Caracas fue desbordada por miles de manifestantes

Otra abrumadora protesta civil contra el presidente Chávez, quien se niega a renunciar. Trabajadores desoyen una orden del Supremo Tribunal de Justicia.

NI UN PASO ATRAS. El creciente reclamo opositor podría poner al país al borde de un estallido social.
NI UN PASO ATRAS. El creciente reclamo opositor podría poner al país al borde de un estallido social.
21 Diciembre 2002
CARACAS.- Cientos de miles de personas coparon las avenidas de Caracas exigiendo la renuncia del presidente Hugo Chávez, mientras los trabajadores en huelga de la petrolera estatal rehusaron volver al trabajo a pesar de una orden del Tribunal Supremo de Justicia, la máxima Corte del país.
En una escena repetida desde que comenzó el paro cívico contra Chávez el 2 de diciembre, los manifestantes hacía ondear banderas tricolores de Venezuela, en medio del estruendo de pitos y cacerolas, y gritos de ¡Fuera!, ¡Elecciones ya!
El paro, que demanda la dimisión del presidente y elecciones inmediatas, es liderado por empresarios, sindicalistas, políticos opositores y organizaciones civiles. La protesta ha detenido las exportaciones de petróleo y reducido en un 90% la producción del quinto exportador mundial de hidrocarburos.
Por su lado, algunos cientos de partidarios de Chávez, un militar retirado quien asumió el poder al ganar con amplio apoyo las elecciones de 1998, se concentraron en diversas plazas de la capital venezolana con el objetivo de respaldar la "revolución bolivariana" del mandatario.
Mientras ambos bandos manifestaron en diferentes puntos de la ciudad, una asamblea de trabajadores de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), reunida en Caracas, acordó mantener el paro con el fin de lograr la renuncia de Chávez.
El presidente, quien autorizó la incautación de los medios privados de transporte para garantizar el suministro de combustible y alimentos, ha dicho reiteradamente que no abandonará el cargo y que tampoco anticipará las elecciones presidenciales, previstas para fines de 2006.
La actitud de los trabajadores petroleros constituye un desafío al Tribunal Supremo de Justicia, que el jueves ordenó, como medida cautelar, la reanudación de las actividades en la petrolera estatal. La decisión final deberá esperar hasta que se celebre una audiencia, cuya fecha no ha sido establecida.
Chávez, quien sobrevivió en abril a un alzamiento militar que lo sacó del poder por 48 horas, ha tratado infructuosamente de romper el paro en PDVSA, al que califica como un sabotaje porque atenta contra el corazón de la economía nacional.
Analistas han dicho que la situación de Venezuela podría derivar en un estallido social, lo que ha levantado temores en la comunidad internacional. (Reuter-Especial)

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