DURA REPRESION. Policías nepaleses sofocan una manifestación de exiliados tibetanos en Katmandú. El gobierno de Nepal apoya a Beijing.
30 Marzo 2008 Seguir en 

ATENAS.- La antorcha de los Juegos Olímpicos de Beijing fue llevada ayer a la Acrópolis de Atenas en medio de un despliegue de seguridad sin precedentes, para evitar que activistas a favor del Tíbet interrumpieran el paso. La llama será entregada hoy a la delegación china en una breve ceremonia en el estadio Panathinaikos, escenario de los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896.
Helicópteros sobrevolaban el lugar mientras el portador de la antorcha, rodeado por varias patrullas de seguridad y cientos de policías, la llevaba a la Acrópolis. Funcionarios griegos cambiaron la ruta varias veces en el día. Esta es la primera vez que se despliegan tales medidas de seguridad desde que se inició el traspaso de la antorcha para los Juegos de Berlín, en 1936.
Más de 1.000 policías
Tibetanos exiliados y activistas de derechos humanos realizaron una protesta silenciosa cerca de la Acrópolis y prometieron manifestarse hoy nuevamente, cuando la antorcha sea entregada oficialmente a los organizadores de los Juegos. “China debe dejar de esconderse detrás de las palabras y empezar a hacer algo acerca del Tíbet”, dijo un activista checo. “Nuestro mensaje es que mantengan la antorcha manchada con sangre fuera del Tíbet”, agregó. Más de 1.000 policías estarán de guardia durante la ceremonia de traspaso, dentro y fuera del estadio.
Visita con restricciones
El encendido de la llama olímpica se realizó hace seis días en las ruinas de la antigua Olimpia, en una ceremonia perturbada por la irrupción de activistas que reclamaban la libertad de expresión en China y la independencia del Tíbet. La tensión se va incrementando a medida que se acerca agosto, cuando se iniciarán los Juegos. Ayer, las fuerzas de seguridad chinas sitiaron zonas de Lhasa, capital de Tíbet, donde este mes estallaron violentos disturbios a raíz de manifestaciones antichinas por parte de independentistas y monjes budistas. Un grupo de diplomáticos extranjeros fue llevado en una gira custodiada por la ciudad, en medio de numerosas protestas por toda la región del Tíbet. Según la Campaña Internacional por el Tíbet, una organización con sede en Londres, las fuerzas de seguridad chinas rodearon los principales templos de Lhasa.
A comienzos de esta semana, el gobierno chino llevó a un grupo selecto de medios extranjeros a Lhasa para resaltar los destrozos y dar la impresión de que la ciudad estaría volviendo a la normalidad, pero el plan fracasó cuando cerca de 30 monjes irrumpieron un encuentro con la prensa. Los monjes se quejaron de una falta de libertad religiosa y pidieron apoyo para el Dalai Lama, el líder espiritual del budismo tibetano que vive en el exilio en India. Según China, él es el culpable de las manifestaciones. (Reuter-DPA)
Helicópteros sobrevolaban el lugar mientras el portador de la antorcha, rodeado por varias patrullas de seguridad y cientos de policías, la llevaba a la Acrópolis. Funcionarios griegos cambiaron la ruta varias veces en el día. Esta es la primera vez que se despliegan tales medidas de seguridad desde que se inició el traspaso de la antorcha para los Juegos de Berlín, en 1936.
Más de 1.000 policías
Tibetanos exiliados y activistas de derechos humanos realizaron una protesta silenciosa cerca de la Acrópolis y prometieron manifestarse hoy nuevamente, cuando la antorcha sea entregada oficialmente a los organizadores de los Juegos. “China debe dejar de esconderse detrás de las palabras y empezar a hacer algo acerca del Tíbet”, dijo un activista checo. “Nuestro mensaje es que mantengan la antorcha manchada con sangre fuera del Tíbet”, agregó. Más de 1.000 policías estarán de guardia durante la ceremonia de traspaso, dentro y fuera del estadio.
Visita con restricciones
El encendido de la llama olímpica se realizó hace seis días en las ruinas de la antigua Olimpia, en una ceremonia perturbada por la irrupción de activistas que reclamaban la libertad de expresión en China y la independencia del Tíbet. La tensión se va incrementando a medida que se acerca agosto, cuando se iniciarán los Juegos. Ayer, las fuerzas de seguridad chinas sitiaron zonas de Lhasa, capital de Tíbet, donde este mes estallaron violentos disturbios a raíz de manifestaciones antichinas por parte de independentistas y monjes budistas. Un grupo de diplomáticos extranjeros fue llevado en una gira custodiada por la ciudad, en medio de numerosas protestas por toda la región del Tíbet. Según la Campaña Internacional por el Tíbet, una organización con sede en Londres, las fuerzas de seguridad chinas rodearon los principales templos de Lhasa.
A comienzos de esta semana, el gobierno chino llevó a un grupo selecto de medios extranjeros a Lhasa para resaltar los destrozos y dar la impresión de que la ciudad estaría volviendo a la normalidad, pero el plan fracasó cuando cerca de 30 monjes irrumpieron un encuentro con la prensa. Los monjes se quejaron de una falta de libertad religiosa y pidieron apoyo para el Dalai Lama, el líder espiritual del budismo tibetano que vive en el exilio en India. Según China, él es el culpable de las manifestaciones. (Reuter-DPA)







