17 Abril 2008 Seguir en 
Al menos tres profesionales tendrán la tarea de volver a someter a Pablo Antonio Amín, a quien se le imputó la muerte de su esposa, María Marta Arias, a nuevas pericias psiquiátricas .
La fiscal Adriana Reinoso Cuello decidió hacer lugar al pedido de los defensores del joven santiagueño, respecto de que se realice un nuevo estudio. Hasta ahora, nueve profesionales afirmaron que Amín no sufre trastornos mentales, aunque sí lo consideran peligroso. Estos peritos, que lo evaluaron durante dos meses, llegaron a la conclusión de que el acusado era consciente de lo que hacía cuando mató a su esposa el 28 de octubre en una de las habitaciones del hotel Catalinas Park. Sobre la base de este informe, la fiscal le imputó homicidio agravado por ensañamiento. Los defensores de Amín, Martín Zottoli y Roberto Flores, fundados en el informe que realizó el perito que ellos ofrecieron, Italo Genaro, aseguran que los trastornos que padece el acusado son enfermedades psiquiátricas.
Reinoso Cuello seleccionará los tres psiquiatras de una lista integrada por docentes universitarios, psiquiatras que no son peritos del Estado y miembros del cuerpo forense. De todas formas, el proceso contra Amín seguirá. En caso de que esta vez los especialistas aseguren que es inimputable, la fiscal, si lo considera prudente, podrá pedir que se decrete la nulidad de todo lo actuado en estos días y que el joven santiagueño sea trasladado nuevamente al hospital Obarrio.
Desde el lunes, Amín está recluido en el pabellón de máxima seguridad del penal de Villa Urquiza. El martes fue llevado a Tribunales; allí se le comunicó la imputación que pesa en su contra, pero él se negó a declarar.
De acuerdo con la información oficial, Amín debe estar encerrado en su celda 23 horas al día. Sólo tiene autorizada una hora de recreo en el patio. "Está deprimido, no quiere hablar con nadie, ni siquiera con su familia, que tuvo intenciones de venir a visitarlo", expresó Flores.
La fiscal Adriana Reinoso Cuello decidió hacer lugar al pedido de los defensores del joven santiagueño, respecto de que se realice un nuevo estudio. Hasta ahora, nueve profesionales afirmaron que Amín no sufre trastornos mentales, aunque sí lo consideran peligroso. Estos peritos, que lo evaluaron durante dos meses, llegaron a la conclusión de que el acusado era consciente de lo que hacía cuando mató a su esposa el 28 de octubre en una de las habitaciones del hotel Catalinas Park. Sobre la base de este informe, la fiscal le imputó homicidio agravado por ensañamiento. Los defensores de Amín, Martín Zottoli y Roberto Flores, fundados en el informe que realizó el perito que ellos ofrecieron, Italo Genaro, aseguran que los trastornos que padece el acusado son enfermedades psiquiátricas.
Reinoso Cuello seleccionará los tres psiquiatras de una lista integrada por docentes universitarios, psiquiatras que no son peritos del Estado y miembros del cuerpo forense. De todas formas, el proceso contra Amín seguirá. En caso de que esta vez los especialistas aseguren que es inimputable, la fiscal, si lo considera prudente, podrá pedir que se decrete la nulidad de todo lo actuado en estos días y que el joven santiagueño sea trasladado nuevamente al hospital Obarrio.
Desde el lunes, Amín está recluido en el pabellón de máxima seguridad del penal de Villa Urquiza. El martes fue llevado a Tribunales; allí se le comunicó la imputación que pesa en su contra, pero él se negó a declarar.
De acuerdo con la información oficial, Amín debe estar encerrado en su celda 23 horas al día. Sólo tiene autorizada una hora de recreo en el patio. "Está deprimido, no quiere hablar con nadie, ni siquiera con su familia, que tuvo intenciones de venir a visitarlo", expresó Flores.
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