., Corea del Norte aceptó suspender sus actividades nucleares a cambio de combustible y de la construcción de dos reactores de agua liviana. Recientemente, Pyongyang anunció que volvía a poner en marcha varias instalaciones atómicas, luego de que Washington suspendió la entrega de combustible tras asegurar que Corea del Norte había admitido tener un programa nuclear clandestino.
El gesto prepotente
Desde que comenzó la crisis, Pyongyang insistió en entablar negociaciones con EE.UU., pero Washington le exigió que abandone antes sus programas nucleares. La disputa fue subiendo de tono. Washington advirtió a Pyongyang que tenía capacidad para librar dos guerras simultáneas (en alusión a la de Irak); pero Corea del Norte redobló la apuesta y respondió esta semana que está preparado para una confrontación nuclear contra el "prepotente y chantajista" Estados Unidos. Además, expulsó a los inspectores de la AIEA que supervisaban la central nuclear de Yongbyon, que puede producir plutonio con fines militares.
Corea del Sur pidió cooperación internacional contra la escalada nuclear en la península de Corea. (TELAM)







