15 Abril 2008 Seguir en 
Pablo Antonio Amín, el hombre que asesinó a su esposa en una habitación del hotel Catalina´s Park , fue trasladado esta mañana a Tribunales inserto en un fuerte operativo de seguridad. Asesorado por sus abogados defensores, Roberto Flores y Martín Zottoli, se abstuvo de declarar.
El traslado de Amín se realizó con la supervisión de numerosos guardias policiales. Si declaraba, estaba previsto que dos uniformados acompañen a él y a la fiscal, que otros tres se instalen en la puerta de la oficina y que tres más custodien el acceso que da al pasillo por donde son trasladados los detenidos.
El joven, de 24 años y oriundo de Santiago del Estero, se encuentra desde ayer en una celda de máxima seguridad en el penal de Villa Urquiza. Fue llevado allí después de permanecer más de cinco meses en el hospital Obarrio, donde fue internado el 28 de octubre de 2007, cuando perpetró el crimen.
Esa fatídica madrugada, golpeó a su mujer, María Marta Arias, la estranguló hasta matarla y, luego de arrancarle los ojos, arrastró el cuerpo por la escalera, desde el quinto piso hasta la planta baja del hotel.
Desde entonces, la condición mental del asesino fue puesta en duda. Por eso, se encomendó que una junta médica lo examine y determine si era imputable. Finalmente, nueve profesionales diagnosticaron que Amín era consciente de lo que hacía mientras asesinaba a su mujer, lo que significa que puede ser imputado y juzgado por el crimen.
Como consecuencia, la fiscal decidió que se recluyera al homicida en un pabellón de máxima seguridad, ya que los médicos advirtieron que se trata de un individuo peligroso para sí mismo y para quienes lo rodean. En el penal, Amín deberá seguir el tratamiento médico al que era sometido en el Obarrio (se le suministran casi 20 medicamentos).
El santiagueño inaugura un nuevo sector de la cárcel -está en la celda N° 1 de esa área-, por lo que permanece solo. Unicamente los guardias y un circuito cerrado de cámaras de seguridad son testigos de sus emociones. LA GACETA.com ©
El traslado de Amín se realizó con la supervisión de numerosos guardias policiales. Si declaraba, estaba previsto que dos uniformados acompañen a él y a la fiscal, que otros tres se instalen en la puerta de la oficina y que tres más custodien el acceso que da al pasillo por donde son trasladados los detenidos.
El joven, de 24 años y oriundo de Santiago del Estero, se encuentra desde ayer en una celda de máxima seguridad en el penal de Villa Urquiza. Fue llevado allí después de permanecer más de cinco meses en el hospital Obarrio, donde fue internado el 28 de octubre de 2007, cuando perpetró el crimen.
Esa fatídica madrugada, golpeó a su mujer, María Marta Arias, la estranguló hasta matarla y, luego de arrancarle los ojos, arrastró el cuerpo por la escalera, desde el quinto piso hasta la planta baja del hotel.
Desde entonces, la condición mental del asesino fue puesta en duda. Por eso, se encomendó que una junta médica lo examine y determine si era imputable. Finalmente, nueve profesionales diagnosticaron que Amín era consciente de lo que hacía mientras asesinaba a su mujer, lo que significa que puede ser imputado y juzgado por el crimen.
Como consecuencia, la fiscal decidió que se recluyera al homicida en un pabellón de máxima seguridad, ya que los médicos advirtieron que se trata de un individuo peligroso para sí mismo y para quienes lo rodean. En el penal, Amín deberá seguir el tratamiento médico al que era sometido en el Obarrio (se le suministran casi 20 medicamentos).
El santiagueño inaugura un nuevo sector de la cárcel -está en la celda N° 1 de esa área-, por lo que permanece solo. Unicamente los guardias y un circuito cerrado de cámaras de seguridad son testigos de sus emociones. LA GACETA.com ©
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