28 Diciembre 2002 Seguir en 
Un grupo de delincuentes dio un golpe espectacular. Actuando con un profesionalismo sorprendente, ingresaron a las oficinas de la empresa La Veloz del Norte, en la terminal de ómnibus, y luego de forzar una caja fuerte, se llevaron más de $ 60.000. El atraco ocurrió entre la noche del 24 y la mañana del 25, aunque recién se dio a conocer ayer la información. Hasta el momento no hay sospechosos por el atraco, y se plantea un misterio difícil de resolver. La terminal es uno de los sitios públicos mejor custodiados, pero nadie se dio cuenta de nada de lo que ocurrió en el interior de las oficinas, ni mucho menos advirtieron la presencia del o de los delincuentes.
"El martes estuvimos trabajando hasta las 21, normalmente. Desde el 16 hasta ese día se vendieron muchos pasajes, y por eso habíamos tenido ese monto de dinero", explicó Luis Campos, encargado de la boletería de la empresa, ubicada entre los andenes 32 y 36 de la terminal. Para acceder a las oficinas se debe pasar primero por una puerta que da a lo que se llama un pasillo técnico, que comparten, además de La Veloz, otras cuatro empresas de ómnibus. Allí se plantea el primer enigma. Esa puerta no está forzada, por lo que los delincuentes tienen que haber accedido con una llave.
"La puerta de la oficina la barretearon. Hicieron palanca y la abrieron. Desde el pasillo del andén no se ve hacia adentro porque las persianas estaban bajadas, por lo que es imposible que alguien se haya dado cuenta de lo que estaba sucediendo", indicó Campos.
Sin la llave
Ya en el interior forzaron varios cajones. Paradójicamente, dentro del cajón del escritorio del encargado estaba la llave de la caja fuerte. Pero no la usaron. "Metieron una barreta y la abrieron por la fuerza. No es exactamente una caja fuerte, y por eso no les costó. Más bien es una caja de metal", dijo Campos. En el interior había $ 60.800. "Eran billetes de $ 10, o sea que en total era un bulto respetable, que pueden haber sacado en un bolso", opinó el encargado. Los delincuentes ni siquiera intentaron abrir alguna de las otras oficinas.
Otra pregunta que los investigadores se hacen en este momento es cómo salieron los ladrones. En la terminal hay custodia privada. Dos agentes recorren todo el tiempo el andén de 250 metros, y en cada esquina hay otro guardia. Además, hay vigilantes en las entradas sobre avenida Brígido Terán y la que da a calle Wenceslao Posse. Nadie puede salir sin ser visto. Sobre todo en ese día, cuando el movimiento de personas fue mínimo (sólo 12 pasajeros esperaron en el inmenso andén los ómnibus que los trasladarían a sus destinos, recién el 25 a la tarde). Además, en la terminal hay un destacamento policial y otro de Gendarmería. Pero los delincuentes se esfumaron con el dinero. "Hay varios puntos raros, es cierto. No se puede dejar de pensar en varias hipótesis, inclusive una ?entregada?. Esperamos que las pericias nos ayuden a descubrir la identidad de los delincuentes", afirmó Campos.
Pocos detalles
Sin embargo, los investigadores ven lejana la posibilidad de que el hecho se esclarezca. Desde la Fiscalía IX se ordenó que todos los que trabajaron esa noche en la terminal presten declaración. De esa forma quieren tratar de echar algo de luz en un caso que, hasta el momento, está completamente a oscuras.
"El martes estuvimos trabajando hasta las 21, normalmente. Desde el 16 hasta ese día se vendieron muchos pasajes, y por eso habíamos tenido ese monto de dinero", explicó Luis Campos, encargado de la boletería de la empresa, ubicada entre los andenes 32 y 36 de la terminal. Para acceder a las oficinas se debe pasar primero por una puerta que da a lo que se llama un pasillo técnico, que comparten, además de La Veloz, otras cuatro empresas de ómnibus. Allí se plantea el primer enigma. Esa puerta no está forzada, por lo que los delincuentes tienen que haber accedido con una llave.
"La puerta de la oficina la barretearon. Hicieron palanca y la abrieron. Desde el pasillo del andén no se ve hacia adentro porque las persianas estaban bajadas, por lo que es imposible que alguien se haya dado cuenta de lo que estaba sucediendo", indicó Campos.
Sin la llave
Ya en el interior forzaron varios cajones. Paradójicamente, dentro del cajón del escritorio del encargado estaba la llave de la caja fuerte. Pero no la usaron. "Metieron una barreta y la abrieron por la fuerza. No es exactamente una caja fuerte, y por eso no les costó. Más bien es una caja de metal", dijo Campos. En el interior había $ 60.800. "Eran billetes de $ 10, o sea que en total era un bulto respetable, que pueden haber sacado en un bolso", opinó el encargado. Los delincuentes ni siquiera intentaron abrir alguna de las otras oficinas.
Otra pregunta que los investigadores se hacen en este momento es cómo salieron los ladrones. En la terminal hay custodia privada. Dos agentes recorren todo el tiempo el andén de 250 metros, y en cada esquina hay otro guardia. Además, hay vigilantes en las entradas sobre avenida Brígido Terán y la que da a calle Wenceslao Posse. Nadie puede salir sin ser visto. Sobre todo en ese día, cuando el movimiento de personas fue mínimo (sólo 12 pasajeros esperaron en el inmenso andén los ómnibus que los trasladarían a sus destinos, recién el 25 a la tarde). Además, en la terminal hay un destacamento policial y otro de Gendarmería. Pero los delincuentes se esfumaron con el dinero. "Hay varios puntos raros, es cierto. No se puede dejar de pensar en varias hipótesis, inclusive una ?entregada?. Esperamos que las pericias nos ayuden a descubrir la identidad de los delincuentes", afirmó Campos.
Pocos detalles
Sin embargo, los investigadores ven lejana la posibilidad de que el hecho se esclarezca. Desde la Fiscalía IX se ordenó que todos los que trabajaron esa noche en la terminal presten declaración. De esa forma quieren tratar de echar algo de luz en un caso que, hasta el momento, está completamente a oscuras.







