Disconformes, ratifican la protesta hasta mañana
Según las entidades ruralistas, el Gobierno no entiende el problema de fondo del campo y las medidas anunciadas resultan insuficientes. "Ni gorilas ni golpistas; no queremos otro 20 de diciembre (de 2001); queremos que se resuelva el problema del sector".
01 Abril 2008 Seguir en 
Las entidades rurales nacionales y productores de todo el país -como los de Tucumán-, que cumplieron ayer 19 días consecutivos de paro (bloqueos en rutas y no entrega de subproductos del agro, lo que provoca desabastecimiento de alimentos), rechazaron las medidas anunciadas por el Gobierno nacional y afirmaron que mantendrán la protesta al menos hasta mañana, pero seguirán consultando a las bases para ver cómo sigue su lucha.
La dirigencia rural insiste en que la única salida al conflicto y para empezar a negociar políticas agropecuarias integrales es la anulación de la última suba de las retenciones (en el caso de la soja llegan al 44,1%) y del nuevo esquema de movilidad, según el cual el impuesto sube o baja de acuerdo con el precio internacional de cada grano.
“El Gobierno no entiende cuál es la raíz del problema”, dijo Mario Llambías, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), acompañado por los presidentes de Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi; de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, y de Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), Fernando Gioino.
Llambías no descartó bloquear los puertos del país para intensificar la protesta agrícola.
“No está habiendo la suficiente generosidad; no se modifica en esencia lo que planteamos”, dijo, a su turno, Buzzi, que, sin embargo, afirmó que hubo una mejora en el diagnóstico, por parte del Gobierno. Criticó las generalidades sin precisión, respecto del anuncio de las compensaciones para la leche y de los créditos del Banco Nación. “Ni gorilas ni golpistas; no queremos otro 20 de diciembre; queremos que se resuelva el problema del sector y la pacificación y la armonía que se necesita”, dijo.
Llambías y Miguens, a su turno, desmintieron a la presidenta, Cristina Fernández. “En algunos casos, la presidenta está mal asesorada; me parece que se le informa mal. Por lo menos, puedo decirle que no fuimos invitados el 11 de marzo ni por el ministro (jefe de Gabinete, Alberto) Fernández ni por ningún otro funcionario. La única invitación que tuvimos fue el día del discurso, en el que convocó al diálogo al sector, y al que accedimos”, aseveró Llambías. “Somos conscientes de que tenemos 400 cortes de ruta en estos momentos, y que como argentinos, queremos que no falten alimentos. Pero en las rutas no sólo están los productores de soja”, sostuvo el dirigente.
Por su parte, Miguens afirmó que la suba en las retenciones fue una medida fiscalista y sin razón y que no se puede hacer una demonización de la soja.
“La soja no son los dos hombres que están en el campo; también significa la investigación; la recolección; la maquinaria de altísima precisión; los servicios, el transporte; la agroindustria y posiblemente el biodiesel en poco tiempo”, explicó el dirigente ruralista.
Miguens afirmó también que en los dos últimos años no sólo hubo problemas con la soja, sino también con la leche, con la carne, con el trigo. “Con la carne tuvimos suspensión de las exportaciones; después precios fijos, que se controlaban mucho en los mercados de hacienda, pero no en el consumo final. Además, se suspendió la exportación de trigo, a pesar de que el consumo interno es apenas el tercio de la producción. El saldo exportable está impedido de su colocación. Y, además, el productor sólo cobró el 30% del precio internacional”, se quejó Miguens.
Gioino admitió que en las medidas complementarias hay cierto alivio para los pequeños productores. “Pero debemos consultar a nuestros asociados por el resto del paquete”, aclaró.
La dirigencia rural insiste en que la única salida al conflicto y para empezar a negociar políticas agropecuarias integrales es la anulación de la última suba de las retenciones (en el caso de la soja llegan al 44,1%) y del nuevo esquema de movilidad, según el cual el impuesto sube o baja de acuerdo con el precio internacional de cada grano.
“El Gobierno no entiende cuál es la raíz del problema”, dijo Mario Llambías, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), acompañado por los presidentes de Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi; de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, y de Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), Fernando Gioino.
Llambías no descartó bloquear los puertos del país para intensificar la protesta agrícola.
“No está habiendo la suficiente generosidad; no se modifica en esencia lo que planteamos”, dijo, a su turno, Buzzi, que, sin embargo, afirmó que hubo una mejora en el diagnóstico, por parte del Gobierno. Criticó las generalidades sin precisión, respecto del anuncio de las compensaciones para la leche y de los créditos del Banco Nación. “Ni gorilas ni golpistas; no queremos otro 20 de diciembre; queremos que se resuelva el problema del sector y la pacificación y la armonía que se necesita”, dijo.
Llambías y Miguens, a su turno, desmintieron a la presidenta, Cristina Fernández. “En algunos casos, la presidenta está mal asesorada; me parece que se le informa mal. Por lo menos, puedo decirle que no fuimos invitados el 11 de marzo ni por el ministro (jefe de Gabinete, Alberto) Fernández ni por ningún otro funcionario. La única invitación que tuvimos fue el día del discurso, en el que convocó al diálogo al sector, y al que accedimos”, aseveró Llambías. “Somos conscientes de que tenemos 400 cortes de ruta en estos momentos, y que como argentinos, queremos que no falten alimentos. Pero en las rutas no sólo están los productores de soja”, sostuvo el dirigente.
Por su parte, Miguens afirmó que la suba en las retenciones fue una medida fiscalista y sin razón y que no se puede hacer una demonización de la soja.
“La soja no son los dos hombres que están en el campo; también significa la investigación; la recolección; la maquinaria de altísima precisión; los servicios, el transporte; la agroindustria y posiblemente el biodiesel en poco tiempo”, explicó el dirigente ruralista.
Miguens afirmó también que en los dos últimos años no sólo hubo problemas con la soja, sino también con la leche, con la carne, con el trigo. “Con la carne tuvimos suspensión de las exportaciones; después precios fijos, que se controlaban mucho en los mercados de hacienda, pero no en el consumo final. Además, se suspendió la exportación de trigo, a pesar de que el consumo interno es apenas el tercio de la producción. El saldo exportable está impedido de su colocación. Y, además, el productor sólo cobró el 30% del precio internacional”, se quejó Miguens.
Gioino admitió que en las medidas complementarias hay cierto alivio para los pequeños productores. “Pero debemos consultar a nuestros asociados por el resto del paquete”, aclaró.
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