07 Junio 2008 Seguir en 
San Salvador de Jujuy.- Una verdadera batalla campal protagonizaron ayer empleados municipales de la ciudad fronteriza de La Quiaca y efectivos de la policía jujeña. El enfrentamiento,durante el cual resultaron heridas 37 personas, se desencadenó cuando los obreros resistieron el avance de los agentes para que desalojaran el edificio del Concejo Deliberante. Los municipales habían tomado la sede en reclamo de mejores condiciones laborales Unos 100 policías reprimieron con balas de goma y gases lacrimógenos a los manifestantes. Estos respondieron con piedras y golpes de puño. La pelea duró media hora.
Empleados y vecinos de la ciudad habían tomado la dependencia municipal "en repudio a las medidas y falta de respuestas" del Gobierno y la Municipalidad. Pedían que el Gobierno, además, aumente la cantidad de los planes Jefes y Jefas de Hogar en la provincia.
La toma del lugar se había dado minutos después de que los manifestantes fueran desalojados del puente Internacional que une La Quiaca con la ciudad boliviana de Villazón. El juez federal Mariano Cardozo dio la orden, por lo que la multisectorial decidió trasladar la medida al Concejo Deliberante. Cabe destacar que el sacerdote Jesús Olmedo se había “crucificado” anteayer atándose a una cruz que fue llevada desde el centro de la ciudad hasta el puente, junto a los manifestantes. Desde la cruz, el sacerdote dijo que en Jujuy "hay hambre. Las familias se están contentando con comer una comida al día, y a base de un puchero con agua, un huesito y un poco de fideos flotando. Miles de kilos de mercadería de primera necesidad se van por la frontera de manera ilegal, y aquí queda poco y muy caro mientras los comerciantes y el Gobierno se enriquecen cada vez más". (NA)
Empleados y vecinos de la ciudad habían tomado la dependencia municipal "en repudio a las medidas y falta de respuestas" del Gobierno y la Municipalidad. Pedían que el Gobierno, además, aumente la cantidad de los planes Jefes y Jefas de Hogar en la provincia.
La toma del lugar se había dado minutos después de que los manifestantes fueran desalojados del puente Internacional que une La Quiaca con la ciudad boliviana de Villazón. El juez federal Mariano Cardozo dio la orden, por lo que la multisectorial decidió trasladar la medida al Concejo Deliberante. Cabe destacar que el sacerdote Jesús Olmedo se había “crucificado” anteayer atándose a una cruz que fue llevada desde el centro de la ciudad hasta el puente, junto a los manifestantes. Desde la cruz, el sacerdote dijo que en Jujuy "hay hambre. Las familias se están contentando con comer una comida al día, y a base de un puchero con agua, un huesito y un poco de fideos flotando. Miles de kilos de mercadería de primera necesidad se van por la frontera de manera ilegal, y aquí queda poco y muy caro mientras los comerciantes y el Gobierno se enriquecen cada vez más". (NA)
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