07 Junio 2008 Seguir en 
Aunque sólo sea un indicio, era lo que esperaban los investigadores abocados a resolver el misterioso ataque que sufrió el comerciante Eduardo Brígido Gramajo. Durante la jornada de ayer, los pesquisas estuvieron tras los pasos de una persona que podría estar vinculada con el ataque que sufrió el comprador y vendedor de autos el martes por la noche en su casa de Necochea 135.
Personal de la División Homicidios y Delitos Complejos, al mando de los comisarios Hugo Cabezas, Miguel Gómez, Raúl Ferreira y René Aguirre, recibió el dato de un hombre que podría haber mantenido una relación con la víctima.
Cambio de hábitos
El sospechoso, cuyo nombre por el momento no fue divulgado, de acuerdo con el trabajo de inteligencia que realizó la Policía, después del martes, misteriosamente cambió de hábitos y dejó de frecuentar varios de los lugares donde se lo podía encontrar.
El martes, cerca de la medianoche, la víctima con un balazo en su cabeza y casi exhausto se arrastró varios metros hasta la casa de su tía Angelina Gramajo para pedir auxilio porque, según dijo con el último aliento, que alguien le había disparado. Los vecinos del lugar no escucharon ni observaron nada raro.
Los pesquisas, por cómo se produjo la agresión, manejaron la hipótesis de que Gramajo fue víctima de un ajuste de cuentas por cuestiones económicas. La aparición de este sospechoso fortalece esta hipótesis.
En las próximas horas, la Policía le pedirá al fiscal Alejandro Noguera que ordene realizar una serie de medidas para tratar de esclarecer el hecho. No se descarta que se hagan allanamientos en busca de pruebas.
Por otra parte, la familia de Gramajo, a través de Mónica López, su representante legal, confirmó que la víctima, después de haber sido sometida a una compleja operación, tuvo una mejoría, pero su estado continúa siendo delicado. "Los médicos, durante varias horas, le quitaron las esquirlas que alojaba en la cabeza. También adelantaron que hasta el momento no podrá declarar", agregó López.
Gramajo, en setiembre de 2005, sobrevivió a los tres disparos que recibió en un asalto. En esa ocasión, los delincuentes asesinaron a su padre, Néstor Samuel Gramajo. "Desde ese día la familia vivió atemorizada. Eduardo siguió en la casa donde ocurrió ese violento atraco. Sus familiares me comentaron que no estaba padeciendo ningún problema", dijo la abogada.
Personal de la División Homicidios y Delitos Complejos, al mando de los comisarios Hugo Cabezas, Miguel Gómez, Raúl Ferreira y René Aguirre, recibió el dato de un hombre que podría haber mantenido una relación con la víctima.
Cambio de hábitos
El sospechoso, cuyo nombre por el momento no fue divulgado, de acuerdo con el trabajo de inteligencia que realizó la Policía, después del martes, misteriosamente cambió de hábitos y dejó de frecuentar varios de los lugares donde se lo podía encontrar.
El martes, cerca de la medianoche, la víctima con un balazo en su cabeza y casi exhausto se arrastró varios metros hasta la casa de su tía Angelina Gramajo para pedir auxilio porque, según dijo con el último aliento, que alguien le había disparado. Los vecinos del lugar no escucharon ni observaron nada raro.
Los pesquisas, por cómo se produjo la agresión, manejaron la hipótesis de que Gramajo fue víctima de un ajuste de cuentas por cuestiones económicas. La aparición de este sospechoso fortalece esta hipótesis.
En las próximas horas, la Policía le pedirá al fiscal Alejandro Noguera que ordene realizar una serie de medidas para tratar de esclarecer el hecho. No se descarta que se hagan allanamientos en busca de pruebas.
Por otra parte, la familia de Gramajo, a través de Mónica López, su representante legal, confirmó que la víctima, después de haber sido sometida a una compleja operación, tuvo una mejoría, pero su estado continúa siendo delicado. "Los médicos, durante varias horas, le quitaron las esquirlas que alojaba en la cabeza. También adelantaron que hasta el momento no podrá declarar", agregó López.
Gramajo, en setiembre de 2005, sobrevivió a los tres disparos que recibió en un asalto. En esa ocasión, los delincuentes asesinaron a su padre, Néstor Samuel Gramajo. "Desde ese día la familia vivió atemorizada. Eduardo siguió en la casa donde ocurrió ese violento atraco. Sus familiares me comentaron que no estaba padeciendo ningún problema", dijo la abogada.
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