07 Junio 2008 Seguir en 
Más de la mitad de las personas que fueron detenidas en el ámbito del Centro Judicial de la capital por la Policía, en menos de dos semanas, fueron acusadas de haber cometido arrebatos y terminaron tras las rejas, según confirmaron fuentes judiciales.
Durante el turno del fiscal Alejandro Noguera, que dura 12 días, terminaron en calabozos 46 personas. De ese número, ocho fueron detenidas por el homicidio de Pablo Ortega -una cifra inusual para este tipo de delitos- y 24 por haber participado en arrebatos. En estas estadísticas no están contemplados los menores de edad que, según las estimaciones oficiales, fueron más de 14.
De los 24 procesados por hurtos, sólo cuatro recuperaron la libertad en estos 12 días. Los restantes continuarán detenidos hasta tanto se aclare su situación procesal. Y, de acuerdo con la información oficial, el fiscal Noguera ya solicitó que cinco casos sean elevados a juicio.
Más detalles
Las fuentes consultadas en Tribunales coincidieron en señalar que la mayoría de las víctimas fueron mujeres, si bien también destacaron los crecientes ataques que sufrieron menores de edad, especialmente los adolescentes. Los celulares y las carteras son el botín predilecto de los delincuentes.
Los investigadores coincidieron en señalar que no hay una zona determinada donde se cometen los arrebatos. “Estos delincuentes están buscando la oportunidad para robar algo. Lo pueden hacer en cualquier lado”, explicó Humberto Ruezga, uno de los jefes de la sección Robos y Hurtos de la Dirección General de Investigaciones.
Más allá de la información oficial, en los últimos tiempos se registró gran cantidad de arrebatos en los barrios Norte y Sur y en las avenidas que rodean el microcentro de la ciudad.
El subjefe de Policía, Nicolás Barrera, transitoriamente al frente de la fuerza, indicó que no cree que se registre un auge de esta modalidad delictiva, sino que se han conseguido mejores resultados a la hora de dar respuestas. “Hay mayor presencia policial en la calle. En los últimos tiempos se incrementaron los operativos en el micro y en el macrocentro. También es importante que la comunidad nos está avisando qué ocurre. Ha recuperado la confianza en la fuerza”, expresó.
El comisario Luis Alberto Mansilla, jefe de la División de Patrulla Motorizada, negó que se haya incrementado la cantidad de arrebatos, pero sí se mostró preocupado por quiénes los cometen. “No estamos hablando de gente marginal; ya detuvimos a jóvenes que son hijos de profesionales y que no tienen necesidad de cometer delitos. Esa es una característica que sí nos está preocupando, y mucho”, opinó.
El comisario Dante Bustamante, jefe del Comando Radioeléctrico, en menos de 24 horas detuvo a tres menores por haber cometido arrebatos en distintos sectores de la ciudad. “Día a día nos sorprendemos porque nos damos cuenta de que está fallando la contención en la familia. Tanto en la Justicia como en la Policía estamos atados de manos con este problema”, comentó.
Durante el turno del fiscal Alejandro Noguera, que dura 12 días, terminaron en calabozos 46 personas. De ese número, ocho fueron detenidas por el homicidio de Pablo Ortega -una cifra inusual para este tipo de delitos- y 24 por haber participado en arrebatos. En estas estadísticas no están contemplados los menores de edad que, según las estimaciones oficiales, fueron más de 14.
De los 24 procesados por hurtos, sólo cuatro recuperaron la libertad en estos 12 días. Los restantes continuarán detenidos hasta tanto se aclare su situación procesal. Y, de acuerdo con la información oficial, el fiscal Noguera ya solicitó que cinco casos sean elevados a juicio.
Más detalles
Las fuentes consultadas en Tribunales coincidieron en señalar que la mayoría de las víctimas fueron mujeres, si bien también destacaron los crecientes ataques que sufrieron menores de edad, especialmente los adolescentes. Los celulares y las carteras son el botín predilecto de los delincuentes.
Los investigadores coincidieron en señalar que no hay una zona determinada donde se cometen los arrebatos. “Estos delincuentes están buscando la oportunidad para robar algo. Lo pueden hacer en cualquier lado”, explicó Humberto Ruezga, uno de los jefes de la sección Robos y Hurtos de la Dirección General de Investigaciones.
Más allá de la información oficial, en los últimos tiempos se registró gran cantidad de arrebatos en los barrios Norte y Sur y en las avenidas que rodean el microcentro de la ciudad.
El subjefe de Policía, Nicolás Barrera, transitoriamente al frente de la fuerza, indicó que no cree que se registre un auge de esta modalidad delictiva, sino que se han conseguido mejores resultados a la hora de dar respuestas. “Hay mayor presencia policial en la calle. En los últimos tiempos se incrementaron los operativos en el micro y en el macrocentro. También es importante que la comunidad nos está avisando qué ocurre. Ha recuperado la confianza en la fuerza”, expresó.
El comisario Luis Alberto Mansilla, jefe de la División de Patrulla Motorizada, negó que se haya incrementado la cantidad de arrebatos, pero sí se mostró preocupado por quiénes los cometen. “No estamos hablando de gente marginal; ya detuvimos a jóvenes que son hijos de profesionales y que no tienen necesidad de cometer delitos. Esa es una característica que sí nos está preocupando, y mucho”, opinó.
El comisario Dante Bustamante, jefe del Comando Radioeléctrico, en menos de 24 horas detuvo a tres menores por haber cometido arrebatos en distintos sectores de la ciudad. “Día a día nos sorprendemos porque nos damos cuenta de que está fallando la contención en la familia. Tanto en la Justicia como en la Policía estamos atados de manos con este problema”, comentó.
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