Destrozaron una vidriera en el centro y se alzaron con $ 2.000

Los ladrones se apropiaron de la recaudación de una pizzería, en 25 de Mayo al 400. El vidrio está valuado en $ 8.000. A pesar del estrépito, nadie escuchó nada. Los vecinos pidieron más presencia policial.

DAÑO. Un rulemán arrojado con una honda fue lo que rompió el vidrio. LA GACETA/JOSE NUNO
DAÑO. Un rulemán arrojado con una honda fue lo que rompió el vidrio. LA GACETA/JOSE NUNO
15 Abril 2008
Se hicieron con un botín de $ 2.000 aproximadamente pero, para entrar en la pizzería donde cometieron el robo, rompieron un vidrio cuyo valor oscila en $ 8.000. En esta oportunidad, los delincuentes ingresaron en una pizzería ubicada en 25 de Mayo al 400, una cuadra que según los comerciantes, es zona liberada.
"Me da bronca porque la gente me dice que cómo puedo dejar la recaudación de un día de mucho movimiento guardada en el local. Pero no puedo salir a las 5 de la mañana con todo ese dinero porque tengo miedo de que me asalten en la calle", afirmó Ana, la dueña del local que pidió expresamente que no se publicara su apellido.
Los delincuentes, según las primeras pericias, utilizaron una honda y como proyectil una bolilla de rulemán para romper el vidrio de cuatro metros de alto por tres de largo y dos centímetros de espesor. Después ingresaron al local y tiraron la caja registradora al suelo de donde sacaron el dinero. El hecho fue descubierto a las 7, cuando una agente de la Dirección de Patrulla Urbana pasó por el frente de la pizzería y descubrió el vidrio roto.
"Nadie escuchó absolutamente nada, a pesar de que se cayó un gran pedazo de vidriera al suelo. Parece mentira, pero estamos a cuatro cuadras de la Casa de Gobierno", expresó indignada la comerciante.
Según la víctima, por la falta de vigilancia, son comunes los ilícitos. "A una peluquería le robaron dos veces después de haberle roto los vidrios. El drugstore del frente también fue víctima de un asalto a la siesta hace dos meses, y a la otra peluquería le rompieron dos macetones. Todo esto pasó porque no hay ni un policía en la cuadra", expresó Ana.

Protección
Los comercios de la zona son similares a los de la periferia. A pesar de su ubicación en una calle muy transitada, la gran mayoría está protegido por gruesas verjas. "Es la única manera que tenemos de protegernos. Esto es tierra de nadie", se quejó Carlos Ramírez, encargado de un local comercial.
Juan Carlos Herrera, empleado de otro comercio, expresó: "estamos acostumbrados a este tipo de delitos porque no hay policías en la zona. Sé que los dueños se están organizando para que se ponga punto final a la seguidilla de robos".
El jefe de Patrulla Urbana, comisario Luis Ibáñez, advirtió que cambiarán los planes en el sistema de paradas de los agentes. "Queremos dar la respuesta que los ciudadanos merecen. Entiendo el malestar y por eso me comprometo a tratar de que esto no pase más", dijo.

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