30 Marzo 2008 Seguir en 
La disputa entre el campo y el Gobierno nacional vuelve a poner en el tapete la importancia que este sector representa para el modelo económico vigente. Con aportes anuales por U$S 20.000 millones, el agro busca un posicionamiento en la mesa de debates sobre la estrategia de país.
En Tucumán, sólo los sectores azucarero, citrícola y granario de la provincia transportan unos 20 millones de toneladas de producción al año, y generan en conjunto unos U$S 3.500 millones. Este importante peso de la actividad ubica a la agroindustria como artífice fundamental de la economía. Pero alcanzar estos logros demandó un gran esfuerzo de los agricultores, que en los últimos años invirtieron fuertes sumas de dinero para tecnificarse y mejorar sus niveles de productividad. Sin embargo, quedan cosas por hacerse.
La gran tecnificación que logró el campo argentino en el último quinquenio otorga al sector niveles de competitividad nunca antes vistos, que posiciona a las actividades rurales en los primeros lugares del mundo. No obstante, el campo tucumano insiste en la necesidad de que desde el Estado nacional se genere una política diferencial que contemple las realidades de las economías regionales. Estas políticas deberían basarse en una menor presión impositiva respecto de otras zonas, y en una política de transporte diferencial con el NOA.
El conflicto por las retenciones a las exportaciones de granos podría derivar en una menor recaudación fiscal. El economista tucumano Eugenio Nanni opina que si el Gobierno reduce el valor de las exportaciones (por ejemplo, atacando al sector que las genera) "lo que logrará en un plazo muy breve es una caída del PBI".
La gran dependencia que tienen las finanzas públicas del aporte del campo obliga a que se busquen salidas rápidas y responsables al conflicto que enfrenta a los productores con el Gobierno. Entre tanto, el sector rural exige un acompañamiento del Estado en el proceso de consolidación de la competitividad.
En Tucumán, sólo los sectores azucarero, citrícola y granario de la provincia transportan unos 20 millones de toneladas de producción al año, y generan en conjunto unos U$S 3.500 millones. Este importante peso de la actividad ubica a la agroindustria como artífice fundamental de la economía. Pero alcanzar estos logros demandó un gran esfuerzo de los agricultores, que en los últimos años invirtieron fuertes sumas de dinero para tecnificarse y mejorar sus niveles de productividad. Sin embargo, quedan cosas por hacerse.
La gran tecnificación que logró el campo argentino en el último quinquenio otorga al sector niveles de competitividad nunca antes vistos, que posiciona a las actividades rurales en los primeros lugares del mundo. No obstante, el campo tucumano insiste en la necesidad de que desde el Estado nacional se genere una política diferencial que contemple las realidades de las economías regionales. Estas políticas deberían basarse en una menor presión impositiva respecto de otras zonas, y en una política de transporte diferencial con el NOA.
El conflicto por las retenciones a las exportaciones de granos podría derivar en una menor recaudación fiscal. El economista tucumano Eugenio Nanni opina que si el Gobierno reduce el valor de las exportaciones (por ejemplo, atacando al sector que las genera) "lo que logrará en un plazo muy breve es una caída del PBI".
La gran dependencia que tienen las finanzas públicas del aporte del campo obliga a que se busquen salidas rápidas y responsables al conflicto que enfrenta a los productores con el Gobierno. Entre tanto, el sector rural exige un acompañamiento del Estado en el proceso de consolidación de la competitividad.







