15 Marzo 2008 Seguir en 
BRASIL
Los argentinos debemos llamarnos a la reflexión, ante la noticia de que el Banco Central de Brasil cuenta, a la fecha, con reservas en divisas que cubren con creces la deuda externa pública y privada de ese país. Brasil -lenta pero firmemente- va abriéndose paso hacia el mundo globalizado. No hace ostentación de crecimiento, pero pone singular énfasis en el desarrollo, creando el clima propicio para atraer inversiones extranjeras. Maneja con ductilidad y sutileza su política exterior, manteniendo relaciones fluidas con los EE.UU., y demás países del Primer Mundo. Hecha esta somera semblanza de nuestro vecino, deberíamos entrar a meditar ¿por qué estamos como estamos? Argentina -otrora granero del mundo; séptimo lugar en el concierto de las naciones desarrolladas- finca su estructura económica en un albur, el inmejorable precio de los commodities. Es preciso sincerar nuestra competitividad, basada en un dólar artificialmente alto, logrado a través de emisiones monetarias espurias, que devienen en inflación. Nuestras reservas líquidas -deducidas las letras y notas en circulación- representan un magro respaldo, frente al abultado monto de nuestra deuda externa, pública (consolidada y en default) y privada. Estamos obnubilados por el crecimiento; pero cuando el blindaje proveniente de nuestro comercio exterior se volatilice, y concomitantemente se persista en mantener un populismo a ultranza, Argentina pasará a ser el país de la decadencia.
PESCA ILEGAL
Recientemente viajé a Tafí del Valle. y me sorprendió la ausencia de controles policiales. Un poco antes de la subida al monumento al Indio, un camión de una conocida compañía rectificadora de motores de Tucumán estaba estacionado al costado de la ruta y sus ocupantes tiraban redes al río Los Sosa, sin duda en pos de alguna trucha. Unos centenares de metros más arriba, desde otra camioneta, dos de sus ocupantes bajaban también con redes hacia el río. Por supuesto, ignoraron nuestros reclamos y, según nos comentaron, algunos hasta llevan armas. Todo esto ocurrió en horas de la mañana. Al regresar, por la tarde, otra camioneta con redes estaba a dos km arriba del puesto de Vialidad. Todavía es plena temporada de turismo y los tucumanos damos tamaño espectáculo: en 50 km a la redonda no hay policías que controlen eventuales transgresiones a las normas de tránsito y que la gente pesque con redes, a pesar de que es esta una práctica penada por la ley.
SEGURIDAD VIAL
En una encuesta que se encuentra en LA GACETA aparece, entre las posibles respuestas, con mayor frecuencia la irresponsabilidad de los conductores como causa de los accidentes. Me parece que en este tema de cargar todo el peso en quienes conducen es la solución fácil y se dejan afuera varios factores que tienen que ser considerados, como el avance tecnológico aplicado a la industria automotriz, que genera vehículos que alcanzan altas velocidades; la falta de educación vial y, sobre todo, la ausencia de una red caminera segura y moderna. Esto es central porque si los vehículos circulan a altas velocidades, porque para eso fueron hechos y no hay buenas carreteras, por más buenos conductores que seamos, los accidentes ocurrirán. Por ejemplo, en Tucumán, los caminos de los cerros carecen de vías auxiliares y no hay autopistas suficientes; el mantenimiento de las rutas es deficiente, entre otras falencias. Cabe entonces interrogarse: ¿cuál ha sido la inversión en infraestructura vial en estos últimos 10 años? ¿Qué papel cumplen quienes tienen a su cargo el mantenimiento por el cobro de peaje? ¿Sólo leyes coercitivas evitarán los accidentes? ¿Qué papel cumple el personal de control en las rutas?, y podríamos seguir. Porque hasta ahora, las medidas sólo enfocan a los conductores.
JUBILADOS (I)
Queremos pedirles a los dirigentes del gremio estatal que cuando discutan salarios no se olviden de sus padres, de sus abuelos y de ellos mismos. No acepten incrementos no remunerativos. Es preferible unos pesos menos pero con todas las cargas sociales. Recuerden que la jubilación está a la vuelta de la esquina y que cuando llegue su momento le tomarán el promedio de los últimos 10 años. Y entonces, cuando vean el magro haber jubilatorio que resulte, ya será tarde para remediarlo. Sólo les quedará el recurso de recordar aquellos versos de la canción que expresan: “para vivir como vivo, mejor no morir de viejo”.
JUBILADOS (II)
Con tristeza leo las cartas con justos reclamos de jubilados con sueldos mínimos $ 600 - aportes 40-50 años; jubilados esperando por siempre el 82% móvil (trabajadores transferidos). Con grandes titulares para impresionar, sonrisas maliciosas y total falta de respeto a los viejos, comunican aumentos del 7% dentro de dos meses y otros 7%, durante otros tantos ¡qué fabuloso! Los invito, solamente por un mes, a cambiar los roles. No dudo que harán maravillas. Jubilados compañeros de esta “triste franja”, no se desgasten más con sus escritos. Son sus reclamos campanas de viento que se elevan a la inmensidad y descienden en la nada. El Gobierno tiene un gran don: la paciencia, esperar y el tiempo vertiginoso dejará a su paso muchos, pero muchos de los que hoy molestan, los escollos se borrarán y callarán para siempre, se diezmarán, y las leyes y decretos aprobados tendrán las vacaciones más largas, y todo acabará. Sólo cruces quedarán en el desierto indiferente. Para concluir, detallo a continuación la bondad de este gobierno: Jefas y jefes, Plan Trabajar, Pensión de los 7 hijos, Plan madres solteras, Pensión de los 70 años, jubilados con sueldos de $ 370 y más, Plan “Mamita” con sueldos -cada dos meses- de $ 800, plan estudiantes, mitad gobierno, mitad empresa. Jubilación amas de casa de 60 años y varones 65 años. Más aún, mucho logran reunir dos ítems. ¡Qué bueno es este gobierno! Se ensañó con los que realmente cumplieron con su deber.
LA CIUDAD
Es preocupante ver el estado de desorden y descuido en el que se encuentra la ciudad. La circulación de vehículos y estacionamientos que no acaba de resolverse; los que salen o entran a cocheras públicas o privadas obstruyen totalmente las veredas y el peatón, para poder circular, debe bajar a la calzada; las veredas en estado calamitoso (sin mosaicos o remendadas con concreto); por sus desniveles forman charcos que a cada paso es necesario sortear; los baches en las calles son moneda corriente; árboles vetustos corroídos (algunos de peligro inminente) que deben ser sustituidos; plazas descuidadas en su mantenimiento básico de aseo; perros vagabundos diseminados por todas partes; cercas de protección al peatón en obras edilicias antirreglamentarias, etcétera. Bueno, para qué hablar de seguridad si el acecho de mecheras y arrebatadores es permanente. Por todo ello al eslogan: ¡Viva la ciudad!, debería reemplazárselo por: ¡Sobreviva en la ciudad!
Los argentinos debemos llamarnos a la reflexión, ante la noticia de que el Banco Central de Brasil cuenta, a la fecha, con reservas en divisas que cubren con creces la deuda externa pública y privada de ese país. Brasil -lenta pero firmemente- va abriéndose paso hacia el mundo globalizado. No hace ostentación de crecimiento, pero pone singular énfasis en el desarrollo, creando el clima propicio para atraer inversiones extranjeras. Maneja con ductilidad y sutileza su política exterior, manteniendo relaciones fluidas con los EE.UU., y demás países del Primer Mundo. Hecha esta somera semblanza de nuestro vecino, deberíamos entrar a meditar ¿por qué estamos como estamos? Argentina -otrora granero del mundo; séptimo lugar en el concierto de las naciones desarrolladas- finca su estructura económica en un albur, el inmejorable precio de los commodities. Es preciso sincerar nuestra competitividad, basada en un dólar artificialmente alto, logrado a través de emisiones monetarias espurias, que devienen en inflación. Nuestras reservas líquidas -deducidas las letras y notas en circulación- representan un magro respaldo, frente al abultado monto de nuestra deuda externa, pública (consolidada y en default) y privada. Estamos obnubilados por el crecimiento; pero cuando el blindaje proveniente de nuestro comercio exterior se volatilice, y concomitantemente se persista en mantener un populismo a ultranza, Argentina pasará a ser el país de la decadencia.
Jesús Francisco Torres
Av. Aconquija 1.174
Yerba Buena-Tucumán
Av. Aconquija 1.174
Yerba Buena-Tucumán
PESCA ILEGAL
Recientemente viajé a Tafí del Valle. y me sorprendió la ausencia de controles policiales. Un poco antes de la subida al monumento al Indio, un camión de una conocida compañía rectificadora de motores de Tucumán estaba estacionado al costado de la ruta y sus ocupantes tiraban redes al río Los Sosa, sin duda en pos de alguna trucha. Unos centenares de metros más arriba, desde otra camioneta, dos de sus ocupantes bajaban también con redes hacia el río. Por supuesto, ignoraron nuestros reclamos y, según nos comentaron, algunos hasta llevan armas. Todo esto ocurrió en horas de la mañana. Al regresar, por la tarde, otra camioneta con redes estaba a dos km arriba del puesto de Vialidad. Todavía es plena temporada de turismo y los tucumanos damos tamaño espectáculo: en 50 km a la redonda no hay policías que controlen eventuales transgresiones a las normas de tránsito y que la gente pesque con redes, a pesar de que es esta una práctica penada por la ley.
SEGURIDAD VIAL
En una encuesta que se encuentra en LA GACETA aparece, entre las posibles respuestas, con mayor frecuencia la irresponsabilidad de los conductores como causa de los accidentes. Me parece que en este tema de cargar todo el peso en quienes conducen es la solución fácil y se dejan afuera varios factores que tienen que ser considerados, como el avance tecnológico aplicado a la industria automotriz, que genera vehículos que alcanzan altas velocidades; la falta de educación vial y, sobre todo, la ausencia de una red caminera segura y moderna. Esto es central porque si los vehículos circulan a altas velocidades, porque para eso fueron hechos y no hay buenas carreteras, por más buenos conductores que seamos, los accidentes ocurrirán. Por ejemplo, en Tucumán, los caminos de los cerros carecen de vías auxiliares y no hay autopistas suficientes; el mantenimiento de las rutas es deficiente, entre otras falencias. Cabe entonces interrogarse: ¿cuál ha sido la inversión en infraestructura vial en estos últimos 10 años? ¿Qué papel cumplen quienes tienen a su cargo el mantenimiento por el cobro de peaje? ¿Sólo leyes coercitivas evitarán los accidentes? ¿Qué papel cumple el personal de control en las rutas?, y podríamos seguir. Porque hasta ahora, las medidas sólo enfocan a los conductores.
JUBILADOS (I)
Queremos pedirles a los dirigentes del gremio estatal que cuando discutan salarios no se olviden de sus padres, de sus abuelos y de ellos mismos. No acepten incrementos no remunerativos. Es preferible unos pesos menos pero con todas las cargas sociales. Recuerden que la jubilación está a la vuelta de la esquina y que cuando llegue su momento le tomarán el promedio de los últimos 10 años. Y entonces, cuando vean el magro haber jubilatorio que resulte, ya será tarde para remediarlo. Sólo les quedará el recurso de recordar aquellos versos de la canción que expresan: “para vivir como vivo, mejor no morir de viejo”.
Alberto Javier Sir y
Marcelo A. Venecia
9 de Julio 331 (P.B.)
S.M. de Tucumán
Marcelo A. Venecia
9 de Julio 331 (P.B.)
S.M. de Tucumán
JUBILADOS (II)
Con tristeza leo las cartas con justos reclamos de jubilados con sueldos mínimos $ 600 - aportes 40-50 años; jubilados esperando por siempre el 82% móvil (trabajadores transferidos). Con grandes titulares para impresionar, sonrisas maliciosas y total falta de respeto a los viejos, comunican aumentos del 7% dentro de dos meses y otros 7%, durante otros tantos ¡qué fabuloso! Los invito, solamente por un mes, a cambiar los roles. No dudo que harán maravillas. Jubilados compañeros de esta “triste franja”, no se desgasten más con sus escritos. Son sus reclamos campanas de viento que se elevan a la inmensidad y descienden en la nada. El Gobierno tiene un gran don: la paciencia, esperar y el tiempo vertiginoso dejará a su paso muchos, pero muchos de los que hoy molestan, los escollos se borrarán y callarán para siempre, se diezmarán, y las leyes y decretos aprobados tendrán las vacaciones más largas, y todo acabará. Sólo cruces quedarán en el desierto indiferente. Para concluir, detallo a continuación la bondad de este gobierno: Jefas y jefes, Plan Trabajar, Pensión de los 7 hijos, Plan madres solteras, Pensión de los 70 años, jubilados con sueldos de $ 370 y más, Plan “Mamita” con sueldos -cada dos meses- de $ 800, plan estudiantes, mitad gobierno, mitad empresa. Jubilación amas de casa de 60 años y varones 65 años. Más aún, mucho logran reunir dos ítems. ¡Qué bueno es este gobierno! Se ensañó con los que realmente cumplieron con su deber.
Hilda Yamuss
José Colombres 485
S.M. de Tucumán
José Colombres 485
S.M. de Tucumán
LA CIUDAD
Es preocupante ver el estado de desorden y descuido en el que se encuentra la ciudad. La circulación de vehículos y estacionamientos que no acaba de resolverse; los que salen o entran a cocheras públicas o privadas obstruyen totalmente las veredas y el peatón, para poder circular, debe bajar a la calzada; las veredas en estado calamitoso (sin mosaicos o remendadas con concreto); por sus desniveles forman charcos que a cada paso es necesario sortear; los baches en las calles son moneda corriente; árboles vetustos corroídos (algunos de peligro inminente) que deben ser sustituidos; plazas descuidadas en su mantenimiento básico de aseo; perros vagabundos diseminados por todas partes; cercas de protección al peatón en obras edilicias antirreglamentarias, etcétera. Bueno, para qué hablar de seguridad si el acecho de mecheras y arrebatadores es permanente. Por todo ello al eslogan: ¡Viva la ciudad!, debería reemplazárselo por: ¡Sobreviva en la ciudad!
Víctor Hugo Lindón
Laprida 340 (P.B.-”C”)
S.M. de Tucumán
Laprida 340 (P.B.-”C”)
S.M. de Tucumán
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contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en
cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio
del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad.
También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA
se reserva el derecho de publicación.
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