30 Marzo 2008 Seguir en 
Los agricultores argentinos mantienen paralizado el comercio y el transporte de granos y ganado desde hace dos semanas, pero el impacto en la economía sería limitado, siempre y cuando el conflicto se solucione pronto.
Sin embargo, las exportaciones de marzo podrían verse afectadas, reduciendo los ingresos por impuestos a las ventas del Gobierno y presionando al peso argentino a la baja por menos divisas. El ritmo de crecimiento económico de marzo podría debilitarse debido a una menor actividad comercial, y la inflación del mes podría dispararse por los problemas de abastecimiento generados por la protesta.
"Estos son efectos de corto plazo. En el momento que se solucione el conflicto con el campo, esto tiende a revertirse", dijo Rodrigo Benítez, del Estudio Alpha Economía y Negocios. "La exportación que no se realizó ahora probablemente se realice más adelante; se convierte en un tema de timing, y no en un factor estructural, en tanto y en cuanto se llegue a una solución pronto", agregó.
Situación fiscal
Con bloqueos de carreteras y protestas en las zonas agrícolas del país, el campo reclama que el Gobierno dé marcha atrás con un reciente cambio en el esquema de impuestos a las exportaciones, que implicó un alza de los tributos a la soja, el principal rubro de venta del país, y el girasol.
Incluso si el Gobierno decidiera retroceder con la medida, que públicamente se niega a realizar, los analistas afirman que la situación fiscal del país continuará siendo sólida.
Ramiro Castiñeira, analista de la consultora Econométrica, proyecta un superávit presupuesto primario de 3,2% del PBI para todo el año, sin sumar el reciente aumento de impuestos. "Un superávit de 3,2% es mucho mayor que en 2007, y le permite pagar holgadamente los intereses de la deuda pública, que son 2% (del PBI)", dijo.
La gran cantidad de feriados que tuvo marzo por la Semana Santa y el Día de la Memoria también limitará el impacto económico de la huelga, agregó Castiñeira.
Los impuestos a las exportaciones agrícolas, combustibles y minerales representaron un 10% de los ingresos fiscales de 2007, o unos $ 20.450 millones. También representaron un 80% del superávit primario del año pasado. Benítez dijo que el aumento de impuestos buscó proteger los precios de la inflación internacional de alimentos, y agregó que los ingresos adicionales tendrían como destino otorgar mayores subsidios para contener los precios de bienes básicos como carne y leche, y no para aumentar el superávit primario.
Aunque la protesta no golpee finalmente a la economía, sí representa un problema político para la presidenta, Cristina Fernández, y podría erosionar la confianza de los inversores en Argentina, ya debilitada por las preocupaciones sobre la inflación, la manipulación de los datos oficiales de precios y la fuerte intervención del Gobierno en la economía. Si bien las repercusiones podrían persistir, no se espera que la protesta dure mucho más.
"El interés tanto del Gobierno como del sector agrícola están alineadas en un aspecto: ambos quieren ver la producción embarcándose hacia los mercados", dijo el analista de UBS Javier Kulesz en un informe.
Sin embargo, las exportaciones de marzo podrían verse afectadas, reduciendo los ingresos por impuestos a las ventas del Gobierno y presionando al peso argentino a la baja por menos divisas. El ritmo de crecimiento económico de marzo podría debilitarse debido a una menor actividad comercial, y la inflación del mes podría dispararse por los problemas de abastecimiento generados por la protesta.
"Estos son efectos de corto plazo. En el momento que se solucione el conflicto con el campo, esto tiende a revertirse", dijo Rodrigo Benítez, del Estudio Alpha Economía y Negocios. "La exportación que no se realizó ahora probablemente se realice más adelante; se convierte en un tema de timing, y no en un factor estructural, en tanto y en cuanto se llegue a una solución pronto", agregó.
Situación fiscal
Con bloqueos de carreteras y protestas en las zonas agrícolas del país, el campo reclama que el Gobierno dé marcha atrás con un reciente cambio en el esquema de impuestos a las exportaciones, que implicó un alza de los tributos a la soja, el principal rubro de venta del país, y el girasol.
Incluso si el Gobierno decidiera retroceder con la medida, que públicamente se niega a realizar, los analistas afirman que la situación fiscal del país continuará siendo sólida.
Ramiro Castiñeira, analista de la consultora Econométrica, proyecta un superávit presupuesto primario de 3,2% del PBI para todo el año, sin sumar el reciente aumento de impuestos. "Un superávit de 3,2% es mucho mayor que en 2007, y le permite pagar holgadamente los intereses de la deuda pública, que son 2% (del PBI)", dijo.
La gran cantidad de feriados que tuvo marzo por la Semana Santa y el Día de la Memoria también limitará el impacto económico de la huelga, agregó Castiñeira.
Los impuestos a las exportaciones agrícolas, combustibles y minerales representaron un 10% de los ingresos fiscales de 2007, o unos $ 20.450 millones. También representaron un 80% del superávit primario del año pasado. Benítez dijo que el aumento de impuestos buscó proteger los precios de la inflación internacional de alimentos, y agregó que los ingresos adicionales tendrían como destino otorgar mayores subsidios para contener los precios de bienes básicos como carne y leche, y no para aumentar el superávit primario.
Aunque la protesta no golpee finalmente a la economía, sí representa un problema político para la presidenta, Cristina Fernández, y podría erosionar la confianza de los inversores en Argentina, ya debilitada por las preocupaciones sobre la inflación, la manipulación de los datos oficiales de precios y la fuerte intervención del Gobierno en la economía. Si bien las repercusiones podrían persistir, no se espera que la protesta dure mucho más.
"El interés tanto del Gobierno como del sector agrícola están alineadas en un aspecto: ambos quieren ver la producción embarcándose hacia los mercados", dijo el analista de UBS Javier Kulesz en un informe.







