15 Abril 2008 Seguir en 
En el último lustro, mucho se ha debatido, se ha anunciado, se ha prometido y se ha escrito en torno de que el turismo podría convertirse en una de las principales fuentes de ingresos y de trabajo en la provincia. Se habló de poner en marcha viejos proyectos, como instalar la aerosilla en la ladera del cerro San Javier; recuperar el anfiteatro y el museo del dique El Cadillal e instalar allí un autódromo, y la renovación del espectáculo de Luz y Sonido que se desarrolla diariamente en la Casa Histórica de la Independencia. Pero fueron hasta ahora sólo palabras.
El nuevo titular del área de Turismo, que viene precedido de una vasta experiencia en Salta, señaló que la industria sin chimeneas es una actividad transversal, vinculada a otras áreas, que la inversión debe ser tanto pública como privada y que es indispensable una política aerocomercial. Ha destacado la actividad deportiva y cultural de Tucumán como potencial atractivo, pero no quiso involucrarse en opinar sobre el patrimonio arquitectónico, cuya explotación es, sin duda, uno de los ejes de la actividad en cualquier país.
Entre algunas de las acciones inmediatas, anunció que en dos semanas habrá una nueva compañía aérea que conectará a Buenos Aires con Tucumán. Dijo que el plan inmediato es organizar una campaña de promoción, a través de la cual se intentará concitar la atención de los posibles visitantes en las próximas vacaciones de julio. Se consolidarán los circuitos tradicionales turísticos y todos aquellos que no están explotados y se mejorará el transporte receptivo local. También dijo que se planea remozar los servicios y la infraestructura de El Cadillal; se buscará generar una articulación que permita garantizar todos los días salidas de excursiones a todos los destinos turísticos de la provincia; se alimentarán corredores, tales como el camino que une Catamarca con Tucumán, que incluye a Concepción, Famaillá, Monteros y Aguilares. También consideró la instalación de baños públicos en San Javier, pero nada se dijo aún de concretar finalmente, la instalación de un museo en el entorno del Cristo Bendicente, de Juan Carlos Iramain.
Creemos que no sólo debe pensarse en los circuitos tradicionales, sino también en lo que San Miguel de Tucumán puede brindarle al visitante para que nuestra capital deje de ser un paso hacia Salta o Jujuy. Por ejemplo, el valioso Museo Iramain nunca ha sido explotado debidamente; la Casa Padilla, ubicada a la par de la Casa de Gobierno, permanece en proceso de restauración desde hace varios años. Para que el Setiembre Musical, que organiza la Provincia, o el Julio Cultural de la Universidad Nacional de Tucumán, se constituyan en atractivos turísticos sería necesario contar con una cartelera diseñada con varios meses de anticipación, de modo que se la pueda ofrecer en los distintos centros de promoción. Otro tanto podría hacerse con el Mayo de las Letras, si la idea es proseguir con ese encuentro, o con la Feria del Libro Infantil. La ciudad fundacional de Ibatín sigue aguardando que se hagan realidad tantos proyectos anunciados. Sería importante, además, crear la infraestructura necesaria en cada lugar que se desee promocionar y disponer de caminos y rutas en condiciones.
Se trata, por cierto, de planificar a corto, mediano y largo plazo. Los proyectos que se emprendan deben sostenerse en el tiempo y deben estar por encima de los gobiernos de turno. Si el turismo no es tomado como una política de Estado que involucre a empresarios, universidades e instituciones culturales y deportivas, será difícil posicionar a Tucumán como un punto turístico ineludible en el NOA.
El nuevo titular del área de Turismo, que viene precedido de una vasta experiencia en Salta, señaló que la industria sin chimeneas es una actividad transversal, vinculada a otras áreas, que la inversión debe ser tanto pública como privada y que es indispensable una política aerocomercial. Ha destacado la actividad deportiva y cultural de Tucumán como potencial atractivo, pero no quiso involucrarse en opinar sobre el patrimonio arquitectónico, cuya explotación es, sin duda, uno de los ejes de la actividad en cualquier país.
Entre algunas de las acciones inmediatas, anunció que en dos semanas habrá una nueva compañía aérea que conectará a Buenos Aires con Tucumán. Dijo que el plan inmediato es organizar una campaña de promoción, a través de la cual se intentará concitar la atención de los posibles visitantes en las próximas vacaciones de julio. Se consolidarán los circuitos tradicionales turísticos y todos aquellos que no están explotados y se mejorará el transporte receptivo local. También dijo que se planea remozar los servicios y la infraestructura de El Cadillal; se buscará generar una articulación que permita garantizar todos los días salidas de excursiones a todos los destinos turísticos de la provincia; se alimentarán corredores, tales como el camino que une Catamarca con Tucumán, que incluye a Concepción, Famaillá, Monteros y Aguilares. También consideró la instalación de baños públicos en San Javier, pero nada se dijo aún de concretar finalmente, la instalación de un museo en el entorno del Cristo Bendicente, de Juan Carlos Iramain.
Creemos que no sólo debe pensarse en los circuitos tradicionales, sino también en lo que San Miguel de Tucumán puede brindarle al visitante para que nuestra capital deje de ser un paso hacia Salta o Jujuy. Por ejemplo, el valioso Museo Iramain nunca ha sido explotado debidamente; la Casa Padilla, ubicada a la par de la Casa de Gobierno, permanece en proceso de restauración desde hace varios años. Para que el Setiembre Musical, que organiza la Provincia, o el Julio Cultural de la Universidad Nacional de Tucumán, se constituyan en atractivos turísticos sería necesario contar con una cartelera diseñada con varios meses de anticipación, de modo que se la pueda ofrecer en los distintos centros de promoción. Otro tanto podría hacerse con el Mayo de las Letras, si la idea es proseguir con ese encuentro, o con la Feria del Libro Infantil. La ciudad fundacional de Ibatín sigue aguardando que se hagan realidad tantos proyectos anunciados. Sería importante, además, crear la infraestructura necesaria en cada lugar que se desee promocionar y disponer de caminos y rutas en condiciones.
Se trata, por cierto, de planificar a corto, mediano y largo plazo. Los proyectos que se emprendan deben sostenerse en el tiempo y deben estar por encima de los gobiernos de turno. Si el turismo no es tomado como una política de Estado que involucre a empresarios, universidades e instituciones culturales y deportivas, será difícil posicionar a Tucumán como un punto turístico ineludible en el NOA.







