"Hay un nuevo actor político: el campo"

El analista Sergio Berensztein considera que la imagen presidencial sigue deteriorándose, fundamentalmente, por los problemas económicos que afectan a todos los argentinos.

30 Marzo 2008
Esta semana que pasó, la calificadora de riesgo Standard & Poor´s concluyó que, si bien el paro agropecuario no repercutirá de manera negativa en la nota de la Argentina, sí afectará con fuerza la popularidad de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, en su informe semanal, la reconocida calificadora internacional aclaró que la gobernabilidad del país no está en riesgo. En 111 días de gestión, Cristina encontró escollos políticos en problemas económicos. Primero la inflación y luego el alza contra las retenciones. Frente a la protesta, "el escenario argentino encontró un nuevo actor político: el campo", según Sergio Berensztein, uno de los analistas políticos más escuchados en el mundo económico. En una charla telefónica con LA GACETA, el experto habló sobre el deterioro en la imagen presidencial y sobre la situación argentina en el turbulento escenario económico internacional.

-¿Cuál será el costo político del lock out del campo para el Gobierno nacional?
-Hay varios cambios que pueden observarse en el escenario político argentino, pero resta saber cuán profundos serán. Lo primero que surge, tras la protesta del agro, es que el campo se definió como un nuevo actor político. Hasta ahora su rol estaba difuso y, evidentemente, con este conflicto hay muchos intereses convergentes que ponen al campo en la arena política y en un entorno de negociaciones sobre la puja distributiva. En la Argentina se sabe que no hay tantos antecedentes recientes de actores sociales con la contundencia que mostró el campo desde los piquetes. En este contexto, las organizaciones representativas del sector agropecuario aparecen sin capacidad de articular los intereses de sus propios piqueteros. Esto demuestra la debilidad de los mecanismos de representación, tanto políticos como sociales.

-¿Qué otros efectos generó el paro del campo?
-Tanto Néstor como Cristina Kirchner habían perdido el apoyo de la clase media urbana en las pasadas elecciones del 28 de octubre. Puede decirse que el triunfo electoral se sustentó en la clase menos pudiente de la Argentina y en un sector importante de la clase media rural. Me parece que a partir de estos últimos conflictos con el agro, los Kirchner perdieron el apoyo de los habitantes de esas zonas rurales. Electoralmente, el matrimonio está más débil que antes.

-¿Y qué pasa con los gobernadores?
-Hay algunos gobernadores que están necesitando modificar su relación con el Poder Ejecutivo Nacional, que tienen que ponerse a la cabeza de los conflictos en sus distritos, como son los casos de Hermes Binner en Santa Fe o Juan Schiaretti en Córdoba. Deben estar al frente en la búsqueda de soluciones; de otro modo pueden perder representatividad. Es indudable que el paro agropecuario también implicará un cambio en la relación Nación-provincias, pero vamos a ver cómo termina esto, que no es un dato menor.

-¿Cuáles serán los costos políticos que tendrá que pagar Cristina Fernández por los problemas económicos que surgieron en los meses de mandato como Presidenta?
-La caída en la imagen presidencial. Primero por el conflicto generado por el incremento sostenido de la inflación y ahora por el paro agropecuario. Una de las consecuencias de esta medida de fuerza es el desabastecimiento, lo cual generará un mayor nivel de agitación. Esto erosionó la imagen presidencial que, en su máximo nivel, estaba en un 60% de adhesión y que a comienzos de este mes cayó al 48%. Tal vez cuando aumente la oferta, los precios de los productos tiendan a bajar y allí habrá otro humor.

-¿Cree que los problemas domésticos pueden sumarse a las turbulencias internacionales y erosionar la economía argentina?
-No tanto como antes, porque la Argentina está tan aislada de los mercados, de los flujos de capitales, que una incidencia en tal sentido será irrelevante. Mientras no caigan las commodities, no pasará nada con esta crisis internacional. Estamos fuera del mapa de las inversiones extranjeras y no porque estemos bien.

-¿Puede la Argentina aspirar, en el corto plazo, a tener el rol de investment grade (país con grado de inversión)?
-Mientras el riesgo país sea de 500 puntos básicos no podemos pensar en esa posibilidad. Para tener el grado de inversión, el riesgo país no debe pasar de los 100 puntos. Estamos cada vez más lejos de los mercados de capitales y, por ende, del rol de investment grade.

-¿Por qué los actores económicos cada vez tienen más necesidad de saber lo que pasa con la política nacional?
-Siempre está latente el riesgo de la discrecionalidad en la toma de decisiones políticas. Es uno de los problemas que afecta la ecuación de rentabilidad de las empresas. Los márgenes de inseguridad jurídica y de incertidumbre parten de decisiones políticas. Por eso la política se convirtió en uno de los elementos indispensables de monitoreo a la hora de evaluar la rentabilidad de los negocios.

-¿Cómo observa la gestión del ministro de Economía Martín Lousteau?
-Está muy debilitado y jaqueado por el conflicto del campo. Esto le ayudará a aprender mucho porque las medidas (alza de retenciones) que adoptó no fueron comprendidas por los actores afectados; tienen enormes riesgos. Creo que no hubo la comunicación necesaria ni del Gobierno, en general, ni de Lousteau, en particular, para aplicarlas contra el campo.

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