29 Marzo 2008 Seguir en 
Los mercados recorren un aterrizaje suave y volátil que puede complicarse y ser brusco, hasta que toquen piso y coincidan las decisiones en los países centrales. Los Estados Unidos tratan de salvar su sistema financiero con menos tasa y a través de los rescates y subsidios para activar su demanda interna. Mientras tanto, Europa no baja los intereses y mantiene la fortaleza del euro para la compra de los commodities -productos básicos de contratación bursátil- que necesita.
Estos mejoraron el precio, inclusive por la demora en los embarques argentinos, como por ejemplo los de harina de soja a Corea, entre otros. A su vez, el petróleo, los cereales y los metales están volátiles, con la excepción del azúcar crudo que cayó a US$ 258 por tonelada (FBO origen) luego del brinco en febrero.
El economista Ricardo Arriazu anhela el acoplamiento de Europa a la política financiera de los Estados Unidos, como herramienta para estabilizar, mientras el belga Bernard Lietaer -uno de los creadores del euro- ex titular del banco central en su país, opinó desde Chile que no se puede emitir dólares al infinito por la inflación. Además sugirió un nuevo dinero mundial -complementario a las divisas- y llamado Terra.
Este nuevo valor se basa en una canasta de materias primas y servicios importantes, que le servirá a los bancos centrales para reemplazar al dólar como reserva. Esto ya tonifica a los productos básicos -en una nueva y valiosa aplicación- como patrón, nada menos, de una futura divisa global. Los productos básicos siempre protegieron mejor la inversión que los papeles, desde que Estados Unidos abandonó el respaldo oro al dólar, en 1971. Por otros motivos y también este, el campo defiende lo suyo -como un yacimiento- que para no agotarlo deben preservar y cuidar.







