08 Junio 2008 Seguir en 
Los pobladores de la ciudad de Alderetes están cansados de sufrir el atropello de inadaptados que descargan su violencia atacando a bienes privados o del Estado. En este caso, los dañiños se dedicaron a pintar la cabina de un teléfono público que funciona en la esquina de la avenida Rivadavia y Urquiza. Aumentar la vigilancia policial ayudaría a controlar la situación.







