"Faltan reglas claras y previsibilidad"

"Llueve sopa, pero estamos con un tenedor en la mano". Con esta alegoría el experto en mercado agropecuario César Gagliardo buscó resumir la posibilidad de desarrollo que desaprovecha el país a partir del conflicto Gobierno-campo. Fustigó el rol de la administración kirchnerista en esta crisis y sentenció que no hay una política agropecuaria.

04 Mayo 2008
Asegura que el grado de retenciones a las exportaciones de granos es confiscatorio e inconstitucional, pero afirma que el principal problema del sector agropecuario es la falta de reglas claras y de previsibilidad de la gestión de Cristina Kirchner. El especialista en mercado agropecuario César Gagliardo fustigó la conducta del Gobierno nacional en el conflicto desatado a partir del 11 de marzo, cuando el entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, anunció la implementación del régimen de retenciones móviles; y pronosticó una lenta, pero segura sustitución de los cultivos hoy más gravados por otros que presentan una buena rentabilidad.

- ¿Qué diagnóstico hace de esta realidad evidentemente complicada para el campo?
- La sensación es de preocupación y de asombro. La presidenta (Cristina Fernández) permitió que el campo y la ciudadanía se enfrenten y llevó al país a una situación extrema, por una cuestión personal, por un interés personal llevado al ámbito general, a lo nacional. Hoy el campo se está poniendo al lado de la ruta nuevamente. Llama severamente la atención la falta de cintura política y de un diagnóstico económico adecuado y que no hayan utilizado las herramientas correspondientes para evitar que el país haya llegado adonde llegó.

- ¿Qué ajustes debería hacer el Gobierno en su política agropecuaria?
- Es indudable que no hay una política agropecuaria. Hay una presencia de confiscación de ganancias, si analizamos el nivel de las retenciones, cuando lo que uno necesita en un país es incentivar la producción. Cuando eso pasa, hay más mano de obra; hay más dinero; se incrementan las exportaciones. Lo que sí interpreto, y es adecuado, es que siempre debe haber alguna observación cercana del Gobierno. En el tema carne tiene que haber ciertas reglas de juego; también en la leche; en los granos y en las oleaginosas; etcétera. Pero esto no pasa. Faltan reglas claras; falta previsibilidad. Necesitamos un país previsible. Este es el motivo por el cual Brasil obtuvo una calificación de deuda por parte de Standard and Poor’s, que lo ubica como país seguro para inversiones. Y a la Argentina la semana pasada le bajaron la calificación. Mientras Brasil está llegando casi a la terraza del edificio, nosotros no terminamos de salir del sótano. Eso es por falta de previsibilidad. Si hay una empresa internacional que está dispuesta a invertir en la agroindustria, lo primero que hay que mostrar es previsibilidad. Si el inversor internacional viene a poner U$S 500 millones, este tiene que tener reglas claras y previsibilidad, y una Justicia independiente y eficiente. En estas condiciones, en la Argentina el dinero entraría de una forma impresionante.

-  El Gobierno, cuando justifica las retenciones al agro, sostiene que este sector genera poca mano de obra, y que concentra muchas ganancias que no distribuye...
- El agropecuario es el sector que por excelencia reinvierte su ganancias. El productor agropecuario no es un capital golondrina. Es gente que está arraigada a su tierra, que la heredó de sus abuelos, de su familia. Están en lo que es luchar contra la lluvia, contra la seca, contra las heladas. Cuando a la gente del campo le va bien, se activan los pueblos. Cuando le va bien lo primero que hace es ayudar a su hijo a comprarse la casa, a agrandar el galpón, compra el molino, compra un tractor, cambia la camioneta... Todo eso, por detrás, eleva la cadena de producción. La presidenta dijo que para explotar un campo de soja se necesita menos gente que para cualquier otra actividad. Eso es un error. Esta mujer necesita consumir información de fuentes más confiables. Decir esto es una barbaridad. Es espantoso. Es como decir que una caldera, una vez que se prendió, no necesita nadie más que la atienda.

- ¿Qué opina usted de la negociación entre las entidades agropecuarias y el Gobierno?
- La lectura que yo hago es que al Gobierno le falta claramente cintura política. ¿Por qué? No se puede haber llegado hasta el día 28 de la tregua sin haber dicho nada, habiendo jugado al desgaste de las entidades gremiales agropecuarias para ver si ellos se peleaban en algún momento; para ver si a alguno de los pueblos se le salía la cadena, no aguantaba más, y empezaba a cortar las rutas. La dirigencia agropecuaria fue muy paciente, y demostró mucha mesura durante estos 30 días. Y no les entregaron nada. La vez pasada dijeron que habían abierto el registro de exportación de carne vacuna y por el otro lado salió (el secretario de Comercio Interior, Guillermo) Moreno al Mercado de Liniers, armó un desparramo espantoso, y al día siguiente quedó cerrado el registro de exportación de la carne vacuna. Estas actitudes generan cada vez una mayor desconfianza. Se dice que se va a liberar el precio del trigo para la próxima cosecha y que se va a subsidiar la bolsa de harina en los molinos. Perfecto. Como esquema visto así, muy en el aire, sin analizar los pormenores, suena más o menos bien como para avanzar en este tema. El problema es que el productor desconfía y piensa que va a sembrar el trigo y en agosto el Gobierno le va a decir: “no; nos arrepentimos; no lo podemos hacer”. Y ya estaba todo sembrado. Esa es la problemática. La Argentina necesita ser previsible, insisto. Para invertir necesito reglas claras. Así, sé que siembro, que cosecho y que tengo mecanismos de comercialización de mi producción dentro de determinados parámetros. Por otro lado, fronteras afuera, deberíamos estar asistiendo a una fiesta. Con controles. Yo quiero un Estado que controle y que distribuya. Pero seguimos con barbaridades como el impuesto al Cheque, por ejemplo. El Gobierno se ufana de que tiene U$S 50.000 millones de reservas, pero el ministro Loustau, antes de irse, emitió una serie de bonos para ver si podía levantar U$S 7.500 millones, a una tasa pavorosa, del 16%.

- ¿A qué atribuye la necesidad de caja del Gobierno y por qué apunta directamente al campo?
- El asunto es que sigue aumentando el gasto público, y sigue, y sigue, y sigue. Es como que en mi casa me ingresen $ 100, y esté viviendo por $ 120. Es decir, todos los meses me faltan $ 20. Y a alguien se los tengo que sacar. Y el mes que viene vivo por $ 150. “¿Cuál es la figura que en estos momentos tiene un buen ingreso?” ¡Plum!: el sector agropecuario. Se le puede sacar plata a otros sectores, pero el gran problema es el gasto público. Hoy el sector agropecuario debería estar asistiendo a una situación espectacular. Creo yo que los pooles de siembra son dinamizantes de la economía. Pero habría que regularlos. A un pool de siembra le diría: “mire: usted está sembrando en Tucumán 25.000 hectáreas, y está comprando por U$S 7 millones. Bueno, de la compra de U$S 7, U$S 3,5 millones tienen que ser comprados en la provincia de Tucumán”. También puede ser una retención más alta, diferente. Pero siempre permitiéndole que puedan seguir trabajando. Dándole previsibilidad. Estos son capitales de riesgo. Entonces, si uno regula cómo debe comercializar un pool de siembra tiene la oportunidad de dinamizar el interior. También está el tema de la sojización. El 90% de los productores hacen rotaciones en sus campos. Nadie hace tres años seguidos soja, sobre soja, sobre soja. No. Le mete en el medio maíz, sorgo, trigo, cebada, girasol. Siempre pasa esto. Entonces, debe haber regulaciones en determinados sectores. Sí. No se puede permitir que desmonten todo Chaco o toda Formosa para hacer agricultura. Hay que conservar la flora y la fauna nativa de los lugares. Pero faltan políticas, determinadas por profesionales, por gente proba, con experiencia, con conocimiento, con seriedad. Tenemos grandes posibilidades. El problema es la dirigencia, que no advierte que estamos ante una oportunidad bárbara. Es como que llueve sopa y nosotros estamos con un tenedor en la mano.

- ¿Cómo está la performance actual del campo, de las distintas actividades?
- Con respecto a la soja, hay mucha variación en relación con los rendimientos. A lugares que se esperaba que podían dar 4.000 kilos los agarró una seca y están en 3.000 kilos. Y hay algunos que esperaban entre 3.000 y 3.200 kilos y están en los 4.000 kilos. Creo que los 47,5 millones o 48 millones de toneladas de cosecha de soja de esta campaña van a estar. Hay un crecimiento, porque hubo un crecimiento de superficie. El año pasado estuvimos en 46 millones. Es decir, este año habrá 1,5 millón o 2 millones más. En referencia al girasol, la cosecha está bastante bien. También hay variabilidad en el maíz, porque hay zonas que están muy bien, pero otros lugares en provincia de Buenos Aires y en el Litoral, o en el sur de Córdoba, donde hubo una helada tardía, que obligó a resembrar o retrasaron algunos cultivos. Pero, en resumen, el escenario de producción va a ser muy bueno. ¿Cómo sigue esta película, si continúan estas políticas? En el caso del trigo, por ejemplo, aunque no será algo fantasmagórico, creo que bajará el área. Y habrá una sustitución en algunos lugares por otros cultivos como la colsa o la cebada, que se está manejando con un precio a futuro de los U$S 215. De hecho, este año ya se cosechó 1,4 millón de toneladas y me parece que, si esto continúa así, el año que viene vamos a estar en 2 millones. Además, el consumo de cerveza ha aumentado en el país, y también la exportación de cebada cervecera. Es un producto que, en realidad, se viene haciendo desde hace muchas décadas; en particular, en el sur bonaerense. Pero ahora viene incrementándose su área, en detrimento del trigo. Así, como con la cebada, la colsa y la canola también están en crecimiento. Con la canola se hace un aceite que se consume mucho en Europa, porque es un aceite más sano, que tiene menos ácidos grasos saturados y bajas grasas trans. La colsa, que es más o menos lo mismo, se utiliza para el desarrollo de aceites industriales; hablamos directamente del biodiesel. En este momento, está en $ 1.300, aunque el rendimiento es mucho más bajo que la soja, porque se saca por hectárea alrededor de 1.800 kilos. Pero igualmente es atractiva.

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