22 Diciembre 2002 Seguir en 
¿AÑO NUEVO, VIDA NUEVA?- Tradicionalmente, con el cambio de año no sólo se hace un balance de lo que pasó sino también se intenta delinear cómo será el próximo. A esta altura, hacer un balance de lo que fue el 2002 para la industria tecnológica sería reiterativo y hasta aburrido. Pero sí es interesante tratar de prever cómo podría desarrollarse 2003.
OPTIMISMO.- Desde la perspectiva positiva, el año 2002 fue tan malo, se llegó tan abajo, que es natural pensar que sólo se puede mejorar en 2003, aunque sea levemente. Y algunos indicadores, como el repunte de la actividad industrial, apoyan esta sensación, si bien esa recuperación es consecuencia directa de la sustitución de las importaciones. Además, si las cosas se mantuvieran más o menos como están en los últimos tiempos (dólar estable, inflación en baja), seguramente 2003 mostrará algún crecimiento. Y este puede ser importante ya que se está partiendo de un piso muy bajo como es 2002. Pero, seguramente, pasarán algunos años hasta llegar a los niveles de 2000.
PERSPECTIVA REALISTA.- Desde una visión menos positiva y más adecuada a la realidad (para no ser pesimista), el panorama seguirá complicado. El famoso veranito de los últimos meses no fue un verano. Además, por lo general, un veranito suele terminar en tormenta. Los aspectos más profundos de la crisis siguen prácticamente intactos. Y deberán ser resueltos en un año que estará signado por las elecciones presidenciales. Si bien todavía falta mucho, no se vislumbran tendencias que indiquen un ganador claro. ¿Qué puede pasar? Cabe la posibilidad de un presidente como Humberto Illia, con bajo porcentaje de votos propios, lo que no le dará la fuerza necesaria para buscar las soluciones de fondo. En consecuencia, aumentan las probabilidades de que se trate de un gobierno de transición no exento de turbulencias.
CUENTAS PENDIENTES.- Muchos problemas que se vienen postergando deberán ser finalmente encarados por el nuevo gobierno, como la negociación de la deuda (mal llamada externa), el problema de las tarifas, la generación de empleo (y no el reparto de pseudo subsidios), etcétera. Todo esto dentro de una crisis social sin precedentes (a pesar de que el gobierno quiera vender la idea de que es un tema controlado).
¿EN ORDEN?- Se dice que lo último que se pierde es la esperanza. Y es cierto. Pero esas esperanzas deben recibir un baño de realismo para no caer en nuevas decepciones y así poder actuar en consecuencia. Se viene el año nuevo, pero ¿la casa está en orden?
OTRO IMPULSO.- El alza en los costos de las comunicaciones internacionales (atadas al valor del dólar) y la emigración de argentinos expulsados por la crisis, dieron un impulso al uso de la telefonía por Internet, según se desprende de los resultados que surgen del informe Usuario de Internet 2002, recientemente publicado.
¡SI, POR TELEFONO!- Si bien la telefonía por Internet no es nueva, la mejor relación de precios relativos frente a la telefonía tradicional hizo que esta tecnología comience a ganar adeptos. Actualmente, un 18% de los usuarios utiliza este servicio, lo que implicaría alrededor de 720.000 personas en el país. Los grupos de uso más intensivo son los de 19 a 25 años, así como los mayores de 45. En esto, ciertamente, influye el reciente éxodo provocado por la coyuntura nacional con muchos jóvenes viviendo en el exterior. Estos son buscados por familiares y amigos en el país a través de este servicio (más barato que la telefonía tradicional).
NADIE QUIERE PAGAR.- En los últimos tiempos se viene hablando del cobro por los contenidos de las ediciones online de los diarios argentinos. Esto comenzó a mediados de año, cuando los principales medios nacionales comenzaron a realizar encuestas para ver cual sería la actitud de sus lectores ante la eventualidad de tener que pagar por lo que hasta entonces recibían gratuitamente. En algún momento se rumoreaba que para fines de este año ya se estaría cobrando. En los diarios ya nadie duda de que los lectores no están dispuestos a pagar por la edición del día. Con lo cual, se desistió de esta idea por el momento. Sí es posible que se comience a cobrar por algunos servicios específicos (como por ejemplo, el acceso a las ediciones anteriores).
¿Y QUE SE HACE?- El hecho de que los lectores no quieran pagar no invalida la realidad de las ediciones online de los diarios. Hacerlas no es gratuito para los medios, y la publicidad no alcanza para convertirlos en un negocio interesante aún. Habrá que agudizar el ingenio e investigar los caminos alternativos para obtener nuevos ingresos.
OPTIMISMO.- Desde la perspectiva positiva, el año 2002 fue tan malo, se llegó tan abajo, que es natural pensar que sólo se puede mejorar en 2003, aunque sea levemente. Y algunos indicadores, como el repunte de la actividad industrial, apoyan esta sensación, si bien esa recuperación es consecuencia directa de la sustitución de las importaciones. Además, si las cosas se mantuvieran más o menos como están en los últimos tiempos (dólar estable, inflación en baja), seguramente 2003 mostrará algún crecimiento. Y este puede ser importante ya que se está partiendo de un piso muy bajo como es 2002. Pero, seguramente, pasarán algunos años hasta llegar a los niveles de 2000.
PERSPECTIVA REALISTA.- Desde una visión menos positiva y más adecuada a la realidad (para no ser pesimista), el panorama seguirá complicado. El famoso veranito de los últimos meses no fue un verano. Además, por lo general, un veranito suele terminar en tormenta. Los aspectos más profundos de la crisis siguen prácticamente intactos. Y deberán ser resueltos en un año que estará signado por las elecciones presidenciales. Si bien todavía falta mucho, no se vislumbran tendencias que indiquen un ganador claro. ¿Qué puede pasar? Cabe la posibilidad de un presidente como Humberto Illia, con bajo porcentaje de votos propios, lo que no le dará la fuerza necesaria para buscar las soluciones de fondo. En consecuencia, aumentan las probabilidades de que se trate de un gobierno de transición no exento de turbulencias.
CUENTAS PENDIENTES.- Muchos problemas que se vienen postergando deberán ser finalmente encarados por el nuevo gobierno, como la negociación de la deuda (mal llamada externa), el problema de las tarifas, la generación de empleo (y no el reparto de pseudo subsidios), etcétera. Todo esto dentro de una crisis social sin precedentes (a pesar de que el gobierno quiera vender la idea de que es un tema controlado).
¿EN ORDEN?- Se dice que lo último que se pierde es la esperanza. Y es cierto. Pero esas esperanzas deben recibir un baño de realismo para no caer en nuevas decepciones y así poder actuar en consecuencia. Se viene el año nuevo, pero ¿la casa está en orden?
OTRO IMPULSO.- El alza en los costos de las comunicaciones internacionales (atadas al valor del dólar) y la emigración de argentinos expulsados por la crisis, dieron un impulso al uso de la telefonía por Internet, según se desprende de los resultados que surgen del informe Usuario de Internet 2002, recientemente publicado.
¡SI, POR TELEFONO!- Si bien la telefonía por Internet no es nueva, la mejor relación de precios relativos frente a la telefonía tradicional hizo que esta tecnología comience a ganar adeptos. Actualmente, un 18% de los usuarios utiliza este servicio, lo que implicaría alrededor de 720.000 personas en el país. Los grupos de uso más intensivo son los de 19 a 25 años, así como los mayores de 45. En esto, ciertamente, influye el reciente éxodo provocado por la coyuntura nacional con muchos jóvenes viviendo en el exterior. Estos son buscados por familiares y amigos en el país a través de este servicio (más barato que la telefonía tradicional).
NADIE QUIERE PAGAR.- En los últimos tiempos se viene hablando del cobro por los contenidos de las ediciones online de los diarios argentinos. Esto comenzó a mediados de año, cuando los principales medios nacionales comenzaron a realizar encuestas para ver cual sería la actitud de sus lectores ante la eventualidad de tener que pagar por lo que hasta entonces recibían gratuitamente. En algún momento se rumoreaba que para fines de este año ya se estaría cobrando. En los diarios ya nadie duda de que los lectores no están dispuestos a pagar por la edición del día. Con lo cual, se desistió de esta idea por el momento. Sí es posible que se comience a cobrar por algunos servicios específicos (como por ejemplo, el acceso a las ediciones anteriores).
¿Y QUE SE HACE?- El hecho de que los lectores no quieran pagar no invalida la realidad de las ediciones online de los diarios. Hacerlas no es gratuito para los medios, y la publicidad no alcanza para convertirlos en un negocio interesante aún. Habrá que agudizar el ingenio e investigar los caminos alternativos para obtener nuevos ingresos.
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