22 Febrero 2008 Seguir en 
LA HABANA.- El papa Benedicto XVI envió ayer a los católicos cubano un mensaje de aliento con motivo del décimo aniversario de la visita de Juan Pablo II, que marcó un antes y un después en las relaciones entre la Iglesia y el gobierno castrista.
“Sigan regando la viña del Señor”, dijo el Pontífice a sus fieles, y pidió a los obispos de la isla que renueven “el auténtico impulso evangelizador”. El mensaje fue leído ayer ante la jerarquía eclesial por el secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, en el primero de sus seis días de visita oficial. Bertone llegó a Cuba el miércoles por la noche, menos de 48 horas después de que Fidel Castro anunció su alejamiento de los cargos públicos tras medio siglo en el poder. Fue recibido por una delegación encabezada por el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, así como por el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega.
En una casa sacerdotal
“Albergo la esperanza de que la celebración del aniversario de la llegada de Juan Pablo II contribuya a dar un nuevo impulso a las relaciones entre el Estado y la Iglesia”, dijo el canciller vaticano. “La Iglesia espera poder desarrollar plenamente su misión pastoral con la debida libertad”, agregó en la reunión con los obispos en una casa sacerdotal del habanero barrio del Vedado. Las relaciones entre la Iglesia y las autoridades de Cuba han atravesado momentos de tensión desde el triunfo de la revolución, en 1959. La visita de Juan Pablo II y su encuentro con Fidel Castro abrieron nuevos espacios para los católicos cubanos, que desde entonces perdieron el temor a expresar su fe y conviven hoy en un clima de tolerancia.
Iglesias vacías
Según los obispos cubanos, las relaciones con el Estado avanzan, lenta pero sostenidamente. Sin embargo, las iglesias están vacías. Aunque un 60% de los 11 millones de cubanos fue bautizado, un 90% de ellos no pisa los templos. Para ganar feligreses, la jerarquía católica cubana aspira a un mayor acceso a los medios de comunicación controlados por el Estado y que se les permita ofrecer educación religiosa en las escuelas.
El cardenal Bertone celebró ayer misa frente a la Catedral de La Habana, en el centro histórico de la ciudad. En los próximos días recorrerá varias ciudades y es posible que antes de regresar al Vaticano se reúna con el presidente en ejercicio, Raúl Castro, que muy probablemente asumirá el poder el 24, por decisión del Parlamento. De ser así, Bertone podría ser el primer alto dignatario extranjero que reciba el nuevo presidente, que será elegido en la reunión parlamentaria. (DPA-Reuter)
“Sigan regando la viña del Señor”, dijo el Pontífice a sus fieles, y pidió a los obispos de la isla que renueven “el auténtico impulso evangelizador”. El mensaje fue leído ayer ante la jerarquía eclesial por el secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, en el primero de sus seis días de visita oficial. Bertone llegó a Cuba el miércoles por la noche, menos de 48 horas después de que Fidel Castro anunció su alejamiento de los cargos públicos tras medio siglo en el poder. Fue recibido por una delegación encabezada por el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, así como por el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega.
En una casa sacerdotal
“Albergo la esperanza de que la celebración del aniversario de la llegada de Juan Pablo II contribuya a dar un nuevo impulso a las relaciones entre el Estado y la Iglesia”, dijo el canciller vaticano. “La Iglesia espera poder desarrollar plenamente su misión pastoral con la debida libertad”, agregó en la reunión con los obispos en una casa sacerdotal del habanero barrio del Vedado. Las relaciones entre la Iglesia y las autoridades de Cuba han atravesado momentos de tensión desde el triunfo de la revolución, en 1959. La visita de Juan Pablo II y su encuentro con Fidel Castro abrieron nuevos espacios para los católicos cubanos, que desde entonces perdieron el temor a expresar su fe y conviven hoy en un clima de tolerancia.
Iglesias vacías
Según los obispos cubanos, las relaciones con el Estado avanzan, lenta pero sostenidamente. Sin embargo, las iglesias están vacías. Aunque un 60% de los 11 millones de cubanos fue bautizado, un 90% de ellos no pisa los templos. Para ganar feligreses, la jerarquía católica cubana aspira a un mayor acceso a los medios de comunicación controlados por el Estado y que se les permita ofrecer educación religiosa en las escuelas.
El cardenal Bertone celebró ayer misa frente a la Catedral de La Habana, en el centro histórico de la ciudad. En los próximos días recorrerá varias ciudades y es posible que antes de regresar al Vaticano se reúna con el presidente en ejercicio, Raúl Castro, que muy probablemente asumirá el poder el 24, por decisión del Parlamento. De ser así, Bertone podría ser el primer alto dignatario extranjero que reciba el nuevo presidente, que será elegido en la reunión parlamentaria. (DPA-Reuter)







