31 Marzo 2008 Seguir en 
El dueño de un pub y su hijo sufrieron un violento asalto ayer a la madrugada en el barrio Ciudadela. Antes de escapar en una motocicleta, con un botín de $ 12.000, los delincuentes golpearon en la cabeza a uno de los hombres. Los investigadores sospechan que los ladrones conocían los movimientos de las víctimas.
A las 5.30 Carlos Lucic, de 49 años, dueño del bar "Juanno", ubicado en la zona del ex Abasto, y su hijo Juan Manuel, de 25, cerraron el local.
Momentos antes, Lucic había recibido la rendición de cuenta de los empleados.
Ambos subieron al auto y se dirigieron a su casa, en calle Libertad al 500. En el camino, las víctimas no vieron nada raro. Cuando llegaron a la puerta de su casa comenzó la pesadilla.
"Juan Manuel se bajó del auto y, cuando intentó abrir el portón una moto enduro con tres hombres se acercó. Mi hermano se había bajado con la mochila en la que estaba el dinero", contó Juan Pablo, otro de los hijos de Lucic. Uno de los ladrones atacó con un arma de fuego al joven, mientras que los otros dos amenazaban a Lucic, que tuvo que permanecer en el rodado mientras su hijo era agredido. "Luego del golpe, Juan Manuel cayó al suelo. Le quitaron la mochila y se fueron. Estaban escondidos y seguro que los estaban esperando. Me dijeron que además había otros dos tipos que aparentemente hacían de campanas", relató Juan Pablo.
"Queremos olvidar"
Tras el ataque, los asaltantes escaparon. Desesperado, el empresario persiguió varias cuadras a los ladrones pero no pudo atraparlos, por lo que regresó a auxiliar a su hijo.
"No quiero recordarlo. Nos golpearon y lo único que queremos ahora es olvidar lo que pasó", dijo Lucic.
Los vecinos explicaron que no vieron nada raro y exigieron mayor presencia policial. "Esta zona no es muy transitada de noche y los policías están pintados. Cuando me levanté, miré por la ventana y vi que estaba la Policía. Ahí entendí que algo había pasado", relató una vecina. Cristian, que vive a una cuadra de donde ocurrió el hecho, sostuvo que escuchó que un auto pasó a toda velocidad. "A esa hora regresaba del cumpleaños de un amigo. Estaba en la cocina y escuché el auto. Sólo vi que era gris metalizado. Pero no sabía qué había pasado", contó el joven.
El jefe de la Regional Capital, comisario general Jesús Gómez, dijo que le llamó la atención que las víctimas, llevando tal cantidad de dinero, no hubieran pedido que un agente policial o privado los acompañara. Pese a eso, dijo que esperan que los Lucic amplíen su declaración para elaborar los identikits de los agresores.
A las 5.30 Carlos Lucic, de 49 años, dueño del bar "Juanno", ubicado en la zona del ex Abasto, y su hijo Juan Manuel, de 25, cerraron el local.
Momentos antes, Lucic había recibido la rendición de cuenta de los empleados.
Ambos subieron al auto y se dirigieron a su casa, en calle Libertad al 500. En el camino, las víctimas no vieron nada raro. Cuando llegaron a la puerta de su casa comenzó la pesadilla.
"Juan Manuel se bajó del auto y, cuando intentó abrir el portón una moto enduro con tres hombres se acercó. Mi hermano se había bajado con la mochila en la que estaba el dinero", contó Juan Pablo, otro de los hijos de Lucic. Uno de los ladrones atacó con un arma de fuego al joven, mientras que los otros dos amenazaban a Lucic, que tuvo que permanecer en el rodado mientras su hijo era agredido. "Luego del golpe, Juan Manuel cayó al suelo. Le quitaron la mochila y se fueron. Estaban escondidos y seguro que los estaban esperando. Me dijeron que además había otros dos tipos que aparentemente hacían de campanas", relató Juan Pablo.
"Queremos olvidar"
Tras el ataque, los asaltantes escaparon. Desesperado, el empresario persiguió varias cuadras a los ladrones pero no pudo atraparlos, por lo que regresó a auxiliar a su hijo.
"No quiero recordarlo. Nos golpearon y lo único que queremos ahora es olvidar lo que pasó", dijo Lucic.
Los vecinos explicaron que no vieron nada raro y exigieron mayor presencia policial. "Esta zona no es muy transitada de noche y los policías están pintados. Cuando me levanté, miré por la ventana y vi que estaba la Policía. Ahí entendí que algo había pasado", relató una vecina. Cristian, que vive a una cuadra de donde ocurrió el hecho, sostuvo que escuchó que un auto pasó a toda velocidad. "A esa hora regresaba del cumpleaños de un amigo. Estaba en la cocina y escuché el auto. Sólo vi que era gris metalizado. Pero no sabía qué había pasado", contó el joven.
El jefe de la Regional Capital, comisario general Jesús Gómez, dijo que le llamó la atención que las víctimas, llevando tal cantidad de dinero, no hubieran pedido que un agente policial o privado los acompañara. Pese a eso, dijo que esperan que los Lucic amplíen su declaración para elaborar los identikits de los agresores.
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