06 Mayo 2008 Seguir en 
- ¿Esa valija es suya?
- Sí, ¿por?
- ¿Qué lleva adentro?
- Ropa. Voy de viaje.
- ¿Nos permitiría revisarla?
- Preferiría que no. Tengo todo bien acomodado.
Las palabras del hombre no hicieron más que confirmar las sospechas de los gendarmes que lo habían visto ponerse nervioso cuando ellos subieron al colectivo. Dentro de la valija, el pasajero transportaba 10 kilos de cocaína de altísima pureza, que tenían como destino la Capital Federal.
El operativo se realizó la noche del domingo en el puesto Molle Yaco, a metros del peaje de Trancas, sobre la ruta 9. Allí, desde temprano, personal del Escuadrón 55 "Tucumán" de Gendarmería Nacional estaba realizando controles a los diversos colectivos que ingresaban en la provincia. Junto a ellos se encontraban gendarmes de la sección Seguridad Vial, que estaban revisando la documentación de los vehículos.
A las 22.45 llegó, procedente de Tartagal, un colectivo que se dirigía a Buenos Aires. La unidad no estaba completa. Los gendarmes ascendieron y comenzaron a interrogar a quienes ocupaban los asientos. Así llegaron hasta un hombre de unos 45 años, que llevaba su valija colocada en el asiento de al lado. Esto también les llamó la atención a los investigadores, ya que casi todo el resto del equipaje iba en la bodega o en el maletero superior. Cuando el hombre (cuya identidad se mantiene en reserva por cuestiones legales) se negó a abrir la maleta, lo hicieron descender.
Debajo de la ropa
Ya dentro de las oficinas que tiene la fuerza en esa zona, y ante la presencia de dos testigos, abrieron la valija. A primera vista, efectivamente había ropa. Pero debajo de las prendas aparecieron seis paquetes rectangulares de gran tamaño, envueltos en cintas de embalar. Inmediatamente hicieron una pequeña incisión en uno de ellos y constataron que en el interior había un polvo blanco. Al sometérselo a una pericia química, se comprobó que se trataba de clorhidrato de cocaína. En total, los paquetes pesaban 10.152,54 gramos.
Los gendarmes se comunicaron con el juez federal No 2, Mario Racedo (secretaría de Leyes Especiales a cargo de Ramón Zelaya), que ordenó que el pasajero fuera detenido, acusado de infracción a las leyes 23.737 (narcotráfico) y 22.415 (contrabando).
El acusado es argentino, pero reside gran parte del año en Yacuiba (Bolivia). Desde allí habría ingresado con la droga en nuestro país. A los gendarmes les sorprendió el tamaño de cada uno de los paquetes, algunos de los cuales pesaban cerca de dos kilos. Por lo general, las "mulas" transportan "ladrillos" que no exceden los 700 gramos.
El detenido fue llevado ayer al Juzgado Federal, donde se abstuvo de declarar.
- Sí, ¿por?
- ¿Qué lleva adentro?
- Ropa. Voy de viaje.
- ¿Nos permitiría revisarla?
- Preferiría que no. Tengo todo bien acomodado.
Las palabras del hombre no hicieron más que confirmar las sospechas de los gendarmes que lo habían visto ponerse nervioso cuando ellos subieron al colectivo. Dentro de la valija, el pasajero transportaba 10 kilos de cocaína de altísima pureza, que tenían como destino la Capital Federal.
El operativo se realizó la noche del domingo en el puesto Molle Yaco, a metros del peaje de Trancas, sobre la ruta 9. Allí, desde temprano, personal del Escuadrón 55 "Tucumán" de Gendarmería Nacional estaba realizando controles a los diversos colectivos que ingresaban en la provincia. Junto a ellos se encontraban gendarmes de la sección Seguridad Vial, que estaban revisando la documentación de los vehículos.
A las 22.45 llegó, procedente de Tartagal, un colectivo que se dirigía a Buenos Aires. La unidad no estaba completa. Los gendarmes ascendieron y comenzaron a interrogar a quienes ocupaban los asientos. Así llegaron hasta un hombre de unos 45 años, que llevaba su valija colocada en el asiento de al lado. Esto también les llamó la atención a los investigadores, ya que casi todo el resto del equipaje iba en la bodega o en el maletero superior. Cuando el hombre (cuya identidad se mantiene en reserva por cuestiones legales) se negó a abrir la maleta, lo hicieron descender.
Debajo de la ropa
Ya dentro de las oficinas que tiene la fuerza en esa zona, y ante la presencia de dos testigos, abrieron la valija. A primera vista, efectivamente había ropa. Pero debajo de las prendas aparecieron seis paquetes rectangulares de gran tamaño, envueltos en cintas de embalar. Inmediatamente hicieron una pequeña incisión en uno de ellos y constataron que en el interior había un polvo blanco. Al sometérselo a una pericia química, se comprobó que se trataba de clorhidrato de cocaína. En total, los paquetes pesaban 10.152,54 gramos.
Los gendarmes se comunicaron con el juez federal No 2, Mario Racedo (secretaría de Leyes Especiales a cargo de Ramón Zelaya), que ordenó que el pasajero fuera detenido, acusado de infracción a las leyes 23.737 (narcotráfico) y 22.415 (contrabando).
El acusado es argentino, pero reside gran parte del año en Yacuiba (Bolivia). Desde allí habría ingresado con la droga en nuestro país. A los gendarmes les sorprendió el tamaño de cada uno de los paquetes, algunos de los cuales pesaban cerca de dos kilos. Por lo general, las "mulas" transportan "ladrillos" que no exceden los 700 gramos.
El detenido fue llevado ayer al Juzgado Federal, donde se abstuvo de declarar.
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