18 Mayo 2008 Seguir en 
SANTIAGO DEL ESTERO.- (De nuestro enviado especial Gustavo Rodríguez).- "Se ve que estaban ?cebaos? los changos. Por eso fueron capturados", opinó Rubén Galván, uno de los habitantes de Agua Amarga, la localidad del agreste monte santiagueño elegida por los narcotraficantes para que una avioneta, en pleno vuelo, lanzara 100 kilos de cocaína. Según confirmaron los lugareños a LA GACETA, esta fue la cuarta vez, desde noviembre pasado, que una pequeña aeronave hizo lo mismo .
El jueves, los habitantes del caserío, ubicado a 200 kilómetros de la capital tucumana, habían alertado a la Policía que una avioneta volaba a muy baja altura por la zona. Los investigadores se trasladaron hasta el monte y, en medio de un monte, descubrieron que dos hombres escondían la droga en bolsas ocultas con ramas cortadas. En total, fueron detenidas cuatro personas, todas oriundas de Salta, y se busca a los ocupantes de la avioneta y a quienes circularon en un camión por la zona. "Desde hace mucho tiempo se sabía de la existencia de esa avioneta, pero nunca nos imaginamos que descargara drogas", expresó Galván.
El viernes, los pesquisas santiagueños recorrieron la zona donde fue lanzada la droga. Se trata de un claro en medio del monte que está a casi dos kilómetros del centro del caserío, donde residen poco más de 25 familias."No es una pista de aterrizaje; sólo limpian un poco los árboles y los yuyos para que las avionetas puedan tirar la carga", dijo el agente Hugo Corbalán, responsable del destacamento de Agua Amarga. (Ver nota aparte)
De Bolivia
Los pesquisas santiagueños ya no tienen dudas de que la droga provenía de Bolivia. Los narcos habían decidido trasladarla por vía aérea hasta donde fue encontrada y de ahí, a Santa Fe. Los vecinos entrevistados por LA GACETA coincidieron en señalar que en los últimos días no habían notado la presencia de nadie extraño. Sospechan que los que recibieron la cocaína llegaron de Metán o de Rosario de la Frontera por los zigzagueantes y polvorientos caminos que cruzan ese monte. "Son senderos, pero son perfectamente transitables", agregó Galván, uno de los pocos lugareños que se atrevió a hablar.
Cristian González, también habitante de la zona, disparó: "todo el mundo sabe que aquí hay pistas clandestinas. Como es una zona sojera, muchos dicen que son para que aterricen las avionetas que fumigan. Las utilizan, pero nadie sabe para qué".
Antes de marcharse, los pesquisas santiagueños les dijeron a los vecinos que no hablaran mucho del tema, puesto que los narcos son "gente pesada". Ese quizás ese sea el motivo por el que todos se negaron a decir de quién es el campo donde se arrojó la droga.
El jueves, los habitantes del caserío, ubicado a 200 kilómetros de la capital tucumana, habían alertado a la Policía que una avioneta volaba a muy baja altura por la zona. Los investigadores se trasladaron hasta el monte y, en medio de un monte, descubrieron que dos hombres escondían la droga en bolsas ocultas con ramas cortadas. En total, fueron detenidas cuatro personas, todas oriundas de Salta, y se busca a los ocupantes de la avioneta y a quienes circularon en un camión por la zona. "Desde hace mucho tiempo se sabía de la existencia de esa avioneta, pero nunca nos imaginamos que descargara drogas", expresó Galván.
El viernes, los pesquisas santiagueños recorrieron la zona donde fue lanzada la droga. Se trata de un claro en medio del monte que está a casi dos kilómetros del centro del caserío, donde residen poco más de 25 familias."No es una pista de aterrizaje; sólo limpian un poco los árboles y los yuyos para que las avionetas puedan tirar la carga", dijo el agente Hugo Corbalán, responsable del destacamento de Agua Amarga. (Ver nota aparte)
De Bolivia
Los pesquisas santiagueños ya no tienen dudas de que la droga provenía de Bolivia. Los narcos habían decidido trasladarla por vía aérea hasta donde fue encontrada y de ahí, a Santa Fe. Los vecinos entrevistados por LA GACETA coincidieron en señalar que en los últimos días no habían notado la presencia de nadie extraño. Sospechan que los que recibieron la cocaína llegaron de Metán o de Rosario de la Frontera por los zigzagueantes y polvorientos caminos que cruzan ese monte. "Son senderos, pero son perfectamente transitables", agregó Galván, uno de los pocos lugareños que se atrevió a hablar.
Cristian González, también habitante de la zona, disparó: "todo el mundo sabe que aquí hay pistas clandestinas. Como es una zona sojera, muchos dicen que son para que aterricen las avionetas que fumigan. Las utilizan, pero nadie sabe para qué".
Antes de marcharse, los pesquisas santiagueños les dijeron a los vecinos que no hablaran mucho del tema, puesto que los narcos son "gente pesada". Ese quizás ese sea el motivo por el que todos se negaron a decir de quién es el campo donde se arrojó la droga.
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