Amín saludó y pidió cigarrillos, pero no declaró

Investigación. El homicida escuchó la imputación en su contra en Tribunales, adonde fue trasladado desde la penitenciaría de Villa Urquiza. El joven que mató a su esposa en octubre estuvo tranquilo en todo momento, aunque lo rodeaban varias policías. Expectativa.

EL INGRESO. Poco después de las 9, Amín entra a Tribunales en un furgón del servicio penitenciario. Cinco guardiacárceles lo acompañaron.LA GACETA / JOSE NUNO
EL INGRESO. Poco después de las 9, Amín entra a Tribunales en un furgón del servicio penitenciario. Cinco guardiacárceles lo acompañaron.LA GACETA / JOSE NUNO
16 Abril 2008
"¿Cómo le va, señora fiscal?", le preguntó Pablo Antonio Amín, después de extenderle la mano, a Adriana Reinoso Cuello. A los pocos segundos, y antes de que se le imputara el crimen de su esposa, María Marta Arias, sorprendió a todos cuando preguntó: "¿no tiene un cigarrillo, señora fiscal?". Con excepción de la comunicación de que no quería declarar, esas fueron las únicas palabras que dijo el santiagueño en su paso por Tribunales.
El joven, que mató a su mujer el 28 de octubre en el hotel Catalinas Park, abandonó el penal de Villa Urquiza pasadas las 10.30. "Durmió bien, porque le dieron por lo menos cinco pastillas. Se quejó porque no tenía colchas y porque no le permiten fumar. Después no hizo ningún otro comentario sobre su primera noche en prisión", informaron Roberto Flores y Martín Zottoli, sus defensores, y confirmaron que Amín es el único interno recluido en la Unidad de Máxima Seguridad del penal de Villa Urquiza.
Desde las 9, en la sede del fuero penal, en avenida Sarmiento al 400, se esperaba la llegada de Amín. Por cuestiones de seguridad, guardiacárceles y policías decidieron trasladarlo por el pasillo interno del ex Comando. Como ese sector está en construcción, a los obreros se les ordenó que marcaran un camino y retiraran piedras de gran tamaño, pedazos de madera y hierros que hubieran podido ser utilizados por el homicida si intentaba darse a la fuga.
Amín llegó acompañado por cinco miembros del grupo Lagarto, cuerpo de combate del Servicio Penitenciario de la provincia. Tres de ellos vigilaron la puerta por donde ingresó en la fiscalía, y otros dos estuvieron a su lado cuando se le leyó la imputación. Además, se afectaron dos policías de la Guardia de Alcaidía a la custodia.

Silencio total
En el interior de la fiscalía reinaba el silencio cuando Amín se sentó frente a la instructora, Soledad Aguirre, y a la fiscal Reinoso Cuello. A su lado estuvieron Flores y Zottoli. "Los empleados estuvieron callados durante la media hora que él permaneció ahí. Todos estaban expectantes sobre lo que podría ocurrir. Después del acto, lo llevaron caminando, como si nada hubiera pasado. Fue todo muy tranquilo", comentaron los defensores. "El tipo no emitió sonido alguno desde que llegó", aseguró uno de los guardias que lo custodió.La presencia de Amín generó revuelo en Tribunales. Varios abogados preguntaron por qué se producía semejante movimiento de policías y periodistas. Tampoco faltaron los curiosos que protestaban porque no podían ver a Amín. "Quería verle la cara, para saber si es tan malo como dicen", aseguró María Clara Jiménez, esposa de un procesado.
A pesar de que los abogados sostienen que su cliente es inimputable por problemas mentales, admitieron que al santiagueño le quedó claro lo que pasó ayer: se le acusó formalmente por la autoría del homicidio de su mujer, y es probable que pase gran parte de su vida tras las rejas.

Los hechos según la Justicia
"EL 28 DE OCTUBRE DE 2007 a las 2.40, aproximadamente, y cuando ambos se encontraban acostados en la cama matrimonial de la habitación 514 del hotel Catalinas Park, estando usted totalmente desnudo y María Marta sólo con ropa interior, comenzó a agredirla provocándoles heridas contusas múltiples en la cabeza, en el maxilar inferior izquierdo, en la nariz y en el labio superior. También le provocó escoriaciones múltiples en el cuello y hematomas múltiples en el tórax, en ambas mamas, en el abdomen y en la cadera izquierda".

"LUEGO USTED LA TOMO con una de sus manos del cuello y ejerciendo presión la estranguló, asfixiándola hasta matarla. Pero mientras aún estaba con vida María Marta, y con el fin de aumentar el sufrimiento de la víctima de manera innecesaria, con un objeto de gran filo, le cortó los párpados, arrancándole con su mano ambos globos oculares, los que depositó en la cama".

"DESPUES USTED SALIO desnudo de la habitación arrastrando la víctima hacia el ascensor del hotel, para luego bajar por la escalera hasta llegar al descanso del segundo piso, donde depositó el cuerpo de su mujer boca abajo y, poniéndose usted de cuclillas, la tomó de los cabellos haciéndole dar la cabeza contra el piso, con violencia, mientras le gritaba al personal del hotel: ?mandame el ascensor, que la maté a mi mujer?".

"POR ULTIMO, al hacerse presente personal policial, usted continuaba golpeando violentamente con sus pies el cuerpo de la víctima. Ante la orden de que se tirara al piso, usted la acata, por lo que procedieron a esposarlo y aprehenderlo".

A la fiscal le bajó la presión
A pesar de sufrió un problema de salud, Adriana Reinoso Cuello concurrió ayer a Tribunales para tomarle declaración a Pablo Amín. A la fiscal le bajó la presión durante el interrogatorio, pero se negó ser atendida por el servicio de emergencia, por lo que fue asistida por sus colaboradores. Se retiró a su hogar después de las 13.

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