Asaltaron y violaron a una mujer en Aguilares
La víctima, que estaba con sus tres hijos, tuvo que entregar su tarjeta de débito, con la que los ladrones sacaron plata de un cajero. Mientras dos de los ladrones iban hasta el banco, el tercero atacó a la dueña de casa. La extracción se hizo tres horas después de la agresión, en Concepción.
19 Mayo 2008 Seguir en 
Una mujer y sus tres hijos vivieron una pesadilla el sábado a la madrugada en su casa, ubicada en Aguilares, cuando tres delincuentes armados irrumpieron violentamente. Luego de revisar toda la vivienda, dos de los sujetos obtuvieron la tarjeta de débito de la víctima y fueron hasta el banco para hacer una extracción, tiempo que fue aprovechado por el tercer delincuente para violar a la mujer.
El brutal ataque se inició poco después de las 4. Por razones de seguridad no se informarán ni la identidad ni la dirección exacta de la víctima, que es docente.
La mujer estaba descansando en su habitación y sus hijos dormían en sus cuartos cuando los hombres lograron forzar una de las puertas de la vivienda y entraron. Los asaltantes actuaron rápidamente y con violencia. Despertaron a todos a los gritos, y comenzaron a torturarlos psicológicamente para que les dijeran dónde guardaban objetos de valor. Así fueron amontonando electrodomésticos, reproductores de MP3, de DVD, máquinas de fotos y una computadora, según fuentes judiciales. Pero, aparentemente, buscaban dinero y le aseguraron a la mujer que si no les entregaba efectivo matarían primero a sus hijos y luego a ella. La docente les suplicó que no les hicieran nada, y les explicó que en la casa había muy poco dinero (les entregó lo que tenía en la cartera), pero que si querían ella podía entregarles la tarjeta de débito y anotarles el código de seguridad para que hicieran una extracción en el cajero automático. Luego de algunos segundos de deliberación, los asaltantes aceptaron. Entonces, dos de ellos salieron de la casa, no sin antes ordenarle al tercer integrante del grupo que no perdiera de vista a ninguna de las víctimas. Se supone que los individuos subieron en un automóvil y fueron hasta la sucursal Aguilares del Banco Macro, en avenida Mitre s/n. Descendieron del vehículo e ingresaron. Pero aparentemente no supieron cómo usar la tarjeta, ya que luego de algunos minutos de duda, se retiraron sin haber extraído dinero.
Sin resistencia
Durante el tiempo que los dos asaltantes estuvieron fuera de la casa, el tercero les ordenó a los menores que se encerraran en una habitación y luego violó a la madre. La mujer aparentemente no pudo resistirse, ya que el sujeto la habría amenazado con lastimar a los chicos. Cuando sus cómplices llegaron, el delincuente se levantó, se vistió rápidamente y los esperó como si nada hubiera pasado. Los tres hombres sacaron lo que iban a llevarse, lo cargaron en el vehículo y escaparon. Luego de algunos minutos, la mujer pudo reponerse y avisó a la Policía. Dada la gravedad del hecho, se montó un enorme operativo en todo el sur de la provincia, pero no se pudo dar con los agresores.
Lo extraño sucedió luego. Según se supo, a las 8 una pareja ingresó a la sede de la sucursal Concepción del Banco Macro. El hombre y la mujer se pararon frente al cajero y leyeron en un papel el código de seguridad. Esta vez el robo fue concretado. Aparentemente, se apropiaron de $ 100, lo único que tenía la mujer.
Personal de la Regional Sur, al mando de los comisarios Antonio Quinteros y Fernando Soria, ya estaba trabajando bajo la supervisión del fiscal Edgardo Sánchez, del Centro Judicial Concepción.
Los investigadores están preocupados, aunque con una luz de esperanza: contarían con pruebas fehacientes como para identificar a los delincuentes. La preocupación se debe a que los hombres ya habrían cometido un ataque similar, hace pocas semanas, en Monteros, del cual hay al menos dos hombres ya identificados. Sánchez podría solicitar hoy mismo órdenes de detención para intentar esclarecer el brutal ataque.
El brutal ataque se inició poco después de las 4. Por razones de seguridad no se informarán ni la identidad ni la dirección exacta de la víctima, que es docente.
La mujer estaba descansando en su habitación y sus hijos dormían en sus cuartos cuando los hombres lograron forzar una de las puertas de la vivienda y entraron. Los asaltantes actuaron rápidamente y con violencia. Despertaron a todos a los gritos, y comenzaron a torturarlos psicológicamente para que les dijeran dónde guardaban objetos de valor. Así fueron amontonando electrodomésticos, reproductores de MP3, de DVD, máquinas de fotos y una computadora, según fuentes judiciales. Pero, aparentemente, buscaban dinero y le aseguraron a la mujer que si no les entregaba efectivo matarían primero a sus hijos y luego a ella. La docente les suplicó que no les hicieran nada, y les explicó que en la casa había muy poco dinero (les entregó lo que tenía en la cartera), pero que si querían ella podía entregarles la tarjeta de débito y anotarles el código de seguridad para que hicieran una extracción en el cajero automático. Luego de algunos segundos de deliberación, los asaltantes aceptaron. Entonces, dos de ellos salieron de la casa, no sin antes ordenarle al tercer integrante del grupo que no perdiera de vista a ninguna de las víctimas. Se supone que los individuos subieron en un automóvil y fueron hasta la sucursal Aguilares del Banco Macro, en avenida Mitre s/n. Descendieron del vehículo e ingresaron. Pero aparentemente no supieron cómo usar la tarjeta, ya que luego de algunos minutos de duda, se retiraron sin haber extraído dinero.
Sin resistencia
Durante el tiempo que los dos asaltantes estuvieron fuera de la casa, el tercero les ordenó a los menores que se encerraran en una habitación y luego violó a la madre. La mujer aparentemente no pudo resistirse, ya que el sujeto la habría amenazado con lastimar a los chicos. Cuando sus cómplices llegaron, el delincuente se levantó, se vistió rápidamente y los esperó como si nada hubiera pasado. Los tres hombres sacaron lo que iban a llevarse, lo cargaron en el vehículo y escaparon. Luego de algunos minutos, la mujer pudo reponerse y avisó a la Policía. Dada la gravedad del hecho, se montó un enorme operativo en todo el sur de la provincia, pero no se pudo dar con los agresores.
Lo extraño sucedió luego. Según se supo, a las 8 una pareja ingresó a la sede de la sucursal Concepción del Banco Macro. El hombre y la mujer se pararon frente al cajero y leyeron en un papel el código de seguridad. Esta vez el robo fue concretado. Aparentemente, se apropiaron de $ 100, lo único que tenía la mujer.
Personal de la Regional Sur, al mando de los comisarios Antonio Quinteros y Fernando Soria, ya estaba trabajando bajo la supervisión del fiscal Edgardo Sánchez, del Centro Judicial Concepción.
Los investigadores están preocupados, aunque con una luz de esperanza: contarían con pruebas fehacientes como para identificar a los delincuentes. La preocupación se debe a que los hombres ya habrían cometido un ataque similar, hace pocas semanas, en Monteros, del cual hay al menos dos hombres ya identificados. Sánchez podría solicitar hoy mismo órdenes de detención para intentar esclarecer el brutal ataque.
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