05 Mayo 2008 Seguir en 
La posibilidad de que las industrias tucumanas ingresen en un proceso definitivo de producción limpia, sin contaminación del aire ni de los cursos de agua, no se presenta tan lejana como podría suponerse. Al menos, así lo asegura el secretario de Medio Ambiente de la provincia, Alfredo Montalván, ante la inminencia del inicio de la temporada productiva 2008 en los ingenios y en las citrícolas.
Precisamente, hace pocos días venció el plazo de presentación del tercer informe bimensual que cada empresa debe hacer llegar a la Secretaría con los avances en el programa de inversiones para reducir el impacto ambiental, que las compañías suscribieron en el marco del Plan de Reconversión Industrial (PRI). Con la documentación en su poder, técnicos de la Secretaría corroboran luego la concreción de las obras realizadas.
"Las industrias están cumpliendo con lo pactado; estamos encaminados hacia la solución definitiva del problema, que se alcanzará en los próximos años", recalcó Montalván. Adelantó que en la zafra que está a punto de comenzar se notará una reducción del 70% de las emanaciones de las chimeneas de los ingenios. "De acuerdo a lo comprometido y a lo firmado por las empresas, en 2009 ya no habrá ningún tipo de partículas surgidas desde las fábricas azucareras", subrayó el funcionario.
El titular de Medio Ambiente reveló que se percibe una notable disminución del impacto global de los efluentes. "Al no mandar las empresas sus líquidos a las cuencas y al disponerlas en lagunas de sacrificio, el impacto es ahora local, y eso genera olores nauseabundos que molestan a la población", dijo Montalván.
"Lo novedoso es que hay empresas, como la citrícola San Miguel, Citrusvil, o el ingenio La Trinidad, que están avanzando en la incorporación de nuevas tecnologías para el tratamiento de sus efluentes, por medio de bioreactores. Esto significará un cambio rotundo en el paradigma que hasta ahora venía prevaleciendo, que era el de la disposición de residuos en lagunas o en secaderos para evaporación", remarcó Montalván.
"Citrusvil, por ejemplo, está desarrollando una planta piloto para la captura de gas de sus efluentes con reactores biológicos, que permite que esos desechos salgan ya tratados para riego. En esta línea, mantenemos conversaciones con otras empresas para que se sumen al tratamiento de residuos con nuevas tecnologías", precisó.
Sin embargo, dejó en claro que la compra de tecnología implica conocimiento del manejo de nuevos equipos. "Nos estamos reuniendo con especialistas del Proimi, de la Estación Experimental y de la Universidad Tecnológica Nacional con el fin de adaptar el ?know how? que compramos a Brasil o China", indicó el titular de Medio Ambiente.
Precisamente, hace pocos días venció el plazo de presentación del tercer informe bimensual que cada empresa debe hacer llegar a la Secretaría con los avances en el programa de inversiones para reducir el impacto ambiental, que las compañías suscribieron en el marco del Plan de Reconversión Industrial (PRI). Con la documentación en su poder, técnicos de la Secretaría corroboran luego la concreción de las obras realizadas.
"Las industrias están cumpliendo con lo pactado; estamos encaminados hacia la solución definitiva del problema, que se alcanzará en los próximos años", recalcó Montalván. Adelantó que en la zafra que está a punto de comenzar se notará una reducción del 70% de las emanaciones de las chimeneas de los ingenios. "De acuerdo a lo comprometido y a lo firmado por las empresas, en 2009 ya no habrá ningún tipo de partículas surgidas desde las fábricas azucareras", subrayó el funcionario.
El titular de Medio Ambiente reveló que se percibe una notable disminución del impacto global de los efluentes. "Al no mandar las empresas sus líquidos a las cuencas y al disponerlas en lagunas de sacrificio, el impacto es ahora local, y eso genera olores nauseabundos que molestan a la población", dijo Montalván.
"Lo novedoso es que hay empresas, como la citrícola San Miguel, Citrusvil, o el ingenio La Trinidad, que están avanzando en la incorporación de nuevas tecnologías para el tratamiento de sus efluentes, por medio de bioreactores. Esto significará un cambio rotundo en el paradigma que hasta ahora venía prevaleciendo, que era el de la disposición de residuos en lagunas o en secaderos para evaporación", remarcó Montalván.
"Citrusvil, por ejemplo, está desarrollando una planta piloto para la captura de gas de sus efluentes con reactores biológicos, que permite que esos desechos salgan ya tratados para riego. En esta línea, mantenemos conversaciones con otras empresas para que se sumen al tratamiento de residuos con nuevas tecnologías", precisó.
Sin embargo, dejó en claro que la compra de tecnología implica conocimiento del manejo de nuevos equipos. "Nos estamos reuniendo con especialistas del Proimi, de la Estación Experimental y de la Universidad Tecnológica Nacional con el fin de adaptar el ?know how? que compramos a Brasil o China", indicó el titular de Medio Ambiente.







