Habrá juicio por la muerte de Güido Robles

El chico de 10 años falleció en un sanatorio en 2003 tras haber sido operado de amígdalas.

15 Abril 2008
Tres profesionales de la salud serán enjuiciados por la muerte del menor Güido Robles. La jueza Mirta del Valle Lenis aceptó el pedido que realizó la fiscal Adriana Giannoni para que la médica Mónica Marcela Barán, el anestesista Enrique Gómez y la enfermera Juana Patricia Soria enfrenten un tribunal bajo el cargo de homicidio culposo por mala praxis.
El 14 de julio de 2003, el niño de 10 años fue operado de amígdalas en el sanatorio 9 de Julio. Según consta en el expediente, después de la operación Gómez le aplicó una droga para estabilizar los problemas respiratorios que padecía Güido, y luego fue trasladado a una sala de internación. Allí sufrió un paro cardiorrespiratorio y días después murió.
La causa recayó en manos del ex fiscal Gustavo Estofán que, en una polémica medida, decidió archivarla. Los familiares de Robles pidieron el juicio político al funcionario. El planteo fue aceptado por la Legislatura de la Provincia, pero el funcionario renunció a su cargo antes de enfrentar el proceso.
Por resolución de la Suprema Corte de Justicia, se inició entonces una nueva investigación, tarea que inició la fiscal Teresita Marnero y que concluyó Giannoni. A los tres imputados se les cuestiona la labor que realizaron luego de la operación. A Barán, por ejemplo, la acusan de no haber tomado los recaudos necesarios para evitar que el niño sufriera una depresión respiratoria y de que no hizo los controles de rigor antes de retirarse del sanatorio para realizar trámites personales, según se dice en el requerimiento. También se objetó que la acusada no haya dejado indicación alguna a la enfermera que debía cuidar al menor.

Prevención
Al anestesista Gómez, en cambio, se lo responsabiliza por no haber trasladado al paciente a un lugar que contara con los servicios necesarios para prevenir un paro cardiorrespiratorio. También lo acusan de no haber recomendado a la enfermera de qué modo debía obrar si se presentaban complicaciones.
Por último, según la fiscal, la enfermera Soria no pidió a los profesionales la historia clínica ni indicaciones posquirúrgicas. También se le cuestionó el hecho de que no haya realizado los controles oportunos que le hubieran permitido advertir que Güido había sufrido un paro cardiorrespiratorio.
Los abogados de los acusados presentaron diversos pedidos para evitar ser enjuiciados, pero la Justicia rechazó cada uno de los planteos.

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